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	<title>45 archivos - Fundación Generación Abierta</title>
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	<description>Arte &#38; Cultura</description>
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	<title>45 archivos - Fundación Generación Abierta</title>
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		<title>Adriana Gaspar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Jul 2006 19:56:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artes visuales]]></category>
		<category><![CDATA[45]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El cielo blanco de la memoria y de la infancia (Expone en Galería Forma) Por Ileana Andrea Gómez Gavinoser Emoción,</p>
<p>La entrada <a href="https://www.generacionabierta.com.ar/2006/07/adriana-gaspar-02/">Adriana Gaspar</a> se publicó primero en <a href="https://www.generacionabierta.com.ar">Fundación Generación Abierta</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El cielo blanco de la memoria y de la infancia <span class="textonegrilla2">(Expone en Galería Forma)</span></em></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por Ileana Andrea Gómez Gavinoser </strong></p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-5077" src="http://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-NOTA-ADRIANA-GASPAR-SEPIA.jpg" alt="" width="254" height="400" srcset="https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-NOTA-ADRIANA-GASPAR-SEPIA.jpg 254w, https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-NOTA-ADRIANA-GASPAR-SEPIA-191x300.jpg 191w" sizes="(max-width: 254px) 100vw, 254px" /></p>
<p>Emoción, sensibilidad y sensorialidad son las características más profundas de esta artista plástica, que dota a sus cajas-objeto de belleza y de significado. Adriana Gaspar es una artista que le aporta al conceptualismo un rumbo propio dotado de memoria, vida y color. Así se aleja del arte tradicional, e imbuida e influenciada por la obra de Marcel Duchamp realiza un puente entre los comienzos del siglo XX y los atisbos del siglo XXI, el presente, el que estamos viviendo. También la artista vincula la pintura y el objeto conceptual y lo llena de significados nuevos y personales. Basada también en la obra plástica de Louise Nevelson, con sus obras-cajas en madera, Adriana Gaspar abreva en las fuentes mismas de la vanguardia y combina la figuración con algunas miradas abstractas propias de este arte casi escultórico. El resultado es un lenguaje nuevo y una mirada profunda que bucea en los espacios de la memoria. Memoria artística y memoria individual donde el arte y la persona se funden en un solo ser. La serie de Cajas-Objeto, denominada “Imaginario de la Infancia”, narran y poetizan sus más caros recuerdos de su niñez; hechos y etapas que son gérmenes de la vida de todo ser humano. Lejos de un psicoanálisis superficial, la serie de cajas blancas, las que serán expuestas a partir del 20 de mayo de 2006 en la Galería Forma, describen las fantasmagorías que habitaban en sus sueños de niña, rastros oníricos de mundos inconscientes que poblaron su vida escolar, sus momentos de felicidad, sus momentos de desdicha. Plásticamente y simbólicamente hablando, las sillas, los zapatos, el guardapolvo, la escarapela surgen en relieve en el montaje de las cajas pero a la vez se mimetizan con un fondo también blanco, donde habitan todos los misterios, todos los enigmas y los cruciales y decisivos pasos para su vida posterior. Así como el negro nos inspira la noche, el blanco no es vacío, vuelve a significar los enigmas de la artista Adriana Gaspar. Adriana Gaspar necesita de la tridimensión para transmitirnos sus espejos, donde convergen las miradas de todos los espectadores de su obra. Relieve, volumen, letra manuscrita. Todo se conjuga en un conjunto plástico-poético-simbólico donde no hay más que mirar al pasado para hacer surgir la memoria y los recuerdos de niña de Adriana Gaspar.</p>
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		<title>Diálogo con Leo Vinci (2da Parte)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Jul 2006 19:54:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artes visuales]]></category>
		<category><![CDATA[45]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por LUIS ESPINOZA y la colaboración de GABRIELA SUÁREZ Generación Abierta les presenta la segunda parte de la entrevista realizada</p>
<p>La entrada <a href="https://www.generacionabierta.com.ar/2006/07/dialogo-con-leo-vinci-2da-parte/">Diálogo con Leo Vinci (2da Parte)</a> se publicó primero en <a href="https://www.generacionabierta.com.ar">Fundación Generación Abierta</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong><em>Por LUIS ESPINOZA y la </em></strong><br />
<strong><em>colaboración de GABRIELA SUÁREZ</em></strong></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-5075" src="http://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-NOTA-PLASTICA-LEO-VINCI-SEPIA-1.jpg" alt="" width="280" height="393" srcset="https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-NOTA-PLASTICA-LEO-VINCI-SEPIA-1.jpg 280w, https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-NOTA-PLASTICA-LEO-VINCI-SEPIA-1-214x300.jpg 214w" sizes="(max-width: 280px) 100vw, 280px" /></p>
<p><strong><em>Generación Abierta les presenta la segunda parte de la entrevista realizada al maestro Leo Vinci. En la primer parte, al cierre de la misma, Vinci hacía referencia al&nbsp; apoyo que su grupo, el Grupo del Sur comenzaba a tener en el ámbito de la plástica de aquel entonces.</em></strong></p>
<p><strong><em>GA: Ustedes sintieron que esto representaba un apoyo muy fuerte</em></strong>…<br />
<em><strong>LV:</strong></em> Claro, como&nbsp; decía recién,&nbsp; fue un espaldarazo muy grande. En un primer momento, al año siguiente…Ah, bueno, Malraux dijo: “Los espero en Francia”. Y ….Ja, ja, a nosotros….viajar…¿cómo hacíamos? Pero cómo repercutió mucho eso, Carreño era un tipo que verdaderamente pesaba mucho como pintor, estaba en ese momento el Di Tella, él ganó el premio “Ver y Estimar” que era de Romero Brest, lo dirigía Romero. Su obra y la del pintor este…bueno, ya me va a salir el nombre eran las dos que iban a ganar el premio Di Tella, estaban las dos en la pelea y todo el mundo decía: “No, es de Carreño”, porque era una obra bárbara . El otro era más informalista… ¡Pucciarelli!</p>
<p><strong><em>GA: Pucciarelli…</em></strong><br />
<em><strong>LV: </strong></em>Entonces Carreño, estábamos todos a la expectativa y no, se lo dan a Pucciarelli. Nunca entendimos por qué se lo dieron a Pucciarelli, porque era una diferencia brutal. Leyendo un libro ahora de esta mujer…que ahora es socióloga…</p>
<p><strong><em>GA: ¿Beatriz Sarlo?</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> Eh….no, Beatriz Sarlo&nbsp; no, es…Andrea Giunta. Ella cuenta todo lo que fue la década del ´60, en la política, en&#8230; me entero de porqué se lo dieron a Pucciarelli. Porque ella cuenta como investigadora con&nbsp; documentos, cartas de Romero Brest con Leonel Venturi de Italia (que lo fuimos a ver), y bueno, y con gente…con Grinberg de Estados Unidos (que lo fuimos a ver), que convenía dárselo a Pucciarelli porque Pucciarelli hablaba en italiano y en inglés. Y era muy importante mandar a un argentino allá…<br />
