Letras

¿El retorno de los poetas a la ciudad?

Entrevista de José Muchnik a Luis Raúl Calvo* y Francis Combes** (1er Parte)

Por JOSÉ MUCHNIK
(Especial desde Francia)

Queridos Luis Raúl Calvo y Francis Combes, en primer lugar les agradezco vuestra disposición para esta entrevista. Época paradojal la que estamos viviendo en los comienzos del tercer milenio. Por un lado parece haber una cierta urgencia poética, una mayor necesidad de poesía, de expresar con un lenguaje sensible el sentido de nuestras vidas en este mundo en rápida transformación (en las formas de producir, de comunicarnos, de representarnos las sociedades en qué vivimos). Pero por otro lado la poesía y los poetas son relegados a la periferia de la Ciudad, relativamente ignorados por los medios de prensa, los debates sociales, la dirigencia política. Parecería ser que la antigua voluntad de Platón, de echar los poetas de la ciudad ideal se está realizando. Conociendo vuestro compromiso  y vuestra trayectoria les propongo iniciar este diálogo como un acto fraternal de resistencia poética, que sea algo más que una entrevista, que sea el germen de nuevas amistades, nuevas voces, nuevas iniciativas para impulsar el regreso de los poetas a la Ciudad.
Comencemos entonces este acto de resistencia, las preguntas que les formularé son puntos de apoyo para realizarlo, siéntanse en total libertad para expresar lo que desean.  
José Muchnik: Podríamos comenzar por la pregunta más elemental, pero que me parece necesario formularla. ¿Si la poesía existe ¿cómo se manifiesta?
Luis Raul Calvo: Afortunadamente, por lo menos para mí, la poesía existe, a pesar de que muchas veces han querido matarla.
Ella tiene la virtud de irradiar su magia, su misterio en muchos lugares. Quiero decir que la poesía no está sólo en un poema considerado como tal por su estructura, también la encontramos muchas veces en textos narrativos y de otro tipo. También está presente en distintas expresiones artísticas: música, artes visuales, cine, teatro, danza, etc.
Y también está en los hechos cotidianos, porque la poesía forma parte de la vida.
¿Cómo se  manifiesta? preguntás. Todo aquello que toque las zonas más sensibles del ser humano, el dolor, la alegría, las pérdidas, el alumbramiento, el asombro pueden tener en sí mismo un halo poético que nos alcance y nos haga sentir un momento que será único e irrepetible.
 Nos pasa cuando leemos un poema o vemos una pintura o una obra de teatro, que nos conmocionan por ese sentido de belleza afín a esta contemporaneidad, es decir considerándola en sus distintas acepciones, que puede atravesarnos, dejarnos marcas.
La poesía es esa región del espíritu que nos recuerda que aún estamos vivos, que nos saca de la modorra cotidiana.
Un gran poeta argentino me decía hace unos años “no hay nada mejor que ir a tu caverna poética (por el café literario que organizamos con “Generación Abierta” desde 1989) allí me siento bienporque estoy con otros que piensan y sienten la vida como yo, desde la poesía, desde el arte”.
En Argentina hay una gran necesidad de encuentro de los poetas por compartir su quehacer artístico con sus pares y poder darlo a conocer en público, por eso hay un promedio de tres cafés literarios por día, incluidos sábados y domingos, un hecho casi sin precedentes.
Hay muchas gentes que sin ser poetas o artistas necesitan también tener ese reservorio espiritual que los enriquezca en sus vidas, ellos también -sin saberlo seguramente- y en esa búsqueda personal para nada anodina, están promoviendo o intentando promover algo que en su esencia es poético, que los satisfaga interiormente.
Francis Combes: Cuando la gente dice de una película, de una novela, de una música… que están llenas de poesía, entienden por ello que no sólo son bellos, sino que son de una belleza difícil de definir, una belleza emocionante, turbadora, que ejerce un encanto. ¿Qué es un encanto? Es un hechizo que pone el tiempo entre paréntesis y que os transporta. Como el hada Viviana encerrando por amor al mago Merlin en su torre de vidrio… La palabra “charme” (encanto) en francés viene de « carmina », el canto. El canto es lo que emana de nosotros y va más lejos, más alto. Lo que nos da alas… Estamos ahí bien cerca de los orígenes de la poesía.
Puede entonces, por supuesto, haber poesía más allá de los poemas.
Puede también haber poemas desprovistos de poesía (los hubo siempre). Pero, muy felizmente, muchos poemas buenos, en todas las lenguas, pueden provocar en sus lectores o en sus auditores una verdadera emoción poética.
