CRÍTICA LIBROS: “Personajes”, de Amadeo Vicente Gravino, por Nora Patricia Nardo
En esta entrega titulada “Personajes”, el querido poeta Amadeo Gravino —nacido en Argentina en 1945 y reconocido a nivel nacional e internacional como crítico literario, ensayista, gestor cultural, dramaturgo y poeta— nos invita a entrar a su mundo de recuerdos y homenajes.
Con una voz propia que da testimonio de la historia de su tiempo, el autor dialoga con múltiples voces y estéticas, reivindicando a creadores fundamentales que han formado parte integrante de su existencia y ejerciendo el oficio de la poesía como un puente indispensable entre el pensamiento y la sensibilidad humana.
Frente a un presente hiperconectado y utilitario que se nos impone de manera absoluta, la obra abre una pregunta necesaria: ¿Por qué recordar hoy? Gravino nos recuerda que no puede existencia una humanidad plena sin aquellos saberes que la sociedad actual desestima por no producir ganancias materiales. Sin la música, la literatura, la filosofía y las artes plásticas, el mundo sería un lugar egoísta y espeluznante.
El poeta rescata del olvido a aquellos y aquellas que nos han hecho más humanos; quienes nos heredaron la posibilidad de pensar, disfrutar, interpelar y amar.
El archivo de los creadores: Síntesis y evocación
Los poemas de Gravino son potentes por su riqueza referencial y por un riguroso trabajo de síntesis con la palabra. Evocando la definición de William Wordsworth —quien veía a la poesía como el “desbordamiento espontáneo de sentimientos poderosos”—, la lengua de Amadeo logra reconciliar el inconsciente con el consciente, trayendo de vuelta con pleno vigor aquello que perdura en el tiempo.
A lo largo del poemario, el autor convoca y retrata a grandes pilares de la cultura universal:
- William Blake: El místico poeta, pintor y grabador británico (nacido a mediados del siglo XVIII) abre la serie de homenajes. De él, Gravino escribe: “Hablaba con los ángeles / conoció a la Verdad / ilustró la Comedia / para que no olvidemos / los Sagrados Misterios / secretos que guarda La Enseñanza”.
- Antoni Gaudí: La genialidad del arquitecto catalán queda plasmada al contemplar su obra cumbre: “Puso / preguntas / en torres / de La Sagrada Familia / y mandó / que suban al cielo”.
- Fiódor Dostoievski: El tormento psicológico y la intensidad del novelista ruso se sintetizan en versos de enorme fuerza visual: “Sufría una furia / de escorpiones / y serpientes / una ira de ríos / que gritan en las piedras”.
Tradición, entorno y contemporaneidad
La propuesta se nutre de la identidad y la cultura inherente a nuestra ciudad. Como bien señalaba Jorge Luis Borges, aquello que uno escribe pasa a formar parte de la tradición, perteneciendo a los otros y a todos nosotros. En este sentido, y bajo la mirada del filósofo Giorgio Agamben, la poesía de Amadeo Gravino es profundamente contemporánea porque nos interpela directamente desde la reflexión y la intensidad.
Maneja el ritmo respetando lo que Eugenio Montale llamaba “los momentos muertos” en el poema, equilibrando los picos de intensidad. De este modo, elementos como la luz, la luna y el viento dotan de existencia el espacio interior y el exterior: “El sol acaricia ventanas / y puestos de diarios / con dedos delicados / se asoma a balcones y terrazas / se esconde en zaguanes”.
El encuentro con la infinitud
Con estos homenajes, el autor logra cerrar la brecha entre naturaleza y cultura. El universo entero se convierte en el escenario de una creación cuyo valor estético hace de cada momento de inspiración un luminoso encuentro entre el punto de partida y el punto de llegada de la existencia.
El poemario Personajes II concluye con una imagen tan lúdica como trascendental: “El viento de esta historia / podría ser un místico / o un personaje de historieta / que anda jugando / como chico travieso”.
Gracias, Amadeo. Te encontramos en tu palabra: una voz que transforma, recrea, revela y devela lo recóndito del ser humano, trascendiendo el tiempo y regalándonos la oportunidad de encontrarnos con la infinitud.
Nora Patricia Nardo