Carreño siempre&nbsp; estaba encerrado,&nbsp; era mucho más hermético. El siguió pintando maravillosamente bien pero…&nbsp; con cinco hijos. Cinco hijos varones también y había que alimentarlos y él optó por el camino equivocado me parece a mí, que es nada más que dar cátedra: horas en una escuela, horas en otra escuela, en La Plata, en el taller de acá de La Boca, en el Perlotti, claro, se le iba un tiempo tremendo con eso y ganaba poco porque las cátedras no dan nada.</p>
<p><strong><em>GA: Claro, claro. Es seguro pero sin…</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> Y perdió la posibilidad de seguir pintando mucho más. Este… pero bueno, eso lo eligió él.<br />
Desde el punto de vista de Carreño conmigo, vuelvo a repetir, éramos como hermanos. Yo hablaba de él con mis alumnos, con la gente… Y él hablaba de mí con sus alumnos, me lo cuenta gente que fue alumna de él. Este…muchas veces nos citábamos, cualquiera …y bueno, con Carreño se mantenían conversaciones profundas que no eran fáciles de mantener de pronto con los otros; nunca fueron superficiales pero Carreño iba más al fondo.</p>
<p><strong><em>GA: Una cosa que queríamos saber es si tenían como un programa teórico entre ustedes.</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> No, nos negamos profundamente a eso. Nunca quisimos tener una línea estética llamémosle así, no.</p>
<p><strong><em>GA: Nunca. ¿ Ni manifiestos?</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> No, ni teóricos. Yo creo que las tendencias y los “ismos” son pasajeros, tienen más que ver con las modas, con las supuestas vanguardias, que son vanguardias de otras retaguardias. Yo creo que lo que nos unía era la conciencia de lo que debíamos ser y hacer en nuestra realidad actual.</p>
<p><strong><em>GA: ¿Qué conciencia tenían de la “realidad actual”, del&nbsp; “compromiso”?</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> Bueno, justamente en nosotros siempre hubo un compromiso de ese orden y nunca panfletario, pero sí reaccionando a través del lenguaje que manejábamos en base a lo que nos iba pasando y lo que iba pasando alrededor nuestro, nuestro país, nosotros como personas… desde el punto de vista de la problemática existencial de cada uno y eso reflejado también o modificado por la realidad circundante. O sea, eso hizo que la imagen fuera evolucionando a medida que pasaban ciertas cosas que nos fueron pasando a todos y que hicieron que la imagen fuera tomando formas aparentes, diferentes pero nunca perdiendo la esencialidad. Primero: no buscar la fórmula en ningún lado, eso fue una característica nuestra; no negar lo que podía venir de otro lado.</p>
<p><strong><em>GA: Influencias…</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> No negarlas, pero no copiarlas. Sino asumirlas, tomarlas en cuenta, este…junto con muchas otras cosas más y transformarlas en algo, en algo propio. O sea que, la Historia está hecha así. Este… eh… un encadenamiento.<br />
Y esa fue nuestra forma de trabajar. Y se ve en la obra.</p>
<p><strong><em>GA: Sí, sí, se ve un progreso hacia una mirada de la realidad.</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> Cada vez con mayor conciencia. Al principio, no era demasiado un planteo teórico nuestro, pero después nos dimos cuenta que en el fondo lo que hacíamos era eso; o sea, prescindiendo de los ismos y de las tendencias y de las vanguardias, bueno, sin darnos cuenta estábamos ahondando en nosotros mismos y buscando un lenguaje propio. Vuelvo a repetir, en una gran parte de nuestra historia personal, no tan conciente, digamos, en mí se fue haciendo más conciente con los años y con Carreño pasaba lo mismo y con Cañás, igual. Cada uno ha hecho una cosa propia, diferente, que tiene seguramente elementos que pudieron habernos influido indirectamente o directamente pero nunca copiándolos. Yo siempre digo que&nbsp; durante el informalismo&nbsp; todo eso que recibíamos como las cosas que venían de todos lados, nos movilizaba, nos servía para digamos, darnos libertad. En el fondo, “¡Ah!¿Se puede hacer esto? ¡Ah! ¿Se puede tirar pintura? ¡Ah! ¿Se puede hacer materia?” De repente no hacíamos, pero la pucha podemos intentar. Y digamos, dije eso como muchas cosas. A mí mismo, que como escultor, donde el informalismo influyó mucho menos en la escultura, me sirvió. Me acuerdo que de las cosas que fui haciendo metía más materia con menos complejo ¿viste? Como que estaba permitido ¿viste? Y entonces sentía el placer de trabajar de esa manera, con imágenes, siempre con imágenes propias y así pasaron muchas cosas que fuimos recibiendo aquí en nuestro país desde el exterior. Así que nunca fuimos un grupo que planteó una concepción determinada para el arte , sino que cada uno trabajó individualmente y yo siento que cada uno se insertó sin buscarlo en la realidad que le tocó vivir, tanto Cañás, como Linares, como Carreño y como yo en la escultura.</p>
<p><strong><em>GA: Por qué no profundiza sobre la relación con el Di Tella y con el resto del entorno artísitico, esto de que Carreño no ganó el premio…</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> La relación con el Di Tella no existió, no existió por voluntad propia, nuestra, porque todos fuimos llamados a entrevistas con Romero Brest, que nos pidió cosas, que nos quería absorber. Porque hubo grandes movimientos políticos, según el gobierno, que intentaban insertar a la Argentina en el mundo, pero a través de eso, de pronto…</p>
<p><strong><em>GA: De la modernización, claro…</em></strong><br />
<em><strong>LV: </strong></em>Sí, ponerse… claro, al día. El Di Tella fue mucho eso. Y nosotros no nos sentíamos partícipes. Sí nos gustaba ir a ver, había amigos nuestros, qué sé yo, Emilio Renart, un tipo muy querido por nosotros y compañero nuestro que entró en el Di Tella, en su mundo y qué sé yo, pero nosotros no entramos. No me sentí atraído ni yo, ni Carreño, ni nadie. O sea que a pesar de que Carreño fue el primero premiado, él también se mantuvo al margen porque no coincidía con nuestra posición frente a lo que era la creación, este…yo justamente hablando del Di Tella, una digresión relativa, he promovido y estoy intentando que se logre, una reivindicación de todo lo que pasó simultáneamente con el Di Tella y antes del Di Tella.</p>
<p><strong><em>GA: Y que no era el Di Tella, claro.</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> Yo escribí un artículo que se llama “Nadie pone un quiosco en el desierto”. Y el Di Tella era un quiosco que estaba ubicado en un lugar donde pasaban cosas porque si no, no lo iban a poner. No solamente porque había mucha cosa que se estaba haciendo sino que había un público que estaba detrás de todo eso y que simultáneamente con todo lo que hizo el Di Tella, se siguieron haciendo cosas, muchas cosas. Nadie se acuerda. ¿Por qué? Por una razón muy sencilla: en esa época el Di Tella era Di Tella, una empresa de primer orden, fabricaba autos, lavarropas, heladeras, coc…todo y motos, hacía publicidad en todos los medios. Entonces todos los medios le daban bola al Instituto Di Tella porque era el cliente, cualquier cosita que pasaba en el Di Tella estaba en todos los medios . En cambio, exponía Carlos Alonso en una gran galería como expuso, viste, nombro uno pero como él…</p>
<p><strong><em>GA: Muchos.</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> Muchos más. O grupos enteros que se movían igual y nadie le daba pelota , bah le daban, sí, catálogo, diario, La Crónica o Crítica…</p>
<p><strong><em>GA: Y cuando se habla de los ´60 se reduce a…</em></strong><br />