La poesía es un componente necesario del poema. Es ese “ambiente” del cual dice Neruda que sin él el poema no vive. Pero, la poesía no es la única calidad de un poema. Podemos hablar también de su fuerza, de su locura, de su humor, de su verdad… El mismo Neruda tenía razón al decir que tenemos gran necesidad de una poesía impura. En “Confieso que he vivido”, precisa que un poeta que no sería realista sería un poeta sin fuerza, pero agrega que si sería sólo realista, sería un poeta menor.
Cuando en todo el planeta, todas las noches, millares de humanos ponen su vida cotidiana entre paréntesis para seguir ficciones televisadas, cuando multitudes inmensas se apasionan por partidos de fútbol o mismo cuando pueblos enteros depositan sus esperanzas en la religión, están expresando a su manera su necesidad de vivir con mayor fuerza, de salirse de ellos mismos. Expresan su necesidad de poesía, la necesidad de evadirse de la realidad de su situación, de su condición.
Pero a menudo ese tipo de evasión no tiene nada de liberadora. Se trata en ciertos casos de evasiones que nos hacen regresar. La poesía sería por el contrario una evasión que libera. Contra las mentiras de los mundos virtuales que no hacen más que contribuir a la reproducción del mundo real, el mundo imaginario de la poesía nos ayudaría, por el contrario, a reapropiarse de nuestra existencia en la tierra y a crecer, a amplificar el corazón y el espíritu. Se trata de hacerse el alma más grande y más bella. « L’homme ne se travaillant pas »1, es el reproche que dirigía Rimbaud a muchos poetas de su época. En una de las cartas escritas a P. Demeny en 1871, durante la Comuna de París, hablando de su idea de la poesía escribía: « esta lengua será del alma para el alma, resumiendo todo, perfume sonidos, colores, del pensamiento enganchando el pensamiento y tirando”
José Muchnik: Vuestras respuestas brindan diversas pistas para profundizar la reflexión. Estaría entonces tentado de formularles una segunda pregunta naïve, como la precedente ¿Para qué sirve la poesía?
Luis Raúl Calvo: Tal vez la poesía sirva para recordarnos que existimos más allá de…
Si uno analiza este “para qué sirve” la poesía desde un punto de vista utilitario, material, uno pude concluir que la poesía no sirve para nada, pero es precisamente en esta aparente negación donde radica el por qué de su necesariedad.
Como te decía en la pregunta anterior creo que su vigencia, en un tiempo que cada vez se perpetúa más desde lo  tecnológico, pasa por lo humanístico y por lo intelectual. El poeta no es solamente una persona que siente emociones y las expresa como nos han querido inculcar, también es alguien que piensa y que tiene mucho para decir de la sociedad en donde vive.
No hace mucho tiempo invité a un grupo de poetas a una escuela secundaria nocturna -en donde yo intervengo como psicólogo institucional- para que tengan un diálogo con los alumnos –cuyas edades oscilan entre los 15 y 25 años-, una población muy vulnerable por su situación socio-económica-cultural y pese al descreimiento previo de las autoridades y docentes de la escuela-con quienes habíamos acordado la charla- acerca de cómo se podría desarrollar la reunión, por el desinterés o abulia que ellos explicitaron acerca de sus estudiantes por toda actividad curricular o extracurricular, el encuentro fue estupendo por todo lo que generó en ellos, desde el pedido a las autoridades  para que este tipo de encuentros se realicen periódicamente hasta la solicitud a los docentes para que se promuevan actividades artísticas. ¿Qué ocurrió para que estos muchachos y muchachas aparentemente abúlicos hayan sorprendido gratamente a  los otros actores de la institución? Entre otras cosas un grupo de artistas que les hablaron en el idioma de ellos y que problematizaron cosas que tienen que ver con sus vidas cotidianas, pero que a su vez  les mostraron que ellos también eran capaces si se lo proponían de poder desarrollar sus propias potencialidades hasta entonces ocultas.
Luego de este encuentro, un grupo de docentes de lengua, plástica y música generó satisfactoriamente con sus alumnos actividades que desembocaron a fin de año en una muestra colectiva de sus propias producciones artísticas.
Te señalo este ejemplo y tendría otras experiencias diferentes para responder a tu preguntapero me parece más que importante destacar esta crónica educativa ya que estoy convencido que el área educacional es el ámbito propicio para ayudar a formar seres humanos con sensibilidad y pensamiento crítico para afrontar-como te decía al principio- un mundo cada vez más mecánico y robotizado.

