CRÍTICA LIBROS: “El corazón de la experiencia humana”, de Flavia Cosma, por Giuliano Ladolfi

Leer esta selección de Flavia Cosma provoca una sensación de desconcierto, de desorientación, una percepción de ausencia, de vacío, que encuentra en una representación alucinatoria, una sustancia/no sustancia inaccesible.
La poesía se apoya en visiones espectrales, donde el sueño y la vigilia se funden sobre el telón de fondo de recuerdos personales. Figuras monstruosas irrumpen (el dragón en la calle) y se convierten en emblemas de fantasmas interiores que no alcanzan la luz (el pajarito que se estrella contra el cristal y no puede escapar).
En el trasfondo, la tragedia de una relación rota, de un diálogo, a veces desesperado, entre personas que parecen hablar idiomas distintos dentro de una realidad desordenada, fea y esquiva. La racionalidad humana se muestra incapaz de dominar el tsunami de sentimientos opuestos dentro del yo poético, provocando un sufrimiento que solo el arte puede capturar en toda su violencia. La percepción de la realidad se distorsiona por el sueño, el desmayo y los recuerdos que pesan como piedras. Solo queda desorden, una «nada», expresada en un lenguaje a veces violento, a veces desesperado. La existencia se liga únicamente a esta convulsión, a esta verdadera ausencia de ser, donde lo imposible permanece en su inefabilidad y el mundo no es más que carencia. Nada adquiere ya sentido, y todo permanece en silencio, desprovisto de luz y significado.
Ni siquiera los consuelos tradicionales pueden elevar el alma en este abismo: la psicología, la ciencia médica, incluso la religión, resultan impotentes.
El yo lírico lee el dolor del mundo en el paisaje, casi siempre otoñal, emblema de una existencia que se siente al atardecer. Ni siquiera el recuerdo de furias pasadas, evocado a través del «lenguaje del cuerpo», puede detener el camino de la inexistencia. El síntoma de la felicidad sufre un proceso de alucinación por el deseo, convirtiéndose en una nada que persiste en su inacción, en su ausencia absoluta, en su brillo invisible. El texto se presenta complejo y contradictorio como la vida misma, difícil de comprender racionalmente entre constantes cambios de belleza y angustia, muerte y esperanza, dulzura y violencia, amor y abandono, paisaje y mundo interior. Estos cambios provocan una sensación de vértigo en una dolorosa interpenetración de descripción y metáfora, realidad y alucinación, percepción física e imaginación.
Estas composiciones deben recorrer el interior del lector, sumergiéndolo en su oscuridad y sus destellos de inspiración, sin la pretensión de explorar las sombras; es importante dejarse envolver por completo por el misterio de la vida, la vida de cada uno de nosotros.
Giuliano Ladolfi