<strong>&nbsp;<em>LV:</em> </strong>Y nadie va a buscar a ver&nbsp; quién más , pero había:&nbsp; el Grupo N, el Grupo Buenos Aires, bueno, el&nbsp; Grupo Espartaco que, simultáneamente con nosotros;bueno, la Otra Figuración también estuvieron en el Di Tella y ahí tuvieron mucha repercusión y fueron buenos.<br />
Bueno, quiero decir que en esa época pasaron muchas cosas, Buenos Aires era una efervescencia tremenda, de artistas, de jóvenes que hacían cosas. Por ejemplo, en teatro, estaba el Instituto de Arte Moderno en la Galería &#8230; que la dirigía Marcelo Lavalle que puso aquí Esperando a Godot en un momento que era muy difícil poner una obra de esas, bueno, y era de vanguardia todo eso, nadie habla de eso, nadie habla, es increíble pero nadie se acuerda…Bueno, yo ahora estoy junto con Raúl Vera Ocampo, que se interesó por el tema, tratando de armar algo.</p>
<p><strong><em>GA: -Claro, si no pareciera que el único referente de aquella época fue el Di Tella…</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> Pero escúchenme, el Di Tella estaba allá en Florida, allá casi al final y toda la calle Florida eran galerías para no hablar de las otras que estaban alrededor, era, era, una efervescencia…vuelvo a repetir lo de Carlitos Alonso para no hablar de lo de uno ¿No? Porque todos hemos hecho cosas importantes, de exposiciones. Por ejemplo, hicimos un homenaje a Adolfo Deferrari una vez, todos, como un agradecimiento al maestro ¿no? Y entonces cada uno de nosotros (éramos seis) ocupamos una galería en Buenos Aires ¿no? distintas, distintas galerías, entonces en las esquinas pusimos unos elementos fabricados por nosotros en madera con flechas: Carreño, Loza, Vinci, dónde había así, ta, ta, ta,…..y se hizo una carpeta que te mostraba todos los catálogos de cada uno de nosotros. Esto fue una movida muy hermosa, primero porque fue una demostración de que nuestra generación homenajeaba al maestro que reconocíamos como tal, o sea, eso también tuvo repercusión pero se arruinó también, vuelvo a repetir lo de Carlos Alonso fue importantísimo, hizo dos grandes muestras en Art Gallery; bueno, yo también hice otra gran muestra en Art Gallery. Eh…¿quién más? Cañás hizo otra gran muestra en Art Gallery, Art Gallery Internacional se llamaba. Desapareció esa gran galería, bueno, este…y todo eso, bueno, yo tengo los catálogos, tengo las notas periodísticas, tengo… pero ¿quién se acuerda de eso?.</p>
<p><strong><em>GA: Bueno, esta es una época de recuperación de todo eso.</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> Ojalá se recupere pero, digamos, yo no puedo perder tiempo en todo eso, porque yo tengo que hacer escultura.</p>
<p><strong><em>GA: ¡Obviamente!</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> Pero bueno, el panorama más o menos es ese.</p>
<p><strong><em>GA: ¿Había algún contacto con Córdova Iturburu que escribió el texto de Carreño?</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> No. Simplemente Córdova Iturburu era uno de los grandes críticos.</p>
<p><strong><em>GA: Sí, obviamente…</em></strong><br />
<em><strong>LV:</strong></em> -Y nos conocíamos todos. Lo que pasa es que nos repartíamos los críticos. Porque decíamos: “bueno, si hacemos una cosa en conjunto, a vos te escribe fulano, a vos mengano,&nbsp; a vos”…y así cada uno tenía su crítico. Bah, íbamos cambiando ¿no?<br />
Hicimos un catálogo en la exposición que llevamos a cabo en la galería que ya no está más y el prólogo lo hizo, Mujica Láinez que para todos hizo un prólogo que era un laberinto porque él hacía laberintos, con escritos, con hojas y después y bueno, y después teníamos críticos distintos. Después al final yo terminé siempre escribiéndome los prólogos yo mismo, después de algunos años ya mis prólogos fueron escritos por mí, salvo alguno que otro, qué sé yo, el que hice ahora en el Museo de La Plata, en el Teatro Argentino de La Plata, me lo escribió Fermín<span class="textonegrilla2">(1)</span>… pero… ( pobre, murió)</p>
<p><strong><em>N. de la Redacción:&nbsp; se trató de conservar el lenguaje oral ya que creemos que le otorga mayor riqueza a esta entrevista con el Maestro Leo Vinci.</em></strong><strong><em>&nbsp;</em></strong></p>
<p style="text-align: right;">(1) Fermín Fèvre.</p>
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			</item>
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		<title>Conversando con Alicia Berdaxagar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Jul 2006 19:53:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[45]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“La TV se mete en tu casa, sos alguien si estás allí y nadie si estás fuera” Por LUIS RAÚL</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“La TV se mete en tu casa, sos alguien si estás allí y nadie si estás fuera”</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>Por LUIS RAÚL CALVO y<br />
</em>NORA PATRICIA NARDO</strong></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-5073" src="http://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-TEATRO-ALICIA-BERDAXAGAR-SEPIA.jpg" alt="" width="164" height="200"></p>
<div align="justify">
<div align="justify">
<div align="justify">
<div align="justify">
<div align="justify"><strong><em>G.A.:Alicia, ¿Cómo se inicia su relación con la actuación?</em></strong><br />
<strong><em>A.B.: </em></strong>Yo me veo desde cuando tendría 7 o 8 años haciendo ratoncitos en la escuela, después -como parece que tenía, entonces, buena voz-, decía muy bien los versos, esos escarceos que hacen muchos niños hoy en día.&nbsp; Muy en el aire he encontrado mi profesión. Ingresé al Conservatorio Nacional, -entonces era el Conservatorio Nacional de Música, Arte Escénico y Declamación- y yo no sabía que era Arte Escénico,&nbsp; entonces entré en Declamación, porque desde muy nena&nbsp; hurgueteaba los libros de mis primos que eran mayores y leía poesía que realmente no entendía&nbsp; nada: Lope de Vega; Garcilazo, Calderón, pero igual los leía.&nbsp; En el conservatorio me hice muy amiga de Eva Dongé, una actriz de gran talento y personalidad, que la perdimos muy joven. Ella estaba ensayando Yerma en versión al aire libre,&nbsp; en el primer teatro al aire libre que se hizo acá en Buenos Aires, en Belgrano, dirigido por Mario Rolla. Había sido su cumpleaños y yo le llevé un regalito a un ensayo,&nbsp; ahí me agarraron y me dijeron “vos tenés que hacer tal papel”, les contesté que mi papá no me dejaba, pues mi padre no quería saber nada con el teatro, había perdido a mi mamá a los quince años y además trabajaba ocho horas diarias con horario interrumpido, así que viajaba cuatro veces al día hasta el centro. Me convencieron que íbamos a ensayar a la tarde, que las funciones sólo iban a ser los viernes y sábados o&nbsp; los domingos y entonces&nbsp; lo hice. Eso tuvo mucho éxito. Al año siguiente, el director Mario Rolla&nbsp; la quiso reponer y como Eva ya estaba en otra cosa, Mario me propuso hacer Yerma. Hice Yerma, con&nbsp; una gran repercusión sobre todo para los compañeros de teatro. Un día me llamaron Bonet, y José María Gutiérrez&nbsp; a los&nbsp; que yo sólo conocía de nombre –esto es un poco de anécdota pero es bueno para ver&nbsp; como es el azar- y me comentaron que Caviglia quería&nbsp; conocerme, que ellos le habían hablado de mí, y que se iba a formar el Elenco de la Comedia Nacional.&nbsp; Fui a ver a Caviglia, pero él no me dio ni cinco de pelota, nunca vi una persona más alta delante mía, yo me iba achicando cada vez mas, era tal la indiferencia de él que salí de ahí llorando. En la calle me lo encontré a&nbsp; Carella con quien habíamos sido compañeros en el conservatorio y me dijo “¿Qué te pasa petisa?”, cuando le conté me contestó “Vos tenés que dedicarte a esto y dejar tu trabajo”, pero yo le dije que no podía, que tenía que aportar dinero a mi casa.<br />
