Entrevista a la Lic. Mariela Peruffo (Psicóloga), por Luis Raúl Calvo
Lic. Mariela Peruffo
“El cuerpo enferma por cargar, el arte cura al aliviar ese peso”
Por Lic. Luis Raúl Calvo
En tiempos donde la infancia y la adolescencia se ven atravesadas por múltiples tensiones —sociales, familiares y subjetivas—, la clínica se enfrenta al desafío de reinventar sus lenguajes. En este cruce, la trayectoria de Mariela Verónica Peruffo se vuelve especialmente significativa: psicóloga formada en la Universidad de Buenos Aires, con una sólida práctica en el campo hospitalario y una profunda orientación en la clínica psicoanalítica con niños y adolescentes, ha sabido tender puentes entre el trabajo terapéutico y las múltiples formas del arte.
Su recorrido no sólo da cuenta de una formación rigurosa, sino también de una búsqueda constante: integrar la palabra, el cuerpo y la creación como vías posibles de elaboración del sufrimiento psíquico. Desde la música, el teatro, la plástica y la escritura, Peruffo propone pensar al sujeto —especialmente al sujeto en constitución— como un creador, capaz de encontrar en el arte no sólo una forma de expresión, sino también una herramienta de transformación.
Directora de un espacio de salud mental que articula lo clínico con lo educativo y lo jurídico, y activa participante en proyectos culturales y poéticos, su labor invita a reflexionar sobre el lugar del arte en la clínica contemporánea. En esta entrevista con “Generación Abierta”, nos proponemos dialogar con una profesional que, lejos de compartimentar saberes, los entrelaza en una práctica viva, sensible y profundamente comprometida con su tiempo.
Generación Abierta:Previamente a tus estudios universitarios desarrollaste muchas actividades de tipo artístico: poesía, plástica, teatro, que culminaron luego en tu profesión de psicóloga clínica…
Lic. Mariela Peruffo: A los nueve años de edad comencé a estudiar teatro con Alberto Fernández de Rosa, me llevaron a tomar clases por un juego infantil en donde siempre terminaba declamando un poema y de ahí nació como mi interés en el actuar. Al tomar clases a temprana edad, todo era un juego, la construcción de personajes también y yo me daba cuenta que muchas veces actuaba lo que pasaba en mi casa, o lo que me estaba molestado, siempre me daba cuanta que mis elecciones en los ejercicios se relacionaban en definitiva con mis emociones que estaba atravesando, luego la profesora nos hablaba mucho de psicoanálisis, siempre terminaba dando un ejemplo de Freud en sus clases, eran maravillosas. Yo siempre había querido ser Actriz esa era mi deseo, pero desistí en vivir del teatro y me fui a estudiar psicología, en paralelo a esta vida que estaba destinada en la expresión, además escribía diarios íntimos como modo de vivir así lo llamaba, cuando algo me molestaba lo escribía, cuando discutía con alguien también, cuando me frustraba, cuando me enamoraba, cuando todo lo que implicaba vivir siempre lo escribí. Y cuando comencé a estudiar psicología me empecé a analizar, entonces además de escribir hablaba una vez por semana de mis cosas, la verdad viví así yendo a analizarme, crecí de ese modo y ejercer la psicología en el ámbito público, desde ser parte de un equipo en un programa nacional dedicado a la primera infancia llamado Primeros años, hasta el trabajo en consejería en sala de espera, todos estaban acompañados con el arte, antes de trabajar con niñeces y adolescentes comencé a trabajar con pacientes en hemodiálisis y lo que sucedía que si pintaban no se acalambraban, podían terminar la sesión de hemodiálisis sin pedir nada durante el tiempo de conexión, pensando en otra cosa, en definitiva me daba cuanta que el arte era un tratamiento al dolor de existir, un modo de hacer algo con lo irremediable. Y en la pandemia siento que le di el lugar que le tuve que dar en mi forma de ejercer la salud mental infanto juvenil y es ese modo de decir el arte, no es un hobbie el arte, es una herramienta y no cualquier herramienta, es una herramienta de cura porque en definitiva es un tratamiento de la palabra que no está, que está mutilada por el lenguaje que no alcanza en decir.
