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	<title>40 archivos - Fundación Generación Abierta</title>
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	<title>40 archivos - Fundación Generación Abierta</title>
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		<title>DINOSAURIOS ROCK</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Nov 2004 00:21:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[40]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Falda &#8211; Sierras de Córdoba Por RICARDO A. GIMÉNEZ &#160; (Ellos siempre están volviendo, en realidad nunca se fueron,</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>La Falda &#8211; Sierras de Córdoba</em></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>Por RICARDO A. GIMÉNEZ</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-4545" src="http://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-DINOSAURIOS-SEPIA1.jpg" alt="" width="400" height="252" srcset="https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-DINOSAURIOS-SEPIA1.jpg 400w, https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-DINOSAURIOS-SEPIA1-300x189.jpg 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></p>
<div align="justify">
<div align="justify">
<div align="justify">
<div align="justify">
<div align="justify"><strong><em>(Ellos siempre están volviendo, en realidad nunca se fueron, algunos se transformaron en aves, vuelan cantan)</em></strong>.</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<div align="justify">&nbsp;</div>
<div align="justify">
<p>Fueron dos noches memorables, cada apertura estuvo a cargo de un grupo acústico. <strong><em>Vivencia </em></strong> encendió el fuego con un prolijo set, el dúo sonó contundente, claro, tanto en sus voces, sus letras sensibles, poéticas y sociales que mantiene su vivencia /vigencia.<br />
<strong>Héctor Ayala </strong>del dúo comentó desde el escenario lo siguiente:<br />
&#8220;Esta música fue una experiencia y expresión generacional de nuestro país, todo comenzó en 1965. Nosotros pertenecemos a una segunda camada, junto a <strong><em>Sui Generis&#8221;</em>.<br />
</strong>Hablando con <strong>Moris y Rodolfo García </strong>les pregunté qué sentían cuando comenzaron este movimiento y llegamos a la conclusión que se pudo comenzar con esto por una <em>actitud de vida</em>.<br />
Por ello se jugaron y lucharon a brazo partido con <em>convencimiento. </em> Fue una <em>generación </em> de músicos y poetas talentosos. Hubo dúos, solistas, tríos y grupos. Cada uno con un estilo propio y definido produjo cuatro o cinco canciones que se transformaron en atemporales y fueron pasando de generación en generación y aquí estamos, vivitos y coleando.<br />
La persona que ideó esto y lo hizo posible es el empresario Gabriel Isnardi.<br />
La segunda apertura estuvo a cargo de <strong>Alejandro Del Prado </strong> secundado por <strong>Rodolfo García</strong>.<br />
En la noche previa el orden continuó así: el segundo artista fue <strong>Moris, </strong> quien bailó y expresó con todo su cuerpo las canciones, junto a un teclado y una batería, con un sonido moderno y potente. Sus palabras fueron combativas, casi anárquicas, no exentas de ternura, como cuando le dijo a un niño que insistía por <strong>el Oso </strong> &#8220;al Oso lo tengo enjaulado&#8221;, cerrando su show con <strong>Ayer Nomás </strong>y <strong>el Oso </strong>, dedicado al niño en exclusiva. Por momentos, a pesar de estar al aire libre y en medio de una multitud, todo parecía transcurrir en el living de casa, tal era el silencio y la expectante atención del ávido público.<br />
Y era <strong>Ayer Nomás, </strong>que es decir el momento que estás presente.<br />
Recuerdo cuando en 1979 conversaba con latinos afincados en EE.UU. y sostenían que el rock había muerto, reemplazado por la música disco. Pero el rock clásico , el mismo y renovado, siempre vuelve. La raíz, el tallo, la planta y la flor.<br />
Una vez Luis Amstrong exclamó &#8220;¡Ah el rock, esa vieja música de mis abuelos!&#8221;.<br />
<strong>Edelmiro Molinari, </strong>quien volvió de Viña del Mar donde estuvo viviendo, comentó que en la banda de sonido de la película Valentín, estaba incluida la canción <strong>Color Humano <em>, </em></strong>tema del primer disco de <strong><em>Almendra </em></strong>y que dio origen al grupo homónimo. &#8220;Somos todos colores sin saber lo que es hoy un color&#8230;&#8221;, una versión poderosa de Color Humano con <strong>Machy Madro </strong>en el bajo y <strong>Matías, </strong>de tan sólo 18 años, en batería.<br />
Uno de los números más fuertes fue la actuación de <strong><em>Vox Dei </em></strong>, quien consiguió que el público se pusiera de pie, cantara y bailara, sobre todo en temas como <strong>Génesis </strong>o <strong>Las Guerras </strong> o en el <strong>Basoalto, </strong>inmenso y verdadero pulpo.<br />
<strong>Alejandro Medina, </strong>cerró la primer noche con mucho frío casi a las cuatro de la mañana, concluyendo todo en una gran zapada, donde participaron varios músicos, tocando un popurri de rocanroll que incluyó <strong>&#8220;Rutas Argentinas&#8221;.<br />
</strong>En la segunda noche, se dio la extraña coincidencia de <strong>Ricardo Soule </strong>, presentándose con un trío que incluía un baterista australiano tocando temas de su segundo disco solista, el <strong>Romance del Mio Cid; </strong>y por otro lado, <strong>Vox Dei </strong> con Carlos Gardellini en la guitarra.<br />
<strong>Raúl Porchetto </strong>aportó la cuota pop con un quinteto. <strong>María Rosa Yorio, </strong>la presencia femenina, con temas de los <strong>Desconocidos de Siempre </strong>y de <strong>Silvina Garré.<br />
</strong>El cierre del festival le tocó a <strong>David Lebón </strong>quien enfervorizó al numeroso público, cantando y bailando los clásicos temas de <strong>Seru </strong>y otros de su autoría.<br />
Fueron dos noches a todo tren, todo rock, toda polenta, y ellos, los dinosaurios, demostraron estar vivos y vigentes.</p>
<p><strong>LARGA VIDA AL ROCK</strong></p>
<p><em>Agradecemos a la Secretaría de Turismo de la Falda, su excelente atención y especialmente a su secretario, Daniel Capdevila, a Jorge Domínguez y Belén de TC canal 18 del Valle de la Punilla. Una mención a los técnicos y sonidistas, por el superlativo sonido e iluminación, y a todo el personal, incluidos bufeteros y acomodadores, personal de seguridad, en donde hasta los policías disfrutaron e hicieron posible que el espíritu de <strong>Woodstook y Barock </strong></em> sobrevolara las sierras de Córdoba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Algunas palabras del público y músicos </strong></p>