Francis Combes: Yo conozco poetas que responderían sin dudar: “Para nada… y es eso que hace su belleza y su necesidad”. En un mundo donde todo está subordinado a la lógica económica y a su supuesta eficacidad, hay una gran tentación de hacer el elogio de la gratuidad en poesía.
La poesía existe. Como los árboles, el canto de los pájaros o la humanidad… ¿Nos preguntamos para qué sirve todo eso?
Es evidente que decir para qué sirve no es nada simple…  De hecho podríamos decir que sirve para todo y para nada.
En primer lugar, la poesía procura placer a aquellos que les gusta. Como la música. Y ese placer es una justificación ampliamente suficiente.
Pero cualquiera sea el lugar reconocido a la poesía en la Ciudad, según los lugares y las épocas, y cualquiera sea el número de los amateurs de poesía, parece que ella responde a una necesidad profunda que la humanidad satisface en mayor o menor grado, y de diversaas maneras.
Sucede para nuestra suerte (y a menudo para nuestra desgracia) que pertenecemos a una especie dotada de imaginación. Al mismo tiempo que mantenemos con la naturaleza y nuestros semejantes relaciones materiales, no podemos hacer de otra manera que impregnar esas relaciones concretas de imágenes, ideas, creencias, representaciones, fantasías. Según la expresión de Hölderlin « habitamos todos el mundo como poetas… »
El poema da forma a nuestras emociones y nuestros sentimientos. Y la poesía nos sirve a rehacer los papeles pintados de nuestro universo.
Hubo momentos en los que los poemas, al mismo tiempo que eran obras singulares, han podido expresar sentimientos colectivos. La Ilíada y la Odisea de Homero, sin lugar a dudas, también ciertas canciones de gesta de la Edad Media. Shakespeare, Hugo, Whitman o la poesía de la Resistencia en Francia durante la Segunda Guerra mundial…
En otros momentos, la poesía parece ver su dominio reducido, limitándose al rincón de los sentimientos privados, y aún únicamente a cuestiones de lenguaje.
Este parecería ser el caso en Francia en estos últimos tiempos. Pero es posible que los tiempos estén cambiando. Hay, bajo formas diferentes, una voluntad real de cambio en los poetas franceses de hoy. La idea expresada por varios, entre ellos Yves Bonnefoy, es que el gran objetivo de la poesía, es justamente tornar perceptible esta presencia de la realidad.
Entre las generaciones más jóvenes, esa realidad no es solamente la de la vida interior, de la naturaleza y del cosmos, sino también, parecería que es de más en más, la realidad social. ¿Qué sería de nuestra vida interior sin la vida exterior, sin nuestra relación a los otros? La verdad de nuestra subjetividad no depende solamente de los precipicios del inconsciente individual que los poetas franceses del siglo XX, desde los surrealistas, han explorado mucho, dicha verdad está también en los dominios públicos.
Hugo ya escribía, en el prefacio de su libro Las Contemplaciones “¡Ah! insensato el que cree que yo no soy tú”. No somos tan diferentes los unos de los otros… La poesía, esa palabra muy subjetiva y personal, pero al mismo tiempo compartible, puede constituir hoy en día un buen antídoto al individualismo.
Por su vecindad con el pensamiento analógico, la poesía nos liga al mundo y a los otros. A lo opuesto del capitalismo y su religión del tener, la poesía (toda poesía) está del lado del ser. Ella dice el asombro de la existencia, la alienación de nuestra condición, pero a veces también la maravilla de vivir. Ella es, en el fondo, una labor de amor. Y si ella no renuncia a sus poderes (y a defenderlos, con más razón aún que parecen limitados), puede ayudarnos a conjugar el amor de lo más próximo y el amor de lo más lejano.
José Muchnik: Supongo que, como dijo Francis, más de uno podría responder a la pregunta precedente afirmando que la poesía no sirve para nada. Se me ocurre entonces que podríamos abordar esta pregunta y también la primera.