G.A.: ¿Cómo fue el proceso por el cual el psicoanálisis y el arte se unieron para formar parte de tu labor profesional?
Lic. M.P.: Casi todos los tratamientos a niños y adolescentes al ir finalizando (quiere decir que el chico estaba mejor), al final, daba saldo a favor, alguna inclinación del niño con el arte, por ejemplo “había comenzado a tocar la guitarra”, “había comenzado a sentir una curiosidad por la fotografía”, en varias situaciones y se convertían en sugerencias hacia los padres de actividades futuras.
La frustración que causaba era tal que en un momento cobró la importancia que tenía que tener y lo empezamos a usar como punto de unión. En cada sesión de Arte Analítico hay una actividad planteada que tiene que ver con la sesión anterior y deja consecuencia para la próxima, es ver como cada uno se vincula con la actividad creativa, desde qué lugar eligen, cómo se manejan en equipo, si pueden visualizar al otro, es decir, registrarlo, o si está hablando solo en su único discurso autoerótico porque el “solo” se entiende “aislado”. Entonces el arte bajo una mirada analítica que la respalda, es una llave maestra para abrir series psíquicas donde el niño expresa. Estamos acostumbrados a comunicarnos con el lenguaje oral, pero escribir es otro lenguaje que cuando está entrenado pareciera que permite coherencia en la vida integra, permite salud mental, por que es una cabeza organizada, porque podemos ponerles incluso palabra a los afectos para identificar-los y no estar perdido adentro (silencio) para que aparezca como fin en sí mismo la conexión con lo creativo que nos habita, que permite encontrarse el sujeto creador, por eso el proyecto se llama “El lenguaje del cuerpo de un sujeto creador”
El arte estuvo presente siempre, pero desde otro lugar mas ligado al trabajo comunitario, por ejemplo, teníamos derivación en el servicio hospitalario de niños con VIH vertical que llegaban a la adolescencia con síntomas promiscuos con respecto al cuidado de su sexualidad, y nació la idea de escribir una obra de teatro a partir de talleres en donde se sumergían en la creación de personajes, bueno lo juntamos, lo escribimos e hicimos una obra en el teatro del hospital. La salud y el arte comenzaban a estar del mismo lado y este último como herramienta, también todos los antecedentes de los talleres del Borda, lo que el psicoanálisis enseña con respecto a la suplencia en la psicosis en la posibilidad de la invención.
G.A.: En este trabajo cotidiano con niños y adolescentes ¿hay nuevas formas de malestar que vos ves que antes no se manifestaban?
Lic. M.P.: Lo estoy viendo de otro modo al poner en funcionamiento el dispositivo, no solo escucho al niño sino que también se presenta ante mi el cuerpo en la vertiente real, por que para actuar hay que poner el cuerpo, hay que vestirse de un personaje, por que para construir una escultura con porcelana también algo de la forma adquiere importancia y se manifiesta, entonces te podría decir que veo marcada la hiperactividad física y por ende la hiperactividad mental, hay veces que el niño no para y esto se dificulta a la hora de hacer arte por que hay que lograr que se mantenga sentado, que pueda estar en el presente. Veo mucha necesidad de ser visto y estar encerrado en un discurso relacionado con el pedido de una necesidad y vinculándose con el adulto desde el lado de la demanda constante, o sea veo mucha demanda de parte de los niños y a los padres los vemos agotados, sin saber que hacer en lugar de dejar de responder, mucho consumo, goce desregulado, poco recurso simbólico muchas veces, el cambio de la familia como institución que se venía dando, pero que siguen teniendo características cada vez más significativas. Vínculos violentos, conflicto en la separación, niños maltratados, todo tipo de casos. Si me decís que casos están siendo recurrentes, es la dificultad de permanecer quieto, es decir regulado y la imposibilidad del vinculo social por que hay una tendencia al uno, a lo singular. Y si vemos en términos de diagnóstico, déficit de atención por hiperactividad, autismo y trastorno límite de personalidad con todas sus singularidades.