<p><strong>Eduardo Sicardi y Nancy: </strong> &#8220;esto nos interesó muchísimo, nos vinimos con los chicos para disfrutar en familia.&#8221;</p>
<p><strong>Carlos y Pablo de 22 y 23 años, músicos. </strong> &#8220;esta es la música que escuchamos, al rock de ahora le falta el alma que tienen estos músicos, son nuestras raíces.&#8221;</p>
<p><strong>Gabriel Gardellini, baterista, 19 años. </strong> &#8220;cuando tenía 5 años, mi papá me regaló <strong>Cuero Caliente </strong>de <strong><em>Vox Dei </em></strong> y me dijo: empezá por acá.&#8221;</p>
<p><strong>Ariel </strong>, plomo de <strong>Vox Dei </strong>: esto es eterno.</p>
<p><strong>Moris </strong>: &#8220;el arte es divino e infinito, no le interesa quedar bien con nadie.&#8221;</p>
<p><strong>Erika </strong>, de 15 años, vestida de negro y con pinta de cuartetera: &#8220;los amo, ellos son mis ídolos, los voy a seguir amando siempre.&#8221;</p>
<p><strong>Sergio Guillot de Mendoza </strong>: &#8220;mientras mi mujer dormía en el hotel me escapé y me vine para la segunda noche. Vi a un <strong>Vox Dei </strong> vigente, con sangre nueva, el violero es grosso. Lo apocalíptico no es la <strong>Biblia </strong>, es lo que está pasando, me gustaron los temas de <strong>Basoalto </strong> sobre internet.&#8221;</p>
</div>
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		<title>Mathías Carnaghi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Nov 2004 00:18:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[40]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>&#8220;Los chicos necesitan y tienen derecho a saber quienes son&#8221; Entrevista realizada por ROMINA CALVO &#160; Actor e integrante de</p>
<p>La entrada <a href="https://www.generacionabierta.com.ar/2004/11/mathias-carnaghi/">Mathías Carnaghi</a> se publicó primero en <a href="https://www.generacionabierta.com.ar">Fundación Generación Abierta</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Los chicos necesitan y tienen derecho a saber quienes son&#8221;</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>Entrevista realizada por ROMINA CALVO</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-4543" src="http://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-MATHIAS-CARNAGHI-SEPIA1.jpg" alt="" width="300" height="431" srcset="https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-MATHIAS-CARNAGHI-SEPIA1.jpg 300w, https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-MATHIAS-CARNAGHI-SEPIA1-209x300.jpg 209w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<div align="justify">
<div align="justify">
<div align="justify">
<div align="justify">
<div align="justify"><em>Actor e integrante de la Comisión Directiva del proyecto de Teatro por la Identidad, Mathías Carnaghi conversó con <strong>Generación Abierta</strong>, a mediados de agosto de este año, a pocos días de cerrar el ciclo 2004. La forma de transmitir sus impresiones acerca de esta experiencia nos hablan de alguien apasionado por lo que hace y que tiene muy claro por qué lo hace. Refleja de algún modo el espíritu noble de un grupo de personas que saben que destinan parte de su tiempo por una causa justa y necesaria.</em></div>
<div align="justify">&nbsp;</div>
</div>
<div align="justify"><strong><em>¿Cómo y en qué año comenzó a funcionar el Teatro por la Identidad</em></strong><em>?<br />
</em>Empezó a funcionar en el año 2000, a partir de la iniciativa de un grupo de actores que realizaron la primer obra que se llamó &#8221; <strong>Propósito de la Duda </strong>&#8220;. La dramaturgia fue de <strong>Patricia Zangaro </strong> y la dirección de <strong>Daniel Fanego </strong>. A partir del año 2001 se comenzaron a hacer ciclos del Teatro por la Identidad.</p>
<p><strong><em>¿Quiénes son los que integran este proyecto?<br />
</em></strong>Este proyecto lo integramos mucha gente, hay alrededor de cuatrocientas personas trabajando. Nadie tiene, por así decirlo, mayor rango que otro. Sí está dividido en comisiones, por temas que tienen que ver con decisiones, pero todos trabajamos al mismo nivel, nadie cobra para laburar&#8230;</p>
<p><strong><em>Es por voluntad propia.<br />
</em></strong>Exactamente, por voluntad propia. La gente viene a colaborar, se integra y laburamos todos al mismo nivel.</p>
<p><strong><em>¿Con qué objetivos se creó Teatro por la Identidad?<br />
</em></strong>Con el objetivo de apoyar la causa de <strong><em>Abuelas de Plaza de </em></strong><em><strong>Mayo. </strong></em>Ellas buscan sus nietos robados en la última dictadura. Teatro por la Identidad se crea con ese objetivo básicamente, con el objetivo de ayudar a las abuelas a encontrar chicos y por suerte lo está logrando. Ya hay setenta y siete chicos que están recuperados. Nosotros, por ahí somos el brazo artístico de abuelas y damos una mano, pero el &#8220;laburo fino&#8221; lo hacen ellas, tienen un trabajo de investigación, de seguimiento de la causa, que es muy particular de ellas. Quedan alrededor de 400 chicos por recuperar, nosotros seguimos justamente por este motivo, por esta causa.</p>
<p><strong><em>¿Hay muchas personas que a raíz de este proyecto decidieron averiguar acerca de su identidad?<br />
</em></strong>Sí, hubo varias personas en años anteriores. Llegan cartas a abuelas, llamados. Sin ir mas lejos, este año se hizo Teatro por la Identidad en España con actores españoles y argentinos, a partir de una iniciativa de <strong>Manuel Callau </strong>, que es un actor argentino viviendo allá, y el día del lanzamiento del ciclo en donde estuvo <strong>Estela B. de Carlotto </strong>, se acercaron un chico y una chica para decirnos que tenían dudas sobre su identidad, en España. Estas cosas son muy fuertes.</p>
<p><strong><em>En relación a esto que comentás, ¿hay otros países donde se realiza Teatro por la Identidad?<br />
</em></strong>Hay posibilidades de hacerlo también en Italia. El proyecto se está expandiendo mucho, al igual que en todo el país. En Argentina se está haciendo en Córdoba, Tucumán, San Miguel-con Rico incluido-. Estas son las cosas que a nosotros nos mueven muchísimo.</p>
<p><strong><em>¿Cuáles son las obras que están representando actualmente?<br />
</em></strong>En el ciclo 2004 son veinte obras en total, doce salidas de un concurso que se hizo a principios de este año, y ocho salidas de los talleres de Teatro por la Identidad, que comenzaron en julio del año pasado.</p>
<p><strong><em>¿En qué consisten estos talleres?<br />