Habrán pasado dos meses, y un día&nbsp; me llamaron del&nbsp; Teatro Versailles, estaba en función “Proceso a Jesús” y&nbsp; se habían producido cambios porque una&nbsp; de las dos artistas se había dio a la Comedia Nacional y&nbsp; quedaba el personaje de la Magdalena que antes hacía Dora Prince, pero que pasaba ahora a ser la María, entonces yo hice la Magdalena. Esa fue mi entrada al teatro profesional, y lo único que les puedo decir es&nbsp; que desde entonces siempre trabajé,&nbsp; salvo&nbsp; el año 90,&nbsp; el año 97 y&nbsp; este&nbsp; año que no he hecho teatro.<br />
Luego de&nbsp; mucho tiempo entré a la Comedia Nacional y ahí sí me desligué del trabajo de 8 horas, que fue un período de mi vida muy rico porque conocí gente muy linda, en un ambiente muy bueno que me ayudó a formarme de alguna manera humanamente. Después, más tarde me casé con Carella.</p>
<p><strong><em>G.A.: Aparte&nbsp; completó una formación actoral muy importante, pues se formó con Augusto Fernández, Juan Carlos Gené,&nbsp; Gandolfo&#8230;</em></strong><br />
<strong><em>A.B.:</em></strong> Cuando&nbsp; actuaba en&nbsp; teatro y en&nbsp; televisión me interesaba hacer cursos.&nbsp;&nbsp; Estuve un año con Gené, un año con Fernández, con Gandolfo, con Lito Cruz y más acá con Bartis.</p>
<p><strong><em>G.A.: ¿Qué le fueron&nbsp; aportando cada uno de estos maestros, cada uno con sus diferentes estilos?.</em></strong><br />
<strong><em>A.B.: </em></strong>De Bartis a Gené hay todo un mundo distinto, Yo no puedo decir este me aportó esto, el otro me dio aquello, son cosas que uno va incorporando en el trabajo continuo.</p>
<p><strong><em>G.A.: La actuación requiere&nbsp; una gran dedicación&#8230;</em></strong><br />
<strong><em>A.B.:</em></strong> Cuando estuve por ejemplo en el elenco del Teatro General San Martín, entrábamos a las dos de la tarde y salíamos&nbsp; a las 12 de la noche. Ensayábamos, había un descanso y hacíamos la función de la noche, era un entrenamiento muy grande el que se hacía y el repertorio se cambiaba cada tres meses.</p>
<p><strong><em>G..A.:¿De qué época estamos hablando?</em></strong><br />
<strong><em>A.B.:</em></strong> Antes de entrar al elenco estable, había estado en el San Martín&nbsp; participando en obras importantes allá por los años&nbsp; 64 o 65. En el año 1972 me convocó Roberto Durand para dirigirme en el Teatro del Pueblo, con Bianco, Alterio.</p>
<p><strong><em>G.A.: En televisión nos acordamos de verla en “Alta Comedia” y en “El hombre que volvió de la Muerte”, una obra en la cual trabajaban entre otros, actores de la envergadura de Narciso Ibáñez Menta, Eduardo Rudy, Oscar&nbsp; Ferrigno. Usted hacía el papel de la Dra. Elga&#8230;</em></strong><br />
<strong><em>A.B.:</em></strong> ¡Cómo quedó ese personaje! Porque pasaron años y una vez salía del Teatro San Martín para hacer una gira por Centroamérica en el año 80 y estaba por tomar el bus que nos llevaba a Ezeiza y un grupo de chicos más grandes,-porque eso fue alrededor del&nbsp; año 69 o 70, habían pasado unos 11 años-&nbsp; me gritaron “Dra Elga, Dra Elga&#8230;”,&nbsp; qué increíble, como prendió ese personaje.</p>
<p><strong><em>G.A.: Es el fenómeno de la Televisión, a veces los actores por un lado se sienten reconfortados por el hecho del reconocimiento y del recuerdo por un personaje que representaron que se hizo popular&nbsp; y a veces como contrapartida necesitan que la gente los valore por otros personajes tal vez menos conocidos pero que ellos consideran tan o más valiosos&nbsp; que aquel,,,</em></strong><br />
<strong><em>A.B.:</em></strong> Es verdad. En los últimos tiempos, hasta el año pasado, he hecho Copenhague durante cuatro temporadas. Hay gente que me ha parado en la calle o en alguna reunión y me dice por qué no trabajo más.&nbsp; Yo le contesto que si quiere verme vaya a tal lado, a lo cual me dice “ No,&nbsp; yo no voy al Teatro&#8230;” Indudablemente la TV se mete en tu casa y quieras o no quieras, pasás a ser alguien si estás allí y nadie si estás fuera.</p>
<p><strong><em>G..A.: En una entrevista que le hicieron&nbsp; cuando&nbsp; hizo la obra&nbsp; “Las de Barranco” de Gregorio De&nbsp; Laferrere refiere lo difícil de realizar un papel que han hecho otras actrices como Eva Franco y lo intransferible que representa la propia experiencia&#8230;</em></strong><br />
<strong><em>A.B.: </em></strong>Para mí es muy feo hacer un papel que he visto en otro, porque te queda como la imagen de esa persona que yo no quiero repetir. Lo de Eva lo había visto hace años, pero me tocó reemplazarla a Norma Aleandro en “A qué jugamos” de Gorostiza y&nbsp; como Norma siempre me ha fascinado, -para mí es “la actriz”- yo la había visto a ella muchas&nbsp; veces en ese personaje, de pronto tener que hacer el mismopapel no me resultó nada fácil.</p>
<p><strong><em>G.A.: Antes se pasaban por tele-visión obras como” Las de Barranco”&#8230;</em></strong><br />
<strong><em>A.B.: </em></strong>Sí, hace mucho tiempo&nbsp; cuando se hacía teatro en televisión como el ciclo de “Alta Comedia”.</p>
<p><strong><em>G.A.: Hablamos del “El Hombre que volvió de la Muerte” y aparece Narciso Ibáñez Menta&nbsp; en la memoria, ¿el público reconoce a&nbsp; grandes actores como lo fue él?</em></strong><br />
<strong><em>A.B.:</em></strong> No se hacen reconocimientos a grandes científicos que se van del país porque no pueden desarrollarse acá como quisieran y ocupan lugares en Estados Unidos o en Alemania&#8230; de un actor qué les puedo decir. Lo importante es que quede en el recuerdo de algunos que lo pudieron ver y disfrutar. Narciso era un obseso del trabajo, nos citaban a las seis de la mañana y él ya estaba vestido y maquillado y estaba en todos los detalles, desde la escenografía hasta de&nbsp; la ropa de todo el mundo. Gené también es un obsesivo, él llegaba todos los días al teatro y lo primero que hacía era&nbsp; ir al escenario a ver si estaba todo en orden. A mi no me modifica que la mesa esté más allá o más acá, al contrario hace que esté más despierta. Son distintas maneras.</p>
<p><strong><em>G.A.: Usted actuó en la película “Entre el amor y el espanto” de Desanzo haciendo el papel de&nbsp; la madre de Jorge Luis Borges&#8230;</em></strong><br />
<strong><em>A.B.: </em></strong>Yo conocía a la madre de Borges, entonces tenía esa imagen, de esa mina con el pelo blanco, vestida bien, una mina&nbsp; que por todos los poro era de un extracto social determinado y&nbsp; bueno, también fue duro porque yo me miraba y no me veía, yo no era la madre de Borges. Estuvo muy bien Miguel Ángel Solá, yo en la película, en el único momento que creo haber estado bien fue cuando estoy en la puerta y digo adiós, fueron una o dos palabras, ahí me ví en el personaje, pero en todo lo demás no. Soy muy crítica.</p>
<p><strong><em>G.A.: ¿El teatro es el medio en el que se siente más cómoda?</em></strong><br />
<strong><em>A.B.: </em></strong>Sí, pero en la televisión también me sentí cómoda, hice muchas tiras, tiras diarias, que fueron de mucho éxito, por ejemplo “Los hermanos” que duró tres años en el aire.</p>
<p><strong><em>G.A.: ¿Qué personaje amó profundamente?</em></strong><br />
