Medios

Lito Cruz

“Hay una parte de la televisión que es hipnótica”

Entrevista de LUIS RAÚL CALVO

 

En una entrevista exclusiva para G.A.A.L.C., el reconocido actor Lito Cruz nos da detalles sobre su actividad actual en el medio y sus impresiones acerca de la crisis del arte y la cultura en nuestro país.

G.A.A.L.C.: ¿ Vos trabajás en cine, teatro televisión. ¿En qué ámbito te sentís mas cómodo para actuar?
L.C.: -Me siento mas cómodo en teatro, es más físico, más completo, creo que tanto en e! cine como en la televisión hay algo de mi cuerpo que queda sin expresar. La diferencia entre el cine y el teatro está en que en el primero la técnica externa la tiene el director y la técnica interna está en manos del actor, esto me produce un placer, un riesgo y un vértigo un poco mayor que en las otras disciplinas, por eso quizá me satisface más.

G.A.A.L.C.: ¿Cuál es tu visión sobre STANISLAVSKI?
L.C.: -Me sugiere toda la adolescencia. Todo el estudio que hicimos nosotros está basado en este extraordinario hombre. El observó por qué los grandes genios eran genios del teatro, de la danza, de la música y llegó a la conclusión que había cinco o seis cosas en común en todos: tenían un gran relajamiento, una gran libertad muscular, una gran capacidad de concentración, una gran sensorialidad en sus sentidos, una gran emocionalidad y un gran sentido de verdad. Entonces diseñó ejercicios para que cada actor pudiera entrenar y llegar a tener -tal vez no en la dimensión de un genio- esas capacidades que lo convertirían en un gran actor.

G.A.A.L.C.: En un actor ¿Pesa más el talento o el esfuerzo?
L.C.: -No, el talento es mejor no tenerlo en cuenta porque es algo que nadie puede resolver. Si uno quiere ser un buen actor no tiene que preguntarse si tiene talento o no, porque es una pregunta que no tiene respuesta y que además perturba. Lo que sí debe tener un actor es un cierto sentimiento de que ésta es su vocación y esta es una sensación que aparece cuando los mundos internos de uno pugnan por salir.

G.A.A.L.C.: ¿Qué tratás de impartirle a tus alumnos?
L.C.: -Primero la objetividad del trabajo, que conozcan cómo es el trabajo del actor y qué se puede aprender de esto, para que en el término de dos o tres meses puedan ir viendo que van progresando.

G.A.A.L.C.: ¿cómo es el trabajo del actor?
L.C.: -Hay que comprender el trabajo del actor, que es hacer existir algo que no existe y que es en definitiva el tema del arte. El arte activa una situación del individuo y completa la imagen. El gran trabajo del actor se da cuando hay una gran preparación.
Facundo, por ejemplo fue una gran desafío para mí. Comencé por hacer un comportamiento sobre Facundo a través de la pregunta de por qué le decían el tigre y entonces estudié sobre este mundo del tigre, sobre su ritmo y su manera de estar al acecho, de atacar y desaparecer. Es algo que fui incorporando en mi cuerpo hasta que se hizo algo así como una segunda naturaleza.

G.A.A.L.C.: Hablando de facundo, ¿despertó algunas controversias las características del personaje?
L.C.: -No, Facundo fue muy aceptado por todos los medios y por la crítica.
En estos momentos se está dando en escuelas, es decir, vienen de las escuelas todos los días a las ocho de la mañana al cine y luego nosotros vamos a los colegios a dar charlas, sobre ese momento de la historia y sobre el personaje.
También vamos a muchas provincias.

G.A.A.L.C.: Contanos sobre el trabajo que estás haciendo en los barrios…
L.C.: -Estamos trabajando con ocho espectáculos que son 16 obras de teatro abierto. Es un espectáculo didáctico en el cual actúan mis alumnos bajo mi dirección.
Comienza el espectáculo informando a los espectadores lo que fue el fenómeno de Teatro abierto y cómo los símbolos teatrales ocultaban aquellas cosas de las que se estaban hablando. En esa época no podías hablar de los Falcon verdes, entonces en vez de Falcon eran mosquitos. Informamos de la simbología que utilizó Teatro Abierto para comunicar el mundo que se estaba viviendo.
Luego de las obras se realiza un debate con el público sobre el tema, de tal manera que el espectador participe y pueda comprender el teatro por discutirlo.

G.A.A.L.C.: ¿Cómo ves el panorama del arte y de la cultura en nuestro país?
L.C.: -Lo veo difícil, porque los espectadores de la cultura, en teatro, cine, música y pintura y los lectores de libros pertenecen ala generación que está entre los 30 y 35 años y que está perdida para la cultura.
Es una generación donde a través del proceso militar se vivió la censura, la autocensura, el miedo y el terror. Los padres no tenían sus libros en las bibliotecas porque los tenían que sacar. Toda esta generación de gente joven que en esa época tendría 10 años no fue preparada como espectadores, como si lo fuimos nosotros. Recuerdo que el teatro se comentaba en la universidades, en los bares, en las escuelas… Creo que tenemos que resignarnos a los espectadores actuales y comenzar a formar espectadores para dentro de 15 años. Por eso me interesa fomentar el teatro abierto en los barrios. Tenemos que empezar a trabajar con la gente chica, con la que empieza.
En la Boca hice espectáculos durante seis meses y pasaron más de cien mil chicos. Trabajamos de Lunes a Lunes, a las 10 de la mañana y a las 3 de la tarde. Claro, el niño es el alma del hogar, entonces como ellos trabajaban en el escenario, empezaron a llevar el tema a la merienda, a la cena, a los amigos y el teatro apareció en la conversación cotidiana como el problema económico.

G.A.A.L.C.: ¿Creés que el artista, el Intelectual está comprometido con su tiempo?
L.C.: -Si, está comprometido, por eso apareció el Movimiento de Apoyo al Teatro, porque es un compromiso de la gente de la cultura con la cultura, lo que pasa es que son casi los mismos que los de Teatro Abierto, no han tenido descendientes y continuadores de esa lucha.
La sentada de la gente de la cultura frente al Teatro San Martin fue organizada por este movimiento y tuvo muy buena repercusión. Ahora se están formando comisiones para que toda esa fuerza no se diluya.
Nosotros tenemos que ocuparnos de la educación y de la formación. Pero esto también tiene que ver con leyes de educación que no existen. Antes, nosotros teníamos información en la escuela a la mañana, pero a la tarde teníamos el barrio, los juegos, nos formábamos en los partidos políticos y nos fortalecíamos como ciudadanos. Pero el chico de hoy tiene información en la escuela. Pero a la tarde tiene más información con los aparatos de televisión o con los juegos mecánicos y se va convirtiendo en un espectador pasivo. Hay una parte de la televisión que es hipnótica, que no es reflexiva.

Tendría que haber una ley de educación por la cual al chico se lo saque dos horas de la tarde para formarlo comunitariamente.

Deja una respuesta