</em></strong>Los talleres tuvieron que ver con unos procesos de charlas y de armados de obras y demás, de una convocatoria que se hizo de actores, autores, directores, escenógrafos.A partir de eso surgieron ocho obras. Este año hay una tercera vertiente de Teatro por la Identidad que es <strong><em>Espacio Abierto </em></strong>, conformado por actores y figuras reconocidas del espectáculo que fueron convocados especialmente para participar del ciclo.<br />
En cada una de las diez salas donde estamos este año hay uno o dos actores haciendo <strong><em>Espacio Abierto.</p>
<p></em></strong><strong><em>¿Cómo fueron convocando a los actores?<br />
</em></strong>Hay distintas formas . La convocatoria de talleres fue a partir de una convocatoria abierta que se hizo en el <strong>Centro Cultural </strong><strong>San Martín </strong>. Después, en cuanto a las obras del concurso, en general las obras vienen con el texto y en las bases está especificado que incluyan un grupo de trabajo, entonces ya vienen con los actores, los directores, etc.<br />
Es increíble, ya se nos termina el ciclo y te puedo asegurar que pasó volando.</p>
<p><strong><em>Claro, porque el ciclo termina el 30 de agosto.<br />
</em></strong>Exacto, hubo gente que lamentablemente se quedó con las ganas de participar.</p>
<p><strong><em>Decías anteriormente que hay setenta y siete chicos que encontraron a sus familias.<br />
</em></strong>Sí, setenta y siete jóvenes, setenta y siete chicos que en este momento tienen sus identidades reales, quedan cuatrocientas personas por encontrar.</p>
<p><strong><em>Es un trabajo arduo.<br />
</em></strong>Sí, lo que pasa es que es una búsqueda muy minuciosa. No es encontrar al chico que te parece que es nieto y decirle &#8220;sos hijo de desaparecidos&#8221;., no, no es tan así. Por una cuestión de que somos humanos, tenemos cosas que hay que cuidar. La cuestión de buscar chicos no es nada fácil, y es una tarea sumamente reservada. Pero los chicos necesitan saber quienes son, tienen derecho a saber quienes son.</div>
</div>
</div>
</div>
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			</item>
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		<title>La Llave de la Caverna</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Nov 2004 00:16:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Letras]]></category>
		<category><![CDATA[40]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sección de poesía “Antonio Aliberti” En memoria de Georges La ventana abierta en la noche espectral. Una sábana ondulando su</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2><strong>Sección de poesía “Antonio Aliberti”</strong></h2>
<p class="texto"><strong>En memoria de Georges</strong></p>
<p class="texto"><em>La ventana abierta en la noche</em><br />
<em>espectral.</em><br />
<em>Una sábana ondulando su líquido</em><br />
<em>amarillo.</em><br />
<em>La locura encerrada</em><br />
<em>en el castillo francés, al lado del mar.</em><br />
<em>Los amantes han sobrevivido,</em><br />
<em>padecen de eternidad, barro y</em><br />
<em>jugos mortales.</em><br />
<em>Es la historia del ojo</em><br />
<em>que renace en el andén de un tren</em><br />
<span class="texto"><em>suburbano.</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Gabriela Bruch </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="texto"><strong>Ofertorio</strong></p>
<p class="texto">La hoja de papel donde escribo este poema<br />
es una blanca mujer que me lee el pensamiento.</p>
<p class="texto">En su espalda desnuda el cuerpo que grabo<br />
se convierte en pensamiento insensible.<br />
Tan sólo un pequeño gesto<br />
intentando ser.</p>
<p class="texto">Y, con todo, ese cuerpo es un lugar<br />
donde nada muere:<br />
<em>tanto silencio resucitado</em><br />
<em>tanto tambor interior de palabras</em>.<br />
Sobre tu cuerpo muere el tiempo<br />
y nace el deseo nunca serenado<br />
de horizontes.</p>
<p>Tu cuerpo me envía la noche<br />
cada día.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>Héctor J. Freire</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="texto"><strong>Hoy</strong></p>
<p class="texto"><em>Otro es el tiempo</em><br />
<em>ahora</em><br />
<em>otros</em><br />
<em>los dulces seres amados</em></p>
<p class="texto"><em>Goce del instante.</em></p>
<p class="texto"><em>Pero el pozo del recuerdo</em><br />
<em>colmado está de pérdidas.</em></p>
<p class="texto"><em>Un gesto</em><br />
<em>una actitud</em><br />
<em>una risa</em><br />
<em>las develan.</em></p>
<p class="texto"><em>Y desnuda de luz</em><br />
<em>invadida de silencio</em><br />
<em>vuelvo a ellas.</em></p>
<p class="texto"><em>Me distrae la vida.</em></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>Olga Reni</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="texto"><strong>Poema</strong></p>
<p class="texto"><em>El vacío de la espera se esparce inocente, fraguado</em><br />
<em>tal vez por una persistencia de lo íntimo: lo íntimo</em><br />
<em>encubre.</em></p>
<p class="texto"><em>Él provoca el relato que pierde al perderse: ¿alguna</em><br />
<em>vez habrá sido lustral, escabroso, tierno?</em></p>
<p class="texto"><em>La continuidad es deseo y se agiganta con el fracaso</em><br />
<em>( roces simultáneos, quebraduras, los vidrios cortados</em><br />
<em>del viento, espejismos, fugacidades acariciadas,</em><br />
<em>la respiración cuando genera su ríspido voltaje.)</em></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>Mario Sampaolesi</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="texto"><strong>Un poema</strong></p>
<p class="texto"><em>Un poema no es sólo un poema</em><br />
<em>es un poema y su entorno</em><br />
<em>de exploración y silencios.</em><br />
<em>Un poema no es sólo una rosa</em><br />
<em>es una rosa y su fuego</em><br />
<em>su cárcel y su belleza.</em><br />
<em>Un poema no es sólo un desgarro,</em><br />
<em>puede ser un desgarro y un llanto,</em><br />
<em>un cristal que se rompe.</em><br />
<em>Un poema no es sólo una lámina rota</em><br />
<em>de un alma partida</em><br />
<em>por tristezas y ausencias.</em><br />
<em>Un poema no sólo cabe en un beso,</em><br />
<em>puede caber en un beso solitario</em><br />
<em>y en la soledad del que siempre espera.</em><br />
<em>Un poema puede que sea</em><br />
<em>un solo gesto de gracia</em><br />
<em>del que aguarda, una difusa eternidad.</em></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>Roberto Di Vita</em></strong></p>
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			</item>
		<item>
		<title>EDGARD BAYLEY: &#8220;Un poco de sensatez&#8221;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Nov 2004 00:13:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Letras]]></category>