Luis Raúl CalvoA lo largo de la historia la poesía siempre ha molestado y mucho. Para citar un ejemplo, en nuestro país, dentro de la larga lista de 30.000 desaparecidos -como consecuencia de la última dictadura militar que azotó a Argentina entre 1976 y 1983- figuran varios poetas y hacedores de poesía. La poesía en esos contextos era peligrosa por el poder transformador que tiene la palabra y por su posibilidad de circular de boca en boca, afianzando canales identificatorios, ligados a una causa común.
En esos tiempos la poesía como cualquier otra manifestación que pudiera poner en peligro la primacía de un discurso único  como era el que intentaron hacer prevalecer los militares de aquella época fueron  cercenadas. En especial aquellas que reivindicaban aspectos sociales que aquejaban a nuestro país. Por eso muchos escritores debieron exiliarse a fin de preservar sus vidas y los que se quedaron y no fueron desaparecidos, sufrieron una especie de exilio interior muy fuerte.
Guillermo Boido, un poeta argentino, dice que “la poesía no se vende porque no se vende” y en esas breves y profundas palabras están encerrados ciertos conceptos que aluden a la transparencia de la poesía, a esa imposibilidad que hay con ella de utilizarla para otros fines que no sean los estrictamente poéticos-filosóficos-espirituales.
Esto molesta, justamente a aquellos sectores de poder que intentan unificar y masificar a toda una sociedad, que ha veces desprevenida y sin darse cuenta queda atrapada y repite esos cánones que de a poco le van imponiendo.
Está claro que en épocas actuales, con la globalización, esos tipos de discursos se ven ampliamente favorecidos para poder llevar a cabo sus propósitos.
Roberto Juárroz, una de nuestras grandes voces poéticas y un lúcido observador de la realidad, decía en 1993, en una entrevista que le realizaron en Uruguay, algo que tiene que ver con todo esto que estamos hablando:
“Brillan tanto y están por todas partes en el mundo las vidrieras, los mensajes espectaculares de la propaganda, cubriendo, tapando, ocultando la realidad, que me parece un horror antinatural. Y no estoy seguro de que estemos en un momento de transición. Lo que me hace mantener cierta calma es que la historia humana es tan imprevista que pueden surgir factores que en este momento no vemos y que mejoren la situación. Dentro de lo que veo, dentro de las apetencias de una sociedad mercantilista, hiper-industrializada y sobre todo productiva, el mundo no me parece que va por buen camino”.
Francis Combes:A menudo la poesía da la impresión de no molestar a nadie. Pues la mayoría de la gente casi no tiene la ocasión de entrar en contacto con la poesía contemporánea…
Hubo épocas y países en los que a veces se ponía los poetas en prisión, o los quemaban en las plazas públicas (Pienso por ejemplo al poeta Claude Le Petit, quemado en la Place de Grève en París bajo el reinado Louis XIV, porque había compuesto sonetos lujuriosos y se había burlado del rey y de la iglesia) ¡Ese tipo de reacciones muestra que en esa época los poderosos acordaban una cierta importancia a la poesía! No es lo mismo hoy en día… En todo caso en los países occidentales en los que la suerte reservada a los poetas es más bien la indiferencia. Esto sin embargo no es cierto en todos lados. En Qatar, el poeta Mohamed Al Ajami ha sido condenado a quince años de prisión por un poema en el cual criticaba a los dirigentes de los países árabes. Lo que el emir del Qatar no apreció…
De hecho, la naturaleza de la poesía debería ser de molestar algo o alguien. René Char, en su libro Furor y misterio, escribía « Lo que viene al mundo para no perturbar nada no merece consideración ni paciencia ». Lo que la poesía debería molestar son, al menos, nuestras costumbres. Lo que hace aún el más modesto poema pues no hay poema sin esta sorpresa, esa perturbación de las imágenes y palabras convenidas.Por supuesto, es una molestia agradable y bienvenida, que procura placer.
Por otro lado, si la poesía quiere molestar más allá de los « clichés » convenidos del lenguaje, y atacar por ejemplo las injusticias de este mundo, no puede hacerlo olvidando que debe también dar placer. Es su límite y su fuerza. Es lo que permite al poema, aún el más comprometido y combativo, de poder tocar la sensibilidad, aún del que no piensa forzosamente como el poeta, y de un cierto modo unir.