<strong><em>A.B.: </em></strong>Varios.</p>
<p><strong><em>G.A.: ¿Hubo algún personaje que le quedó en el tintero, que le hubiera gustar hacer?.</em></strong><br />
<strong><em>A.B.:</em></strong> En un momento me hubiese gustado hacer, “La Señorita Julia” pero no fue, nada más.</p>
<p><strong><em>G.A.: ¿Del vinculo&nbsp; con Carlos Carella que nos puede decir?.</em></strong><br />
<strong><em>A.B.</em></strong>: Yo creo que él era como un tótem para todos, yo era como la chiquita que estaba al lado de él, no por él, era una cosa que yo sentía y que me la daba el afuera, entonces&nbsp; creo no equivocarme cuando digo&nbsp; que cuando nos separamos yo crecí mucho.</div>
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		<item>
		<title>Oscar Alemán y el sueño argentino. (1909-1980)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Jul 2006 19:51:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[45]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por RICARDO REYES Mis recuerdos de adolescente sobre Oscar Alemán, se remiten a algunas apariciones por televisión, imágenes en blanco</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por RICARDO REYES</strong></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-5071" src="http://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-MUSICA-OSCAR-ALEMAN-SEPIA.jpg" alt="" width="230" height="344" srcset="https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-MUSICA-OSCAR-ALEMAN-SEPIA.jpg 230w, https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-MUSICA-OSCAR-ALEMAN-SEPIA-201x300.jpg 201w" sizes="(max-width: 230px) 100vw, 230px" /></p>
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<div align="justify">Mis recuerdos de adolescente sobre Oscar Alemán, se remiten a algunas apariciones por televisión, imágenes en blanco y negro que acentúan con sus contrastes, el juego controversial de la nostalgia. En ese momento, Oscar Alemán se me aparecía al menos como pintoresco. Por su figura pequeña, su estructura fibrosa y cierta dosis de histrionismo, (no puedo olvidar las cabriolas que pergeñaba con la guitarra en la espalda, punteando melodías) se atrevía a realizar alguna humorada entre lo más serio que podía ofrecer, su música. Era un prestidigitador, un velocista y un efectista, pero también cantaba y era en esencia un comediante.<br />
Pero Oscar Alemán representó de alguna manera el sueño argentino. De una humilde familia en una empobrecida provincia a las luces y el brillo de la ciudad más grande del espectáculo en el mundo, París. Y para él, fue como para Hemingway, una fiesta. Llegado de la mano de la “Venus de Ebano”, Josephine Baker (la gran estrella del music hall como el guitarrista de jazz con más swing que ningún otro parisino) en poco tiempo dejó de ser uno más en su orquesta para convertirse en un referente de la misma. De buena sonoridad y digitación y con un gran carisma, llegó a competir con el gran Dyango Reinhardt (quizás la guitarra de Jazz más importante de Europa a quien admiró y respetó y con quien tocó en muchas oportunidades en el Hot Club de París). Inclusive se cuenta la historia que Duke Ellington lo quiso para su banda pero se topó con la negativa de Josephine Baker. Fue tal su importancia en el panorama de la guitarra de Jazz que Leonard Feather importante crítico musical de la época lo caracterizó Pero como en toda historia, no todas pueden ser flores para el genial chaqueño. Se topó con los vientos de la intolerancia nazi (no olvidar la Francia ocupada de la Segunda Guerra Mundial) y en un episodio en que conoció la violencia física le destruyeron su amada guitarra de metal y decidió regresar a su Buenos Aires que lo estaba esperando como uno de sus hijos pródigos, tal como lo merecía, por otra parte.<br />
Había nacido el 20 de febrero de 1909 en Machagai, Provincia de Chaco. Su padre y sus hermanos mayores conformaban un conjunto folklórico al que se le agregó Oscar con seis años, luciendo como bailarín de malambo a pesar de sus escasos años. Huérfano a los diez años, comienza una vida errante y de autodeterminación. Se lo recuerda como lustrabotas en las diagonales de Sáenz Peña. Alguien le regala un cavaquinho (pequeño instrumento de 4 cuerdas) con lo que de alguna manera comienza su romance con la guitarra.<br />
En 1924 conforma en Santos (Brasil) el dúo Los Lobos y graba para RCA como Trío Víctor en lo que parece ser su primera intervención discográfica.<br />
Ya en los treinta, sucede el mencionado encuentro con Baker y su consecuente viaje a París. Comparte experiencias con músicos estadounidenses de paso en Francia y se da su acercamiento referido con Dyango Reinhardt.<br />
Posteriormente, ya de vuelta en nuestro país conforma varios grupos, particularmente el quinteto con Hernán Oliva como violinista y una banda de nueve músicos.<br />
Así van pasando los años, entre conciertos y actuaciones televisivas complementándolo con el ejercicio de la docencia.<br />
Falleció en Buenos Aires en 1980.</div>
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		<title>Juan Antonio Vasco *</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Jul 2006 19:49:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Letras]]></category>
		<category><![CDATA[45]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La poesía más allá de todo Juan Antonio Vasco nace en noviembre de 1924 en la ciudad de Buenos Aires,</p>
<p>La entrada <a href="https://www.generacionabierta.com.ar/2006/07/juan-antonio-vasco/">Juan Antonio Vasco *</a> se publicó primero en <a href="https://www.generacionabierta.com.ar">Fundación Generación Abierta</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: left;" align="right"><strong>La poesía más allá de todo</strong></div>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-5068 aligncenter" src="http://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-NOTA-POESIA-JUAN-VASCO-SEPIA.jpg" alt="" width="213" height="288"></p>
<p>Juan Antonio Vasco nace en noviembre de 1924 en la ciudad de Buenos Aires, donde vive los años de su infancia. En su adolescencia escribe poesía ajustándose a las normas clásicas. Frecuenta a&nbsp; Baldomero Fernández Moreno en Chascomús, considerándolo su primer maestro.<br />
En 1941 se recibe de Maestro Rural y conoce a&nbsp; Carlos Latorre, con quien compartirá luego la experiencia surrealista.<br />
Alrededor de 1944 trabaja y estudia Letras, y comienza a publicar sus&nbsp; poemas: <em>El Ojo de la Cerradura</em> y <em>Cuatro Poemas con Rosas</em>.<br />
Cerca de 1950, Vasco incursiona en la escritura automática. En 1954 publica <em>Cambio de Horario</em>, que ya desde el título indica el cambio de orientación en su poesía. Ese mismo año emigra a Venezuela, donde comienza vendiendo sombreros, para trabajar luego como publicista. Sin embargo, no deja de escribir.<br />
En Venezuela, por la impronta de la geografía del lugar y sus habitantes, su estilo surrealista se aleja del francés para acercarse a su identidad americana.<br />
En 1958 en Venezuela conoce al grupo de la revista <em>Sardio</em>, y luego se une al movimiento surrealista, <em>el Techo de la Ballena</em>.<br />
El libro <em>Destino Común</em> se publica en 1959.<br />
En 1964 Juan Antonio Vasco se reencuentra con Clara Fernández Moreno, a quien conociera en su adolescencia. Se casan en Venezuela. Vasco viaja frecuentemente por motivos laborales de la Empresa McCann Erickson, donde ocupó varios cargos directivos.<br />