		<category><![CDATA[40]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por BEATRIZ SCHAEFER PEÑA Un poco de sensatez/ laurencio/ ya es hora de pensar con un poco de sensatez&#8230; *</p>
<p>La entrada <a href="https://www.generacionabierta.com.ar/2004/11/edgard-bayley-un-poco-de-sensatez/">EDGARD BAYLEY: &#8220;Un poco de sensatez&#8221;</a> se publicó primero en <a href="https://www.generacionabierta.com.ar">Fundación Generación Abierta</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por BEATRIZ SCHAEFER PEÑA</strong></p>
<h3><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-4540" src="http://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-EDGARD-BAYLEY-SEPIA1.jpg" alt="" width="300" height="432" srcset="https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-EDGARD-BAYLEY-SEPIA1.jpg 300w, https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-EDGARD-BAYLEY-SEPIA1-208x300.jpg 208w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></h3>
<p><strong><em>Un poco de sensatez/ laurencio/ ya es hora de pensar con un poco de sensatez&#8230; *<br />
</em></strong>Íbamos con Edgar Bayley por la calle Corrientes, de sur a norte, tal vez a las ocho de la noche de un viernes de hace muchos años.<br />
Nos encaminábamos hacia el bar Oliverio que quedaba sobre la calle Montevideo, si mal no recuerdo.<br />
<strong><em>no se trata de que mueras / en vida/ o que dejes de amar/ o que dejen de amarte&#8230;<br />
</em></strong>Al pasar por el teatro San Martín nos cruzamos con uno de tantos poetas de Buenos Aires a quien saludé fugazmente. Edgar no solamente eludió el saludo sino que, girando apenas la cabeza hacia mí, en ese gesto tan suyo causado por una lesión cervical, me dijo: -&#8220;Evidentemente vos y yo navegamos por diferentes galaxias.&#8221; Me reí. Casi siempre su comentario ácido, afilado, me hacía reír. Cuando llegamos al lugar, me preguntó-&#8220;¿Sabés porqué se llama Oliverio?&#8221;-&#8220;No sé&#8221;- le mentí.<br />
-&#8220;Bueno, en homenaje a Oliverio Girondo. ¿sabés quién era?&#8221; Creo que conté hasta diez antes de mandarlo al diablo, pero decidí seguirle el juego y entonces, ya dentro del bar poco iluminado pero lleno de conocidos, lo dejé explayarse en una larga exposición sobre el vanguardismo y todas sus adyacencias. Así era Edgar Bayley: impredecible y recalcitrante.<br />
<strong>s<em>e trata de pensar/ en el malecón/ en la rada/ especialmente en los zaguanes/ en las enredaderas/ y en el canto del gallo/ y en que/ al fin y al cabo/ eres tu propio retrato </em></strong><em>&#8230;<br />
</em>-&#8220;Yo no le hubiese puesto esa pantalla floreada a la lámpara de plata; hubiese elegido una totalmente blanca&#8221;, me dijo la primera vez que vino de visita a casa. -&#8220;Lo que ocurre es que así la heredé de mi madre&#8221;, casi me disculpé. -&#8220;Queda demasiado cargada&#8221;, insistió mientras seguía observando con mirada inquisidora. -&#8220;Hay muchas cosas aquí que yo no pondría en mi casa&#8221;, volvió a decirme para agregar: -&#8220;Yo tendría esto mucho más despojado.&#8221;-&#8220;Lo que pasa es que vos sos minimalista y yo, barroca; me gusta rodearme de lo que me gusta y ya sé que es un riesgo&#8221;, le dije antes de que llegara el resto de los amigos invitados.<br />
<strong><em>piensa con sensatez en la casa blanca y en la casa rosada/ en el colegio del hortelano/ piensa en la Quebrada de Huma huaca&#8230;<br />
</em></strong>Otra noche compartimos una mesa larga, en Charcas y Pueyrredón, junto a Clarita Fernández Moreno, Nicandro Pereyra y Alfonso Nassif, entre muchos otros, debíamos celebrar al poeta santiagueño Felipe Rojas, invitado a leer en el Museo Ricardo Rojas, vecino al lugar y en el Ciclo de poesía que conducía Clarita. Felipe, por esos olvidos al que son proclives los provincianos, nunca llegó a la cita, dejándonos con la nostalgia de su voz, nostalgia que fuimos disipando con repetidos brindis. Edgar estaba a mi derecha y conversaba mucho con alguien sentado frente a él. Después de un rato le pregunté, lo más discretamente posible, quién era esa persona y entonces me respondió, muy serio:-&#8220;¿No lo conocés? ¡Caramba! ¡Es un gran hidráulico!&#8221; Me tomé en serio sus palabras y con toda ingenuidad dirigiéndome al desconocido, le dije: -&#8220;No nos han presentado&#8230;¿Así que sos ingeniero?&#8221; El otro me miró entre risueño y desconcertado para después contestarme:-&#8220;¡No! ¡Para nada! Yo sólo pretendo ser poeta&#8230;&#8221; -&#8220;¿Cómo te llamás?&#8221;, insistí. -&#8220;Julio Salgado&#8221;, fue la respuesta opacada por las carcajadas de Bayley.<br />
<strong><em>piensa mucho/ en la trapecista del circo de tu amigo trifaldini/ y en las plazas y en los muelles/ y piensa que/ -como está escrito-/ por lo mucho que amaste /todo te será perdonado </em></strong><em>&#8230;<br />
</em>¿Te gusta el pollo?, me preguntó cierto día. -&#8220;Sí, claro que me gusta&#8221;, le contesté. -&#8220;Bueno, mañana por la noche te invito a comer a mi casa. Yo mismo prepararé el pollo, al horno y con papas&#8221;, dijo. Y así fue. El pollo estaba riquísimo. Después de comer nos asomamos al balcón de su pequeño departamento de la calle French. Hacía calor y los árboles de las veredas y las flores de las ventanas vecinas, daban cierto entorno de magia , de alegría.<br />
<strong><em>y no olvides que otras flores vendrán/ y cielos/ martillos/ cobertores/ otras camisas/ parrales/ varaduras&#8230;<br />
</em></strong>-&#8220;Apenas un par de estantes, algunos libros y la mesita con la máquina de escribir: lo que ves aquí. Cuando me separé le dejé todo a mi mujer.&#8221;, me dijo sin que yo le preguntase nada. Otra vez también me dijo, con un tono de reproche hacia sí mismo, que se había equivocado al no haberle dado importancia a lo material. y que ahora sentía que ese había sido uno de sus muchos errores.<br />
<strong><em>algunas veces/ muy pocas/ has logrado manejar/ unas cuantas palabras/ muchas veces/ muchas más te equivocaste de tren/ y otras/ es verdad, el andén acertaste/ y tu destino..<br />
</em></strong>Una vez por semana, por la noche, nos encontrábamos a comer en lo de Pedro. Era un lugarcito que quedaba al fondo de un largo pasillo, sobre la calle Pueyrredón, casi al llegar a Las Heras. Era un lugar barato y se comía muy bien. Siempre me hablaba de su madre, de su hermano Tomás Maldonado a quien admiraba mucho, de sus hijos; rara vez mencionó a su padre. Algunas veces me leía sus últimos poemas; otras pocas yo me atrevía a leerle alguno de los míos porque era muy reticente en dar su opinión. También hablaba de sus amigos o recordaba a algunas de las mujeres que habían sido sus amores. Había una, en especial, a la que siempre aludía llamándola &#8220;la máquina de escribir&#8221;. Nunca me dijo su nombre, pero cuando le pregunté el porqué de ese apodo, me contestó, muerto de risa, que a lo largo de toda esa relación y en las inevitables peleas, ella siempre se iba llevándose la máquina de escribir, para después regresarla junto a la reconciliación.<br />