G.A.: De acuerdo a tu práctica profesional ¿Qué nos dice a veces el cuerpo que las palabras no alcanzan a manifestar?
Lic. M.P.: Y si, es así, el cuerpo comunica cuando la palabra no registra, porque no alcanza, el arte permite pasar por el cuerpo y se puede interpretar, pero hay veces que eso todavía no sucedió. Dicho de otra forma, hay que pasar por el cuerpo, para que desde ahí después pueda nacer un texto, sobre eso que se vio, que necesitó ser dicho, igualmente sabemos muy bien que siempre queda un resto por significar, que se va a seguir repitiendo en el cuerpo como rasgo. Siempre lo que nos dice es singular, eso es así. Entonces en el cuerpo muchas veces esta la verdad de ese niño, de ese lugar que ocupa en el circuito familiar, toda una serie de acontecimientos que muchas veces son claros en niños que sufren maltrato. Cuando la palabra no alcanza el cuerpo habla con síntomas.
G.A.: A lo largo de los años has adquirido experiencia en ámbitos hospitalarios; privados, que confluyeron hoy en tu propio “Centro de Salud Mental y Consumos Problemáticos” que vos fundaste y dirigís. ¿De qué modo ese valioso aprendizaje personal previo, lo volcás hoy en tu propia institución asistencial?
Lic. M.P.: Si claro, el trabajo previo, la experiencia adquirida, todos los casos escuchados, haberme formado con maestros porque así lo fueron para mí, todo terminó en esta creación personal de este dispositivo, incluso mi análisis y todos los diarios que escribí que tengo guardados que son mis preguntas, mi estudio, mi investigación, todo sirvió para llegar a este lugar, escribir respuestas que demuestran que lo que hago tienen contenido, que no es una idea vacía. Y es valioso por múltiples razones, pero uno de ellos es central: Arte Analítico es un dispositivo puente entre la Salud Mental y el Arte en general. Sabemos que es un proceso sanar, por que también fue un proceso enfermar, el arte permite que veamos ese proceso y al final tenemos la obra de arte como resultado, en donde siempre hay oscuridad, también luz, hay invención, hay un texto que puede desprenderse. Entonces es un modo de ganarle territorio a la palabra sobre un cuerpo que padece, muchas veces.
G.A.: Las artes (música, teatro, artes visuales) ¿cómo intervienen en tu espacio terapéutico? ¿Considerás que habilitan procesos que tal vez la terapia tradicional no logra abrir?
Lic. M.P.: Lo primero que ubico como diferencia de la terapia tradicional de niños es la posición del analista, al vincularse con la espera del acto creativo, lo ubica de otro modo, mas ligado a la salud que a la enfermedad y aseguro que si bien estamos desde el lado de la salud, aparecen todo tipo de formas en donde el mal -estar del niño puede encontrarse, pero este modo de ubicarnos hace que el niño quiera venir. Antes, nos encontrábamos con niños que no sabían bien para qué los traían, estaban frente a un profesional con el que tenían que jugar, un tanto extraño, pero lo hacían y de hecho funcionaba. Acá también, pero con el agregado de objetos para crear, témperas, pinturas, algún muñeco de una escenografía de teatro que quedó de otra situación grupal, todo expresa y eso hace que tenga como servido el escenario para que diga. Además, es más dinámico, ellos son activos al estar con otros, pierden el miedo de expresarse. Es importante el ambiente grupal de arte, ya los predispone a poder expresar sabiendo que hay analistas que lo pueden ver. Si bien el tratamiento es grupal cada proceso es singular y se puede ir viendo como van realizando grupalmente obras de artes singulares, con la misma consigna, pero esta sufre tantas trasformaciones como necesita el niño para decir sobre su problemática, entonces se entiende que hay una diferencia con enseñar un arte determinado en donde hay una actividad y un resultado esperable, acá nos dejamos sorprender con lo que el niño puede decir de lo que elige en escena, que resuena con su interior y este proceso es curador.
El arte como proceso haciendo una semejanza con el proceso analítico, la transferencia se juega en el arte mismo.