En este período tiene dos hijas, Carmen y Clara. Continúa escribiendo y traduciendo poesía. En 1968, la familia vuelve definitivamente a Buenos Aires.<br />
Ya se le habían manifestado a Vasco los primeros síntomas de la esclerosis múltiple.<br />
A medida que la enfermedad avanza, nuestro poeta continúa incansablemente su trabajo. Al punto de que cuando ya no solamente no puede caminar sino tampoco mover los brazos ni las manos, dicta sus palabras a un grabador, mediante un palito que maneja con la boca para apretar las teclas o dar vuelta las páginas de los libros, habiendo contado&nbsp; siempre con la ayuda de su familia, y la de personas que oficiaron como secretarias.<br />
Además de los poemas publicados en 1982 en <em>Pasen a Ver</em>, y las traducciones (de Cecco Angiolieri, Gottfried Benn, E.E. Cummings), Vasco escribió&nbsp; un libro de cuentos para niños, <em>Historias del Reino de Pí</em>, publicado en 1976, y el libro <em>El Monigote y Otros Relatos</em>, 1981. También trabaja incesantemente en su largo poema Parranda y Funeral, con un estilo diferente al surrealista, pero conservando una alta sensibilidad por la justicia (o injusticia) social. Luego de muchos años de elaboración y correcciones, es publicado póstumamente por algunas revistas y luego en el libro <em>Parranda y Funeral</em>, en 1992, bajo el cuidado del poeta venezolano Juan Calzadilla, incluyendo aforismos y&nbsp; poemas inéditos.<br />
El último libro que se publica en vida, en 1984, es <em>Conversación con la Esfinge</em>, estudio sobre la poesía de Octavio Armand.<br />
Apenas cumplidos los sesenta años, Juan Antonio Vasco muere en noviembre de 1984, habiéndose mantenido activo hasta muy pocos meses antes de su fallecimiento.</p>
<p><strong>*Biografía preparada por Clara Fernández Moreno, Carmen y Clara Vasco, en base al ensayo de Ricardo Herrera, de su antología, <em>Déjame Pasar</em> (Ediciones Ultimo Reino)</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Clara es un robot frenético&nbsp;&nbsp; (1964)</strong></p>
<p>Se disfraza de mujer con misteriosa habilidad<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp; pero es un robot de la peor especie.</p>
<p>Lo adviertes cuando se acomoda los rizos con tubos<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp; de cartón tripas de rollo de papel toilette.</p>
<p>Si se traba chirría y hasta que no le quitas de la<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp; máquina el cuerpo extraño no vuelve a sus<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp; modales de ameba servicial.</p>
<p>Se sabe que cultiva lábiles intenciones contra<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp; cualquier sistema y eso le proporciona su ternura<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp; de rosada mucosa que no permite escapatoria.</p>
<p>Si la amas chapúzala en la vida para verla alborotar<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp; peinarse y arrojarse como un calamar herido<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp; por sobre casi todo lo que existe.</p>
<p><strong>Epitafio de un limpio&nbsp;&nbsp; (1967)</strong></p>
<p>Quiero dejar escrito<br />
pintado en la pared<br />
todo el bien que me han hecho<br />
los ríos de agua fría<br />
el mar caliente<br />
el sol desnudo<br />
las ciudades con olor de ceniza</p>
<p>Mis amigos<br />
con una bengala en cada mano<br />
para mí<br />
carpintero de la nostalgia<br />
mudo de padre y madre<br />
me dan la bienvenida<br />
y mis mujeres<br />
la vida<br />
en Londres bajo la lluvia<br />
en Caracas bajo el sol</p>
<p>Puedo llorar a mares<br />
me voy porque me voy<br />
no porque quiera<br />
la pasarela del Samborombón<br />
ya no se pasa<br />
y la esquina rosada de Barinas<br />
ya no se cruza<br />
el avión ya no toca en Grano de Oro<br />
el ferry no fondea en Palmarejo<br />
la chalana no amarra en Soledad</p>
<p>Me voy<br />
me llevo todo</p>
<p>me voy limpio<br />
hablando en español<br />
con mi boca de tierra</p>
<p style="text-align: right;">(Del Libro <strong><em>PASEN A VER</em></strong> – Universidad de Mérida, Venezuela, 1982)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>En la Casa de Postas</strong><br />
<strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </strong><em>A <strong>Enrique Molina</strong></em></p>
<p>El pájaro que se quita sus plumas de hierro<br />
para marcar los rostros de las muchachas con un<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; signo que reluce más allá de los días que<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; habitamos<br />
esa comedia timidez hecha con restos de faros<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; marinos<br />
con el alambre del desprecio rizado en menudos<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ornamentos<br />
esa presencia de hombre partido en dos<br />
todo junto pulverizado guardado en un puño desde<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; una noche hasta la otra<br />
bajo la humedad de los besos cuyo sutil vapor<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; invade las alcobas<br />
una inagotable corriente de caricias<br />
tu presencia exasperada hasta las lágrimas<br />
entre los bambúes que oscilan en el viento<br />
tu presencia exasperada de niño con un ojo saltado<br />
rodando en el polvo como la esmeralda vomitada<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; por un ajusticiado<br />
Eres el agua negra donde toda blasfemia alcanza<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; la transparencia del deseo</p>
<p><strong>Nada de Historias</strong></p>
<p>Ninguna solemnidad ningún corcel ningún futuro<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ningún mapa ningún congreso de buscadores<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; de piojos ningún desayuno que no sea mortal<br />
ninguna convalecencia de la opinión pública nin-<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; gún divorcio que no sea decretado por los<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; amantes ningún desembarco en tierra de<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ladrones<br />
NINGÚN HOMBRE CON EL VIENTRE<br />
ABIERTO DE UN TAJO TIENE INTERÉS EN<br />
LA PERPETUACIÓN DE LA ESPECIE<br />
Así que nada de historias ningún consuelo ningún<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; símbolo para el asco ningún pacto secreto<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ningún receptor de televisión sintonizado en<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; mi reino no es de este mundo</p>
<p style="text-align: right;">(Del Libro <strong><em>CAMBIO DE HORARIO</em></strong><em>,( Sección “<strong>Los buenos consejos”</strong>).</em><br />
Ediciones Letra y Línea, Buenos Aires, 1954. Dedicado a Carlos y Mary Latorre)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El Arpa abandonada</strong></p>
<p>Cuando se abre tu ventana una lamparilla se enciende bajo tu piel<br />
y el pergamino de tu sonrisa evoluciona rápidamente<br />
hasta convertirse en un pez dorado<br />
He pensado mucho en ti me han salido espinas en el rostro<br />
me he lastimado las manos tratando de quitarme esta vestidura de cáñamo<br />
porque siempre estás en mi sueño como un<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; precipitado rebelde a la presión de la atmósfera<br />
o como el brote de bambú que suele encontrarse en los ojos de los recién nacidos<br />