<strong><em>laurencio/ sólo un poco/ un poco de sensatez/ te pido/ pobre laurencio/ deja de hacer locuras/ y da por perdido/ lo que ves que se perdió/ mira/ cómo crecen los lirios del campo/ deja de lado tu biografía/ confusas conversaciones&#8230;<br />
</em></strong>Me unía a él una linda, una especial amistad que sus arbitrarios cambios de humor algunas veces empañaban. Cierta vez, mientras conversábamos, aludí a un poema de Borges. Entonces me interrumpió y agrandando los ojos, dijo:-&#8220;¿Cómo? ¿Es que Borges era poeta?&#8221; En otras ocasiones también discutíamos por Lugones. Una de sus pasiones poéticas era Apollinaire, las otras: Enrique Molina, Francisco -Coco- Madariaga y su &#8220;ahijado&#8221; espiritual: Julio -Kiko- Salgado, a quienes quería muchísimo y respetaba como poetas.<br />
<strong><em>pero no todo es sensato:/ dos amantes se funden en el viajero lecho/ y una gran mano luminosa/ se dibuja/ contra el cielo sin estrellas/ y llega el sol/ y un niño ríe&#8230;<br />
</em></strong>Pero también había otros amigos a quienes Edgar quería y valoraba. Por su intermedio conocí a Jorge Ariel (Madrazo). Todavía vivía Patricia, su mujer chilena, tan bonita y con manos de hada para la cocina.<br />
-&#8220;A lo de Olguita no puedo llevarte&#8221;, me dijo un día, aludiendo a Olga Orozco.<br />
-&#8220;¿Porqué?&#8221;, le pregunté. -&#8220;Porque me ha dicho, en mi última visita, que no quiere que vaya más a su casa, siempre con una mujer distinta&#8221;, y largó una carcajada.<br />
<strong><em>Por todo esto/ y muchas otras situaciones/ laurencio/ -y excúsame por favor-/ ahora me doy cuenta/ que de nada serviría/ un poco de sensatez&#8230;<br />
</em></strong>Una noche, en la que yo estaba muy lejos de pensar que sería una de las últimas que nos reuniría, sacó de su bolsillo un conjunto de páginas escritas a máquina, numeradas del 1 al 6 y con algunas anotaciones a mano en la última de ellas. Me las entregó mientras me pedía que por favor, las leyera . Estábamos en lo de Pedro y en nuestra mesa habitual. Entonces pude ver que se trataba de un largo poema titulado <strong>&#8220;un poco de sensatez&#8221; </strong>, al lado de cuyo título había escrito: &#8220;v. definitiva. sí&#8221; Lo leí en voz alta, sin importar el ruido de platos y cubiertos. Me costó llegar al final sin lloriquear porque, desde el poema, Edgar se hablaba a sí mismo dejándonos el testimonio de toda una vida que aspiraba, en definitiva, a la redención de la palabra desde su propia redención. Cuando terminé la lectura, él me dijo:<br />
&#8220;Guárdalo; te lo dejo para vos.&#8221; Desde entonces conservo celosamente esos originales que me fueron legados como un sagrado homenaje.<br />
<strong><em>excúsame laurencio/ por mi extraviado consejo/ y sigue en el aire/ entre las nubes/ muy arriba/ laurencio/ muy arriba&#8230;<br />
</em></strong>Pasó un tiempo hasta aquella tarde en que lo hablé por teléfono para felicitarlo por la aparición del que fuera su último poema: <strong>&#8220;Sigue jugando&#8221; </strong> publicado en el Suplemento de La Nación aquel domingo de 1990. Sentí sus versos como el presagio de una despedida: <em>mujer vida-niña, sigue jugando ¿sí?, </em>hasta aquella mañana en la que recibí el llamado de Paulina Vinderman: Edgar Bayley había muerto.<br />
Llegué al cementerio más temprano de lo previsto. El primero en aparecer fue Jorge Calvetti. Conversamos mientras esperábamos que trajeran la presencia corpórea del amigo, ya ausente para siempre. Por fin los restos de Edgar Bayley llegaron escoltados por Molina, Madariaga, Salgado, Siccardi, entre otros. Fueron ellos, junto a Calvetti, quienes tomaron las manijas de bronce para depositar el ataúd sobre el catafalco. Después, mientras eché a andar junto al cortejo que lo acompañaba bajo ese cielo desapacible y gris que parecía querer traducir toda la tristeza, toda la pérdida que acababa de sufrir la Poesía, lo despedí desde un llanto perdurable y con sus propios versos:</p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>no te vayas<br />
</em></strong><strong><em>laurencio<br />
</em></strong><strong><em>no te vayas!<br />
</em></strong><strong><em>ganará la hierba<br />
</em></strong><strong><em>si te quedas<br />
</em></strong><strong><em>y el árbol<br />
</em></strong><strong><em>el salmo<br />
</em></strong><strong><em>la inocencia&#8230;</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Nota: </strong> Los versos transcriptos corresponden al poema &#8221; <strong>un poco de sensatez&#8221; </strong>, de Edgar Bayley.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.generacionabierta.com.ar/2004/11/edgard-bayley-un-poco-de-sensatez/">EDGARD BAYLEY: &#8220;Un poco de sensatez&#8221;</a> se publicó primero en <a href="https://www.generacionabierta.com.ar">Fundación Generación Abierta</a>.</p>
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		<title>VOCES DE LA MEMORIA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Nov 2004 00:09:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[40]]></category>
		<category><![CDATA[Educacion]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un poética en tiempos de la modernidad Por LUIS RAÚL CALVO y NORA PATRICIA NARDO Merodeando por la biblioteca me</p>
<p>La entrada <a href="https://www.generacionabierta.com.ar/2004/11/voces-de-la-memoria/">VOCES DE LA MEMORIA</a> se publicó primero en <a href="https://www.generacionabierta.com.ar">Fundación Generación Abierta</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Un poética en tiempos de la modernidad</em></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por LUIS RAÚL CALVO y NORA PATRICIA NARDO</strong></p>
<p><strong> <img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-4538" src="http://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-VOCES-DE-LA-MEMORIA-SEPIA1.jpg" alt="" width="400" height="299" srcset="https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-VOCES-DE-LA-MEMORIA-SEPIA1.jpg 400w, https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-VOCES-DE-LA-MEMORIA-SEPIA1-300x224.jpg 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></strong></p>