Francis Combes
No, la tierra no es redonda
No la tierra no es redonda
Si la tierra fuera redonda
Esto se vería
Esto se sabría
Si la tierra fuera redonda
No habria de un lado,
Unos pocos bien arriba
Y los otros, la gran mayoría de los otros
Abajo
A menudo bien abajo del todo…
Si la Tierra fuera redonda
Ningún país
Podría llamarse
El centro de la tierra,
Porque todos serían el centro.
Y todos los hombres
Por todos los lados de la Tierra,
Serían alojados bajo la misma enseña
Pero no es el caso
Y la tierra está al revés
Si la Tierra fuera redonda
Porque la tierra no es redonda.
En todo caso,
No todavía.

Traduit en espagnol par Myriam Montoya

 

Imagen de la mujer occidental

Bella, delgada, eternamente joven, activa,
moderna, inteligente, deportiva,
sonriente, independiente, excitante, deseosa,
siempre libre, siempre disponible,
la imagen de la mujer occidental es en todos los puntos perfecta
tanto vestida como desnuda.
Pero una imagen, no podemos tocarla,
conmoverla, darle placer,
hacerla sufrir, decepcionarla
ni siquiera divertirla.
La imagen de la mujer
nos puede gustar, incluso adorarla si queremos
pero no hacerse amar.

La imagen puede seducir pero no ser seducida
La imagen puede simular
puede también estimular
pero ella no puede gozar.
Las imágenes no tienen placer, ningún pudor,
tampoco verdadera audacia,
ni valentía
Las imágenes pueden hablar pero no piensan.
Las imágenes no tienen problemas,
Ni proyectos
no trabajan
no sueñan ni combaten.
Las imágenes son siempre juiciosas.
Pero yo que vivo en el mundo occidental
donde dominan las imágenes
conozco a una mujer
(una por lo menos)
que no es una imagen.

Traduit en español par Myriam Montoya

 

1 A través de esta expresión Rimbaud acentúa la dimensión espiritual de lo humano y nos significa que el hombre no es materia que se trabaja / modela a voluntad.

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