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La Bersuit Vergarabat

Por Patricio Fernández

Surgieron junto a los últimos coletazos de la década pasada allá por el año ochenta y nueve cuando las banderas del denominado rock nacional las enarbolaban el Reggae y el Ska y donde la figura de Luca Prodan ya se había transformado en un mito de la música local. Bajo ese contexto La Bersuit Vergarabat banda liderada por Gustavo Cordera llega a su primera placa con una propuesta musical que rompía con la fiebre de dichos géneros. Para algunos medios, la Bersuit iba a ocupar un sitio privilegiado, que si bien no les faltaban condiciones, todo era muy rápido para cubrir el espacio vacío que hacía tres años había dejado Sumo.
A casi cuatro años de firmar su primer contrato discográfico, y con dos más en las bateas, “Asquerosa Alegría” y el reciente “Don Lepardo”Cordera y Carlos – baterista aceptaron hablar con Generación Abierta acerca de su visión con respecto al rock de la década que los vió nacer como así también del repentino éxito que según ellos no sabían bien a que respondía.

G.A.: ¿Se han sentido influenciados por alguna banda en particular?
Cordera: Nosotros creemos que podemos llegar a tener algunas estructuras musicales similares a las de Sumo, pero no tenemos algún referente marcado, lo que si sentimos es una gran admiración y respeto por Charly GarcíaSpineta, hasta del mismo Fito Paez, ya que de alguna forma también manyamos un poco el rock que él hizo.

G.A.: ¿Quiénes escriben los temas?
Cordera: La banda tiene varios compositores, quizás yo sea quien mayor cantidad de temas tenga, por una cuestión de historias, pero también está Carlos, que escribe por épocas. Hay como una ética literaria que es un zafe en todo lo que escribimos, es algo inconciente que no lo podemos explicar, pero pareciera que las letras fueran escritas por la misma persona, tenemos un tema que se llama “Piel de gallina” escrito por Carlos y cuando lo canto me da la sensación que fué escrito por mí, me siento totalmente identificado porque se recrean sentimientos parecidos, nos pasan las mismas cosas pese a que somos muy diferentes.

G.A.: ¿Ustedes consideran que en esta nueva generación de músicos existe un mayor compromiso político, social en el contenido de sus letras?
Carlos: Solamente en algunas bandas, pero es importante destacar que afortunadamente hay gente que se está dando cuenta que vivimos muy lejos de Europa, que no somos los argentinos los que estamos en la última moda con la música, que somos músicos que vivimos en América, que con dignidad tenemos que enarbolar esa bandera y que no tenemos que emular a los Estados Unidos y a Inglaterra con los modelos que ellos imponen en todo el mundo.

G.A.: ¿Qué diferencias pueden marcar -si es que existen- entre el rock de los ochenta y el de los noventa?
Cordera: A mi me da la sensación que de alguna forma el rock de los ochenta respondía a la primavera alfonsinista; bueno acá no pasó nada, bailemos sobre los cadáveres de la década del setenta, no lloremos más porque no hay nada más que hacer, terminemos con la dictadura y vayamos con los peinados nuevos y la ropa. Esto por un lado, generó ciertas preguntas, ciertas inquietudes que se fueron expresando ya entrando en los noventa.
Carlos: Los ochenta a nivel composición fue una década infame a lo que se entiende como poesía de rock, salvo algunas excepciones se hizo todo basura y musicalmente lo que sucedió es que han influido muchísimo los estilos que venían de afuera.
El lavado de cabeza de la dictadura ha dejado como consecuencia un cerebro muy light, con muy pocos huevos, porque los que tenían algo en la cabeza se tuvieron que ir y no volvieron, toda esa generación que quedó fue muy estúpida, dió la sensación que la música carecía de contenido literario y musical.

G.A.: Ustedes llegan a su primera placa con una gran convocatoria de público en sus conciertos y recibiendo buenas críticas de los medios ¿Eso les generó algún tipo de presión o mayor exigencia para los siguientes trabajos?
Cordera: A nosotros el éxito del primer trabajo nos superó, quedamos destrozados, porque si
el éxito es eso, menos mal que no lo tenemos más. Estábamos muy locos, demasiado soberbios, nos subimos a un tren que no podíamos parar, vivíamos una locura total, una especie de triunfo que no sabíamos muy bien a que respondía.
Carlos: Generalmente, siempre existe una banda underground de moda, es como que surgen de golpe, pero luego del segundo laburo comienzan a aparecer inconvenientes. Nosotros considerarnos que si no hubiésemos grabado tan pronto nos podría haber ido mejor.

G.A.: ¿La gente que sigue a la Bersuit también lo hace porque va a ver a Gustavo Cordera una persona bastante atípica dentro del rock?
En una época sí, había una cuestión mesiánica y uno lo adjudica un poco a la negligencia de como uno abrió el pico y se fue generando una historia que era conciente pero que a la vez no. Pero cuando reaccioné, había formado un personaje que era más importante que yo, ese tipo era más valiente, más loco, ese personaje me quedaba grande, fue una gran caída que la sufrí mucho tiempo.
Hoy la gente me está conociendo muy bien, el público viene a escuchar nuestra música y sabe perfectamente que lo único que quiero hacer es eso y no otra cosa.

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