<p>Merodeando por la biblioteca me encontré con &#8220;Paginas Escogidas&#8221;, una recopilación de los textos más significativos de Antonin Artaud. Lo releo en &#8220;Para Terminar con el Juicio de Dios&#8221; (1947): &#8221; Me enteré ayer, / ( es posible creer, o sólo es un falso rumor, / que atiendo a esos chismes puercos que se propagan/ por inodoros y fregaderos cuando se tiran las comidas/ que otra vez fueron engullidas,)/ me enteré ayer/ de una de las costumbres oficiales más descarnadas/ de las escuelas públicas americanas y que sin duda/ llevan a ese país a creerse que son la cabeza del / progreso&#8230;&#8221;. Artaud, en general no era un escritor estudiado en la materia Literatura de las escuelas medias, como así tampoco el movimiento surrealista del cual provino. Llega a nuestro conocimiento, en esos años, a través de una especie de tributo que le realiza uno de los grupos emblemáticos de la &#8220;música progresiva&#8221; de los &#8217;70, &#8220;Pescado Rabioso&#8221; (Spinetta, Lebón, entre otros.) Descubrir a ese hombre con aspecto lúgubre, sombrío, en l a portada del disco, escuchar al grupo hablando con veneración sobre él, nos llevó a buscar sus libros en las librerías del centro. &#8220;El ombligo de los limbos&#8221;, fue el primero.<br />
Pero la historia comienza años atrás, en una escuela primaria, pública, allí asistían hijos de comerciantes, profesionales, porteros, etc., ninguno quería quedar afuera, para ello era imprescindible cumplir con las normas, disciplinarse detrás de ellas, formar fila, tomar distancia, hacer silencio, levantarse del asiento cuando ingresaba alguna autoridad al aula, aprender lo que nos enseñaban en clase.<br />
Un futuro mejor, era un poco la prédica que sonaba en nuestros oídos,&#8221;Lo que hoy siembres lo cosecharás en el futuro&#8221;, se decía. Teníamos que llevar a la escuela nuestra libreta de ahorros y comprar las estampillas, &#8211; aunque muchas veces en el fondo deseábamos comprarnos otras cosas-le dábamos la plata a la señorita, y lográbamos otra estampilla más, más plata para mañana, eso era lo que importaba cuando éramos chicos. Sacrificábamos el hoy por el mañana y nuestros viejos te lo decían: &#8220;Estudiá, es la única fortuna que yo te puedo dejar&#8221;. Estudiando entonces, se podía controlar el mundo, los impulsos, los deseos, el azar.<br />
A esa razón, que los surrealistas, -¿Cómo no volver a ellos, no?- ya la veían como excesivamente estrecha, restrictiva, que constriñe, se le enfrentaban y resistían otras formas de pensamiento que la razón misma desechaba: la imaginación en primer lugar, que sólo era permitida -y no siempre- en la pequeña infancia, en nuestros jardines de infantes y en alguna clase de plástica o en algún cuento, pues el paso a la edad adulta significaba esencialmente la sumisión a una obligada necesidad práctica, que no toleraba que se perdiera de vista el camino a seguir a través de la razón.<br />
Levantar la voz a favor de la imaginación, que no admitía límites contra la razón esterilizadora era impensable, pues aludía embestir contra un sistema que no sólo era mental sino que, certificaba desarrollarnos como hombres emancipados.<br />
Algo de todo esto debió prender fuerte en nosotros, años más tarde. Luego de la compra de &#8220;El Ombligo de los limbos&#8221; de Artaud, llegó a nuestras manos &#8220;Los manifiestos del surrealismo&#8221;. Cómo nos dio vuelta la cabeza ese libro. Nos costaba entender como Bretón, Eluard, el mismo Artaud y tantos otros podían escribir esas cosas por esos años.<br />
Como dos adolescentes contestatarios frente a nuestros padres y los demás adultos, nos paseábamos con nuestra bibliografía superadora, creyendo firmemente que cambiaríamos el curso de la historia, creyendo en nuestra capacidad infinita de rebeldía, &#8220;hay que destruir todas las normas que por la razón se han impuesto al hombre.&#8221;, decíamos, mientras algunos fulanos nos miraban medio estupefactos.<br />
Embestir contra la razón significaba exponer la totalidad del orden social.<br />
&#8220;Para el espíritu supone no una maldición sino una bendición (y casi habría que hablar de gracia) esa discrepancia con el mundo externo pues, si nada le chocase de las apariencias o de las leyes que los hombres se han dado a sí mismos, el espíritu al confundirse con esas apariencias y con esas leyes carecería, de vida propia&#8221;, decía Crevel en &#8220;El espíritu contra la razón&#8221;.<br />
Después llegó el <em>viejo maestro </em>, ese sí que la tenía clara, se notaba que aborrecía las matemáticas porque prácticamente no formaban parte de su agenda diaria, pero amaba el arte, la cultura, nos mandaba a investigar a las bibliotecas, nos inducía a recurrir al &#8220;mataburros&#8221; para conocer el significado de las palabras, sobre todo las de más infrecuente uso, nos recordaba cada tanto que &#8220;El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras&#8221;, &#8220;les va a servir para la vida &#8221; nos decía a modo de argumentación y citaba periódicamente a Polifemo, hijo de Poseidón, Dios griego del mar. &#8220;El ojo de Polifemo es el tercer ojo, no todo es blanco o negro, también hay grises &#8220;, razonaba en voz alta. La voz del viejo maestro resonaba como algo bastante transgresor para esa época de verdades irrefutables. Incitaba también, nuestro deseo por saber, por conocer.<br />
De un disciplinamiento rígido en nuestras escuelas, atravesado por golpes militares, marchas patrióticas, discursos prometedores de un futuro mejor, a filmes contestatarios, o sátiras virulentas.<br />
Así, sin piedad, también nos sentíamos nosotros, con esa falta de libertad para expresar nuestras ideas.<br />
En este tránsito por el aprendizaje, la escuela dejó marcas, avizoró el porvenir como algo venturoso, la perseverancia y la constancia como aspectos valiosos para alcanzar nuestros deseos. Pero también dejó marcas &#8220;el afuera&#8221;, con su contracultura, los grupos de &#8220;música progresiva&#8221; hoy música de rock; los poemas de Neruda; Miguel Hernández; Machado, no sólo Antonio, también Manuel; Pedro Salinas, menos difundido pero gran poeta; Artaud, &#8220;poeta maldito&#8221;, genio, loco, con sus sórdidas críticas a la sociedad de aquel entonces; Schopenhauer, Nietzsche, Saura, Bergman, y tantos más.<br />
En medio de estas contradicciones creo que se fue construyendo nuestra subjetividad. Evoco diferentes escenarios recorridos, rutas fragmentadas, voces quebradas, utopías que nos permitieron sobrevivir en momentos de tanto dolor, crueldad, que atravesaron nuestra historia de vida en &#8220;un país que comenzaba a darnos muerte ya de pequeños&#8221;.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>&#8220;El peor destino de un profeta es pasar años tratando de convencer a sus contemporáneos, y cuando lo logra, sus adversarios también consiguieron sus fines; es más, acaban por persuadir al profeta y este ya no está tan seguro de su verdad&#8221;. (Nietzsche) </em></strong></p>