Cuando pienso en ti se enmohecen mis cadenas<br />
entre los andrajos de la pared se forma un hueco y por él veo los ratones blancos<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que huyen hacia tu cuarto<br />
en el piso superior dos corredores a la izquierda sobre mi cabeza remendada con alambre<br />
Siempre estás en mis sueños siempre ruedan tus perlas por los rincones de mi celda<br />
y aprieto entre mis dedos tu clavija y un mechón de tus cabellos rubios</p>
<p style="text-align: right;">(Del Libro <strong><em>CAMBIO DE HORARIO</em></strong><em>,( Sección <strong>“El amor a primera vista”). </strong></em>&nbsp;Ediciones Letra y Línea, Buenos Aires, 1954. Dedicado a <strong>Carlos </strong>y <strong>Mary Latorre</strong>)</p>
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			</item>
		<item>
		<title>La Llave de la Caverna</title>
		<link>https://www.generacionabierta.com.ar/2006/07/la-llave-de-la-caverna-45/#utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=la-llave-de-la-caverna-45</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Jul 2006 19:46:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Letras]]></category>
		<category><![CDATA[45]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sección de poesía “Antonio Aliberti Las quince Esta es la rara hora de reír con la boca que no se</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Sección de poesía “Antonio Aliberti</em></strong></p>
<p><strong>Las quince</strong></p>
<p>Esta es la rara hora de reír<br />
con la boca que no se sabe<br />
milagro a punto<br />
por eterna y única vez</p>
<p>de soñar una verdad<br />
sin números y sin espinas,<br />
hasta que el rocío evapore su tregua</p>
<p>la hora franca<br />
la última mirada limpia de Lot.</p>
<p>Esa es la hora que se vislumbra tarde<br />
siempre tarde<br />
la llaga que ilusiona<br />
la imposible magia</p>
<p>querer escapar hacia el paraíso</p>
<p>por un camino hiriente de sal.</p>
<p><strong>El Ajenjo ( según Edgar Degas)</strong></p>
<p>¿Hacia dónde va la mirada un domingo por la tarde?<br />
Porque es domingo en el vestido mejor<br />
de la pobre mujer<br />
y en la herida claridad que se estrella en el espejo.<br />
O es la tarde de alguna otra pendiente:<br />
ojos finales caídos en un vaso lleno<br />
ojos caídos en un recuerdo lejos.</p>
<p>¿Quién ha encendido tan pronto la cuenta regresiva?<br />
A su lado hay otro vaso y un hombre;<br />
tal vez se conozcan desde siempre<br />
tal vez nunca hayan cruzado palabra:<br />
ninguno de los dos existe ahora para el otro.<br />
Todo el universo cabe en el espacio que los separa</p>
<p>Y en sus vidrios turbios y vencidos.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Mariano Shifman</strong></p>
<p><strong>Poema</strong></p>
<p>Ese hombre inclinado con su palo<br />
en medio del basural,<br />
donde las bolsas de nailon<br />
y los olores gruesos,<br />
en marejada,<br />
cubren el paisaje,<br />
no busca la felicidad,<br />
en cualquiera de sus versiones,<br />
o acaso sí<br />
creyó ver un atajo<br />
allá, en los límites<br />
del horizonte,<br />
entre bolsa y bolsa,<br />
o recuerdo y recuerdo;<br />
una felicidad fugaz,<br />
con un palo,<br />
o posible o creíble,</p>
<p>mientras el sol lo alumbra.</p>
<p><strong>Poema</strong></p>
<p>Aquí no hay piso, puertas, paredes<br />
ni estructuras que puedan sernos certeza<br />
o garantía de algo; sólo este tiempo<br />
cruel, que nos tomó tan desabrigados.</p>
<p>*</p>
<p>Seguramente haya otro lugar<br />
más allá de este pozo<br />
y de este horizonte seco<br />
y quebradizo. Un lugar<br />
para sentirse más palpable</p>
<p>y que hay que edificar aquí.</p>
<p style="text-align: right;">
<strong>Eduardo Dalter</strong></p>
<p><strong>Vértigo</strong></p>
<p>Me despierta el vértigo de tu imagen,<br />
abismo de la noche sin tu cuerpo<br />
espada salomónica que divide en dos el dolor.<br />
Compases perversos de un tiempo,<br />
amenazantes de eternidad.<br />
Mi rostro mudo<br />
con el favor del no gesto.</p>
<p>Solo me acompaña la cadencia interna<br />
y afuera el mundo, por suerte…<br />
es otra cosa.</p>
<p><strong>Enigma</strong></p>
<p>Tu presencia no pudo aclarar el enigma<br />
distintas palabras quisieron acercarse a la verdad.</p>
<p>Ni el tiempo ni los lugares recorridos pudieron ser<br />
medida.</p>
<p>También hubo cuerpos al anochecer<br />
que tu recuerdo despedaza en la mañana.</p>
<p style="text-align: right;">
<strong>Patricia Sibar</strong></p>
<p>La entrada <a href="https://www.generacionabierta.com.ar/2006/07/la-llave-de-la-caverna-45/">La Llave de la Caverna</a> se publicó primero en <a href="https://www.generacionabierta.com.ar">Fundación Generación Abierta</a>.</p>
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		<title>Tapa edición nro. 45</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Jul 2006 19:43:04 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[45]]></category>
		<category><![CDATA[Tapa]]></category>
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		<title>Violencia como discurso</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Jul 2006 19:42:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Llamo violencia a la racionalidad aplicada a provocar sufrimiento y destruir la vida” (Tomás Abraham) Por ALICIA MARÍA LUQUE En</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“Llamo violencia a la racionalidad aplicada a provocar sufrimiento y destruir la vida”<br />
(Tomás Abraham)</p>
<p style="text-align: right;">Por ALICIA MARÍA LUQUE</p>
<p><strong> <img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-5063" src="http://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-NOTA-EDUCACION-VIOLENCIA-COMO-DISCURSO-SEPIA.jpg" alt="" width="400" height="255" srcset="https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-NOTA-EDUCACION-VIOLENCIA-COMO-DISCURSO-SEPIA.jpg 400w, https://www.generacionabierta.com.ar/GAbierta/wp-content/uploads/2020/12/FOTO-NOTA-EDUCACION-VIOLENCIA-COMO-DISCURSO-SEPIA-300x191.jpg 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><br />
</strong></p>
<div align="justify">
<div align="justify">
<p>En el escenario contemporáneo emerge la violencia con nuevas formas que invitan a analizar su génesis, sentidos y destinos. Sobre esto ya mucho se ha dicho.<br />
Al término violencia, inespecífico, multisémico, se lo usa para nominar un amplio espectro de experiencias que oscilan desde el maltrato físico y psíquico,&nbsp; a la violación de personas, propiedades, hasta el daño emanado de los aparatos de poder, como a los estilos de socialidad violenta entre los jóvenes.</p>
<p><em>En líneas generales pueden leerse casi todas las violencias, sin riesgo a equivocarnos, como expresión o efectos en última instancia,&nbsp; de las disputas primarias del poder, también como irrupción disfuncional o enferma en las intervinculaciones sociales.</em></p>
<p>Pero es en la reflexión sobre <em>el propio discurso acerca de la violencia</em>, donde quedan de manifiesto aspectos de <em>lo violento en el orden simbólico, que a veces comporta&nbsp; mayor gravedad que los hechos mismos, pues es en su construcción donde estos se sostienen y prolongan.</em><br />
Es en la distintiva asignación que hace el discurso de lo que es violento o no lo es, donde opera e impera su propio poder. Ámbito donde no importa quien hable o quien es hablado.<br />