Creo que es mas dinámico, dura menos tiempo, resulta más rápido hacer el diagnóstico, hay más cantidad de niños vistos, se entiende mejor la consigna, estamos dentro de un proceso de cura, es decir dentro de un derecho humano: el de “la salud”.
Es pensar de otro modo a la Salud mental, es pensarla desde el paradigma de la ley vigente, más allá de lo que actualmente está sufriendo, es pensar que un chico va a un pediatra para saber como está su cuerpo, bueno, tiene que ir al psicólogo para ver como se está armando su constitución psíquica. Que el niño y su familia accedan a la psico educación, como herramienta para la crianza, para la prevención de patologías futuras en la adolescencia, es para que consultar en la adultez no sea tarde.
G.A.: ¿Cómo ves la infancia de hoy en relación a la infancia que vos transitaste en tu niñez? ¿De qué modo pensás que se están construyendo estas nuevas subjetividades?
Lic. M.P.: Las comparaciones son necesarias para entender, pero podemos recaer en lo que siempre sucede, pensar que tiempos pasados eran mejores, yo creo que verlo de ese modo es simplista, que hay que ver la actualidad sin olvidar lo que va pasando para que se vaya constituyendo. Antes, no teníamos nada de lo que estas generaciones tienen, no había una computadora robot para cada uno de nosotros, que haga todo lo que nosotros antes o nuestros padres hacían con el movimiento, ahora todo está prácticamente resuelto con un click y aun así hay veces que las personas se complican igual y no hacen lo que tienen que hacer. Tienen toda la información, tienen toda las realidades sociales incluso en sus imágenes guardadas, tienen juegos virtuales además de simbólicos, tienen encuentros con los amigos en plataformas también virtuales, están permanentemente informados, visualizan a sus abuelos no como los que tienen la sabiduría, sino como a los que le tienen que enseñar como se maneja la tecnología, eligen su género, se preguntan por su sexualidad, eligen absolutamente todo y nos estamos dando cuenta que esto de alguna u otra forma nos lleva hacia el individualismo y ahí una especie de terror social aparece cuando bajan los índices de nacimientos de niños por año, ¿ la sociedad está eligiendo no procrearse? y si elige hacerlo y no encuentra el compañero alquila un vientre. Todas cuestiones éticas que hacen que nos preguntemos por la brújula de alguna forma del sentido del ser humano. Las subjetividades las pienso desde este lugar, tan singulares como perdidas, pero a la vez con toda la información encerrado en una paradoja infernal. El agotamiento de ser el esclavo de un capitalismo feroz que deja al sujeto en una posición de goce permanente sin poder dejar de consumir. Por eso o así pienso, el nombre que nos da el Ministerio de Salud, cuando nos ubica en un encuadre a nuestra Institución consumo problemático, porque de hecho el sujeto en general está frente a un consumo que es muy difícil que no resulte problemático, cuando termina gustando tanto que no tiene límite.
G.A.: Trabajás con familias, ámbitos jurídicos y educativos. ¿Cómo dialogan hoy estas instituciones en relación a la salud mental de niños y adolescentes? ¿Ves más puentes o más fracturas?
Lic. M.P.: Si, el centro tiene un equipo interdisciplinario, yo soy quien coordina, dirige, claro, este proceso y un integrante es nuestro Licenciado en Comunicación Social, es el área de él, trabaja consolidando las relaciones interinstitucionales con las otras áreas que son Justicia y Educación. Con Educación trabajamos con los casos mensualmente aproximadamente. Hay equipos escolares que están formados, que tienen una amplia predisposición a trabajar en equipo y saben que no hay otra forma para abordar las problemáticas en el hoy. Y otras escuelas que se cierran, que son más excluyentes, como todo, es muy variado. Igualmente, no puedo decir que trabajo mal con las escuelas, en líneas generales trabajo muy bien con ellas, siempre les damos herramientas y también nos vamos enriqueciendo en el trabajo en equipo, un caso nos enseña para abordar otro, se hace camino al andar. Y con el Área Jurídica, tenemos abogadas con quienes trabajamos constantemente, ambas son de familia pero cada una tienen perfiles diferentes, es muy interesante el trabajo que hacemos con Justicia, realizamos informes para los juzgados, intervenimos en casos que tienen que ver con traumas infantiles, abusos sexuales infanto juveniles, divorcios, violencia intra familiar. Trabajamos también-y el dispositivo de arte suele mostrarlo muy rápido- la verdad del caso, es interesante cuando el niño está ubicado entre discursos que lo callan, lo reprimen y hasta lo dañan, esto es posible verlo en las producciones artísticas, incluso cuando no puede empezar el proceso artístico por la angustia con la cual llegan al espacio.