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		<title>Tapa edición nro. 40</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Nov 2004 20:14:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Portadas Anteriores]]></category>
		<category><![CDATA[40]]></category>
		<category><![CDATA[Tapa]]></category>
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		<title>LEON FERRARI Y EL ORDEN DEL DISCURSO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Nov 2004 15:26:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artes visuales]]></category>
		<category><![CDATA[40]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por ADRIANA LAURENZI Al hacerse cargo de la cátedra de historia de los sistemas de pensamiento en el Collége de</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por ADRIANA LAURENZI</strong></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-4662" src="http://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-LEON-FERRARI-SEPIA1.jpg" alt="" width="300" height="399" srcset="https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-LEON-FERRARI-SEPIA1.jpg 300w, https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/11/FOTO-NOTA-LEON-FERRARI-SEPIA1-226x300.jpg 226w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Al hacerse cargo de la cátedra de historia de los sistemas de pensamiento en el Collége de France en diciembre de 1970, Michel Foucault pronunció una conferencia que dio lugar a una publicación llamada <em>El Orden del discurso </em>. En ella adelantó su programa de trabajo y de investigación sobre el origen del poder, su relación con la palabra, el saber, la marginalidad de determinados discursos como la locura o el sexo <span class="superindice">1</span>.<br />
La lectura de este texto de Foucault me trajo inmediatamente a la memoria las imágenes de las obras de Ferrari y este artículo intenta evidenciar el parangón entre ambos &#8220;textos&#8221;.<br />
La filosofía de Foucault se centró en el análisis del poder.<br />
León Ferrari desde la imagen revierte y cuestiona lo establecido, el discurso y su orden evidenciando lo absurdo de los discursos que el poder instala como &#8220;sentido común&#8221;.<br />
A casi cuarenta años de la aparición del <em>Orden del discurso </em> , el problema del poder y sus estrategias de dominio en el campo de la cultura, la voluntad de imponer un sentido que responda a sus intereses cobra hoy singular vigencia.<br />
El poder económico y cultural nos condicionan, nos trazan límites, se pronuncia sobre nuestro futuro.<br />
¿Es posible poner en cuestión el <em>orden del discurso </em>?, León Ferrari se ha propuesto desde sus primeros trabajos hasta el día de hoy, crear imágenes que lo contradicen, que nos obligan a pensar.<br />
Cuestiona el <em>statu quo </em> utilizando medios plásticos de un sutil, refinado lenguaje gráfico y morfológico. La imagen se construye como antídoto contra el veneno de la falacia del lenguaje, es anti-lenguaje, contra-discurso.<br />
Foucault señala que el poder, sobre todo en la sociedad occidental, domina, selecciona, produce y redistribuye el discurso.<br />
<em>&#8220;&#8230;.conjurar sus poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad&#8221;. </em><em class="superindice">2<br />
</em>La voluntad de saber se apoya en bases institucionales y prácticas como la pedagogía, los libros, la biblioteca, los laboratorios.<br />
Los griegos entendieron al hombre como <em>animal político. </em>Toda acción humana era entendida en relación al estado y no dentro del ámbito privado. Por eso los griegos fueron conscientes de que la cultura es patrimonio de una comunidad basada en determinados valores y principios, enseñables y cuyo patrimonio compartían aquellos que se consideraban hombres libres. Para los griegos la cultura, la <em>coiné, </em>los diferenciaba de los bárbaros.<br />
El derecho pasa a ser el centro de la vida en la polis de la Grecia clásica. La palabra llegó a ser el arma política más importante para detentar el poder entre los iguales. Es el instrumento de la democracia porque quien la domina accede al poder.<br />
Los sofistas aparecen como los nuevos pedagogos en las ciudades griegas y su objetivo fue enseñar a la nueva aristocracia que aspiraba a dirigir el estado. convencer a la audiencia.<br />
La filosofía griega clásica también gira en torno al problema del poder. Así la <em>República </em> de Platón es una teoría sobre la educación y el ideal de la clase dirigente. La <em>Política </em>de Aristóteles es también un estudio ontológico sobre el estado.<br />
Foucault señala que la educación es parte del discurso que responde al poder.<br />
<em>&#8220;Qué es después de todo, un sistema de enseñanza, sino una ritualización del habla; sino una cualificación y una fijación de las funciones para los sujetos que hablan; sino la constitución de un grupo doctrinal cuando menos difuso, sino una distribución y una adecuación del discurso con sus poderes y saberes? (&#8230;)&#8221; </em><em class="superindice">3<br />
</em>Desde la semiología, Charles Peirce hace una crítica al conocimiento entendido como algo neutral y pone en tela de juicio la &#8220;objetividad natural&#8221; del lenguaje. Toda enunciación es una creación del hombre, que piensa la realidad dentro de su cultura. Por eso no existe una verdad ni un sentido fuera de la cultura y por consiguiente ese universo de sentidos es relativo e histórico.<br />
Desde esta perspectiva el lenguaje es el único camino a las cosas, y la cultura es por lo tanto el universo sígnico, dentro del cual es posible comprender determinados sentidos impuestos.<br />
El poder construye su &#8220;relato&#8221; mediante un proceso de concientización hegemónica. Y una de las claves de la hegemonía es la redundancia.<br />
El consenso de sentidos aunque no nos lo parezca, es construible, no es natural. <span class="superindice">4<br />
</span>Todo pensamiento es una modelización de la realidad al que nos sometemos ya que vivimos dentro de un contexto determinado.<br />
Peirce llega a la conclusión de que la esencia de un objeto o un ente es un hábito semiótico.<br />
Toda hegemonía se manifiesta como una estructura ideológica a través de términos retóricos, discursivos y estéticos.<br />
El poder en el mundo contemporáneo ha tomado conciencia de que no es a través del sometimiento físico e impulsivo como mejor se puede dominar a la sociedad, sino a partir del manejo de determinados valores y objetos que se imponen al deseo.<br />
