Artes visuales

Recicl-Arte, Construcciones

Por ROSA FACCARO,
De la Asociación Argentina de Críticos de Arte

 

La obra de Silvia Anidjar adquiere una clara orientación antropológica. Su visión constructiva derivada del campo escultórico, se refiere a la capacidad humana de conocer y modificar el espacio. La idea de crear un sistema constructivo, se origina a través de los materiales de deshecho que la artista recoge previamente (chapas premoldeadas, listones de parquet, chapas de cinc). En la tarea de reciclaje asumen estos materiales una expresividad personal. Esa resentematización se realiza a través de “ensamblados” donde incorpora la figura humana. Durante el proceso artístico esta figura asume diferentes atribuciones y protagonismos. La poética que constituye su obra fue claramente expresada en los escritos de su catálogo anterior, en 1992. Estos fundamentos creativos sobre el destino de las poblaciones migratorias, mostraban un movimiento cristalizado. Inmersos en las “torres” que se cierran y abisagran como corazas articuladas, los habitantes persiguen otros objetivos. La figura humana se hace signo, adentrándose en el laberinto de los espacios internos, incorporadas a un sistema cerrado. Aparecen los colores emblemáticos, azul, rojo, negro, verde, marcando derroteros a la mirada. Las bisagras señalan el efecto de sutura entre los fragmentos de maderas alistonadas hasta constituir el muro, casa, totem.
La necesidad del hombre de unir el arriba y el abajo, se visualiza en los últimos trabajos donde cada construcción se apoya en zapatas de cinc, a modo de plataformas sacrales, enfatizando la idea de generar un espacio sagrado de contención.
Este humanismo constructivo a la manera de Torres García, nos induce a pensar que el proceso de abstracción de Silvia Anidjar produce un extraño poder de incitación. Vemos como el objeto, con huellas de lo humano urbano, nos habla de una sensibilidad reflexiva. El rescate de los materiales usados y reciclados, y su función simbólica, en un contexto donde se presentifica una sociedad de consumo, abre nuevas posibilidades expresivas y códigos comunicantes. Esta obra actual nos habla de un fenómeno artístico de indudable carácter antropológico, sumándose a las “construcciones” rioplatenses derivadas de la escuela de Torres.

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