G.A.: En tus libros y producciones aparece la escritura como otra forma de elaboración. ¿Qué diferencia encontrás entre escribir desde la clínica y escribir desde la creación literaria?
Lic. M.P.: Mi experiencia me indica que escribir desde la clínica te lleva a escribir la creación literaria, pero primero es necesario limpiar la escritura para escribir buena literatura, con la voz del poeta libre de identificaciones que lo esclavizaron a ser algo que no era, pero como es parte del pasado que ya abandonó, escribir una creación literaria es haber elaborado lo que el lenguaje tiene de oscuro, es poder llegar a conclusiones donde el dolor dejo de serlo para volverse sabiduría. El dolor como representante de otra serie de afectos que marcaron al cuerpo. En términos psicoanalíticos.
Con respecto a la elaboración, es en ambas (es la misma) claro, pero en diferentes momentos, mi modo de entender el proceso elaborativo se da en la síntesis, cuando el sentido se achica, para decir más con menos y llegar a la metáfora. Entonces, siempre un acto de escribir implica que algo que estaba adentro deje de estarlo, para ser parte de una realidad, entonces sirve para validar lo que sentimos y de ahí expresar, ordenar las ideas, los pensamientos intrusivos, todo lo que perturba en el interior y después vincularlo con una creación, para hacerlo obra para otros, todo ese proceso es curativo, si el niño va para ese lado es un montón, ó sea que el encuentro con la posibilidad de expresarse es como ver en lo real, el lugar de escucha que el analista da, cuando menciona invitando al paciente a que comience a hablar sobre lo que lo llevó a consultar.
G.A.: También te has integrado a espacios de poesía y a actividades de tipo radial. ¿Cómo conviven estas facetas artísticas y de comunicación social con la Mariela psicóloga?
Lic. M.P.: No sé qué responderte, creo que todo está combinado, todo está relacionado, porque “Saber sin Fin” T. V, llegó en un momento de mi vida en donde me di cuenta, que estaba necesitando un espacio para hablar del modo que tengo de ejercer, de transmitir lo que fui aprendiendo y los espacios radiales tienen que ver con mi faceta de artista, no tanto de psicóloga, pero como es imposible separar, me parece que son espacios que se retroalimentan, porque hablar de obras de poetas mujeres latinoamericana los días lunes, reivindicando su historia, tiene que ver con un montón de cuestiones que implican mi mirada de analista de la actualidad en temas vinculados con las infancias y las adolescencias.
Y además, las voces de mujeres valiosas son recursos para la clínica, sabemos muy bien que la poesía es palabra viva y como tal impacta en la verdad del otro.
Y en “Entre Versos” aprendo un montón, son mi premio semanal, es como un momento único en donde intercambio con personas que vienen teniendo un recorrido y damos una mirada entre las voces encontradas, fui conociendo y leyendo obras de un montón de poetas, el movimiento saber sin fin literal, es un movimiento de aprendizaje permanente, porque el aprendizaje se da como resultado de un diálogo, de un encuentro que crea saber y ese saber es infinito, porque pensar que sabemos todo nos apaga, en cambio si sabemos que siempre faltan cosas, seguimos caminando.
G.A.: ¿El arte cura, alivia u hospeda de otro modo el sufrimiento?
Lic. M.P.: Totalmente, no hay duda de esto, el cuerpo enferma por cargar, el arte cura al aliviar ese peso, esta en uno en ser pasivo o activo, el arte es actividad es movimiento, va en contra de la comodidad.