El poder impone su hegemonía de sentido como un programa único y posible. Podríamos redefinir el aprendizaje como un proceso de sometimiento ideológico, un proceso de hegemonización.<br />
En 1965 León Ferrari tenía cuarenta y cinco años y si bien unos diez años antes había comenzado a incursionar de manera autodidacta en el arte haciendo esculturas de madera , cerámica, yeso y otros materiales, irrumpe en el medio artístico con una obra que desestabilizó los parámetros permitidos hasta por una Institución que pretendía abrir el campo artístico a las tendencias más modernas y transgresoras pero <em>La civilización occidental y cristiana, </em>(un avión bombardero sobre el que montó un Cristo de santería) tocaba fondo, ponía en cuestión al poder, la política de los EE.UU y del Vaticano. Era un verdadero contradiscurso, que fue rechazado por el entonces director del Instituto Di Tella, Jorge Romero Brest, que, no obstante, había abierto las puertas a las expresiones &#8220;rebeldes&#8221; de la juventud incluso otras de Ferrari. Pero esa obra representaba algo más que un juego de adolescente inconforme.<br />
La intervención militar a Vietnam por parte del ejército norteamericano fue justificada sobre argumentaciones tales como la defensa de los valores &#8220;occidentales y cristianos&#8221; frente al mundo comunista y la cultura &#8220;otra&#8221; de los orientales, defendida por el heraldo de occidente.<br />
Utilizó dos imágenes muy fuertes y pregnantes que superpuestas contraponían la &#8220;piedad&#8221; del cristianismo con el instrumento de muerte más moderno y sofisticado, el bombardero que sostiene a manera de cruz al piadoso Cristo, en nombre del cual se lanzaban las bombas de napalm contra la población civil vietnamita.<br />
En respuesta a una crítica del diario La Prensa que sostenía que las obras expuestas en el Di Tella no eran arte, Ferrari señaló que no le preocupaba que fueran o no arte ya que su intención era expresar sus ideas sobre occidente con la mayor eficacia posible. <span class="superindice">5<br />
</span>Ratifica esta postura en un escrito que leyó en vísperas de la muestra Tucumán Arde, en 1968, titulado <em>El arte de los significados.<br />
</em><em>&#8220;Es decir que el artista juzgará sus obras y las ajenas, por lo que las mismas signifiquen para el público al que van dirigidas. Las obras no son geométricas, informalistas o figurativas; sino que son significantes o no significantes.&#8221; </em><em class="superindice">6<br />
</em>Ferrari señala que la vanguardia rompió con las convenciones fundamentalmente las formas pero olvidó transgredir los sentidos: <em>&#8220;rechazó uno de los materiales estéticos más importantes: los significados&#8221;. </em><em class="superindice">7<br />
</em>&#8220;El significado solo no hace una obra de arte. Los diarios están llenos de significados que la gente lee indiferente. Nuestro trabajo consistirá entonces en organizar esos significados con otros elementos en una obra que tenga la mayor eficacia para transmitirlos, revelarlos y señalarlos. Nuestro trabajo consiste en buscar materiales estéticos e inventar leyes para organizarlos alrededor de los significados, de su eficacia de transmisión, de su poder persuasivo, de su claridad, de su carácter ineludible, de su poder de obligar a los medios de difusión a publicar la denuncia, de su foco difusor de escándalo y perturbación. (&#8230;)&#8221;<br />
Ya en 1962 comienza a trabajar sobre grafismos o dibujos ordenados como la escritura sobre renglones.<br />
Una letra que irá desplegándose en arabescos de exquisitos trazos pero que no corresponden a ningún lenguaje: como la serie <em>Carta a un general </em> de 1963 en la que no es posible descifrar el significado de la escritura, y a la que podríamos interpretarla como una &#8220;imposibilidad&#8221; de comunicación con un general, como aquel que lideró el golpe de estado que derrocó al presidente constitucional, doctor Arturo Illia en ese mismo año, el teniente general Juan Carlos Onganía.<br />
De 1984 es <em>Nosotros no sabíamos </em> en el que denuncia las desapariciones de personas bajo la dictadura militar del 76 a partir de los recortes de fotografías y textos de diarios como Clarín, La Opinión, Buenos Aires Herald, La Prensa, La Razón. Noticias que daban cuenta de cadáveres aparecidos en las costas del Uruguay maniatados y con facciones que se suponían pertenecientes a individuos de origen oriental. Más tarde se confirmó que tales cadáveres eran el resultado de los &#8220;vuelos de la muerte&#8221; que la Armada y la Fuerza Aérea Argentina llevaban a cabo para eliminar cientos de presos políticos.<br />
En 1991 ilustró el libro <em>Nunca Más </em>, de la CONADEP.<br />
Exiliado en Brasil desde 1976 hasta su regreso definitivo al país Ferrari realizó entre muchas otras experiencias y trabajos unas series sobre papel con tinta y con letraset, llamadas: <em>Imagens, Hombres, Banheiros, Xadrez.<br />
</em>Son como una serie de plantas, de planos arquitectónicos en los cuales figuras humanas vistas desde arriba se mueven en determinadas direcciones como autómatas o como un ejército alineado siguiendo en sentido estipulado.<br />
Parecen girar o marchar ordenadamente en forma circular sin salida.<br />
El espacio y la distribución de estos hombrecitos anónimos bajo un ritmo regular y ordenado pero falto de todo sentido, es lo que parece poner en cuestión el artista.<br />
Estas imágenes colocan al espectador ante la evidencia de un orden absurdo, una imagen que puede sintetizar el transcurrir de nuestra existencia, el movimiento humano constante pero falto de sentido. Sometidos a un <em>orden del discurso </em>, caminamos a ciegas la estructura laberíntica y sin salida como lo que el poder impone a la sociedad.</p>
<p><span class="superindice">1</span> Foucault Michel, <em>El orden Del Discurso </em>, Editorial Tusquets, Barcelona, 1999.<br />
<span class="superindice">2</span> Idem, pag 14<br />
<span class="superindice">3</span> Idem, pag 45-46<br />
<span class="superindice">4</span> Los conceptos sobre la semiótica están tomados de las clases de metodología de la investigación de la cátedra del profesor Hugo Mancuso, Facultad de Filosofía y Letras, de Buenos Aires, carrera de Historia de las Artes.<br />
<span class="superindice">5</span> Curriculum de León Ferrari en archivo de la biblioteca del Museo de Arte Moderno, sede Teatro San Martín.<br />
<span class="superindice">6</span> Idem, pag 140.<br />
<span class="superindice">7</span> Idem, pag 141.</p>
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