Cualquier discurso puede,&nbsp; como todos, ser portador de una censura o legitimación. Autoridad, cuya referencia marcará la escena violenta, la significará e interpretará para quienes la viven.</p>
<p><strong><em>“Muchas palabras son violadas mediante deformaciones cínicas del lenguaje” (J.Cortázar)</em></strong></p>
<p>Para quienes trabajamos con la palabra, estas cuestiones tienen alta relevancia, por eso i<em>nteresa alertar sobre lo menos pensado: cuando es el mismo discurso que acciona como herramienta violenta, </em>haciendo&nbsp;uso de sus facultades como instaurador o generador de violaciones,&nbsp; promoviendo unos valores en detrimento de otros. También,&nbsp; sobre el alto poder que posee para esclarecer y sanear las relaciones. Permanentemente estamos sopesando, reafirmando ese don que nos otorga de poder dañar, curar y convocar a la magia, al instalar y modificar los&nbsp; lazos sociales que nos constituyen<br />
<em>Entonces,&nbsp; cuando la violencia aparece como discurso, sosteniendo los peores oficios de la palabra como el quiebre de vínculos, hay que poder pensarla, interrogarla.<br />
Importa desde luego, detectar en primera instancia la trama socioeconómica y política que se tejió para arribar al hecho violento, pero inmediatamente, ver cómo es tratado desde el discurso y sus mecanismos,&nbsp; para&nbsp; acrecentarlo o disuadirlo. </em></p>
<p><em>Porque parece que hay consenso pero ¿qué decimos cuando hablamos de violencia?. Lo dicho siempre enuncia pero también oculta, como toda convención, como cualquier transacción social. Queda de manifiesto en las sugerentes contradicciones que aparecen presas en el territorio de lo hablado: en la convención&nbsp; etimológica violencia es acción de violar, contra el natural modo de proceder , un perjuicio&nbsp; ¿Pero qué cosa está violándose en el acto violento? ¿Qué viene a discutir el&nbsp; estallido y el daño que busca reordenar&nbsp; a un orden diferente?</em><br />
Sorprendentemente, encontramos que “<em>vis, la raiz de violencia,&nbsp; implica en principio la idea de fuerza creadora, </em>cercana a virtud, pero aunque termina formando parte de violador o violentador, es f<em>uerza como virtud, lo que habilita a concebirla como resistencia sanadora.</em></p>
<p><strong><em>“Es importante reconocer que el hombre no es hombre porque es un animal que habla sino porque reflexiona acerca de cómo habla” (Savater)</em></strong></p>
<p><em>El tratamiento discursivo que se le da al episodio o acontecimiento violento, persigue legitimarlo, como ocurrió con las poderosas y perversas fuerzas detentadoras del poder, que extendieron un manto oscuro de muerte durante la dictadura militar sufrida en nuestro país.</em><br />
Pero, lo que siguió y sigue a aquello, no son sólo ideas inaprensibles, recuerdos discontinuos o imágenes congeladas de tamaño acto material, sino que la misma brutal racionalidad, en negación, olvido o propaganda, retorna desplegándose en la alianza de sus decires censores. En ese nivel,&nbsp; reeditan la muerte. Incluso, en el debate social pendiente acerca de las secuelas y&nbsp; la elaboración de esa siniestra experiencia.&nbsp;<br />
<em>También puede poner en evidencia el desamparo y la concepción que existe de nuestros jóvenes, circulando por instituciones formales e informales, como ocurrió en Carmen de Patagones,&nbsp; o en el drama más cercano de Cromagnón. Lo que sigue vigente en los encendidos debates discursivos sobre lo vivido.</em></p>
<p><em>Incluso en estos acontecimientos brutales,&nbsp; que nos atañen de manera más particular, además del dolor, debemos lidiar con la irracionalidad poderosa que nos salió a interrogar, cuando hubo que decir sobre esos estallidos, sea desde el trazado de diagnósticos,&nbsp; hasta la propuesta reparadora y preventiva. Nos muestra cuán importante es no descuidar los dichos sobre las experiencias.&nbsp;</em><br />
La palabra es prioridad absoluta para nuestra recuperación como sociedad&nbsp; hablante y pensante<em>.</em> “Detrás de toda blasfemia, detrás del chisme mal nacido y de griterío ensordecedor, donde se esconde la negación de la palabra, conocemos que hay una fuerza sagrada en el lenguaje, capaz de curar y resucitar a la Argentina”. (Bordelois)</p>
<p><strong><em>“¿Quién nos libra del mal y su dictado de lágrimas?” (Luis Mizón)</em></strong></p>
<p><em>Lo violento siempre es síntoma, ruptura, quiebre que busca opciones con salidas locas, dolorosas. Hegemonía del mal, de lo anacrónico, del dolor.<br />
Modos fallidos de&nbsp; resolución ante las presiones y sufrimientos que generan las&nbsp; desigualdades, intolerancias, postergación o enfermedad. Derrumbe del juicio por caída del yo o locura; que se pondrán en palabras, o serán evadidos.<br />
¿Porqué centralizar&nbsp; en los decires?<br />
Porque el discurso sobre el hecho, forma parte del acto que nos interesa. Reafirma o niega la acción como válida, le&nbsp; da cauce, salida legitimada, o la condena. </em><br />
Porque es en el terreno del discurso, que toma el poder y los mandatos de la institución, donde se realiza la contraprueba de prevención de violencias, donde lo haremos valer como sanador.<br />
<em>Están probadas las salidas alivianadoras de la negociación, frente a las perspectivas antagónicas en los conflictos institucionales, los cambios que se producen en el aporte de las “buenas ideas”, de la escucha,&nbsp; por su vehículo natural, la palabra.</em></p>
<p><em>En el campo de la educación, investigaciones y experiencias recientes, muestran que las violencias en la escuela hoy tienen más sutileza que despliegue corporal. Son violencias sociales, raciales, de género, del orden de los valores y lo simbólico. Por lo que los límites de pura sanción, no solucionan.</em><br />
<em>Existe una relación directa entre activar la puesta de palabras en los estados límites y de desborde, con la reducción de daño, o la disminución de salidas violentas.<br />
Que son los jóvenes el mayor&nbsp; porcentaje de víctimas y victimarios de actos violentos, y que los comportamientos violentos no arman patrones homogéneos de socialización juvenil,&nbsp; y que no se observa relación excluyente entre actos violentos y escolarización.<br />
Así, la escuela, institución encargada particularmente de promover formas “civilizatorias” de relación social, puede llevar pacificación a los vínculos interpersonales por la vía regia, e implicadora de la&nbsp; palabra, construyendo intercambios más justos, reparatorios y dignificadores.<br />
Prueba del incremento de esta conciencia en educación, y del reconocimiento de la trama compleja que genera violencia, es el desplazamiento&nbsp; ocurrido actualmente, no meramente sintáctico, desde la noción totalizante de violencia escolar,&nbsp; a violencias en la escuela</em>.</p>
<p><em>La espectacularidad, fascinación, e impotencia que instalan los hechos violentos, suelen dejar en segundo plano a lo que puede decirse sobre ellos. Pero es justamente allí, donde son nombrados,&nbsp; donde pueden pensarse, simbolizarse y elaborar, cuando cobran altura o son derrumbados.</em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
No es poca cosa la tarea de hacer visible las ideas, las posiciones y&nbsp; la conciencia sobre ellas. Debemos entonces confiar más en el habla, cuidarla,&nbsp; interrogarla<em>.</em></p>
<p>Tratar de hacer crecer los lugares donde encuentra la&nbsp; resistencia para lo injusto,&nbsp; y recuperar la confianza en la energía y la alegría de la palabra.</p>
</div>
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