Letras

Liliana Lopez Foresi

“La desvitalización es algo muy bien planificado para poder dominar”

Por Luis Raúl Calvo

A continuación, les presentamos una entrevista exclusiva que Generación Abierta le realizara a Liliana López Foresi en marzo del presente año. Periodista y locutora con una extensa trayectoria, desde sus comienzos en el viejo canal 7, López Foresi ha ido desarrollando un estilo personal de tono intimista y reflexivo que la han convertido en una de las figuras más destacadas de nuestro medio periodístico.

G.A.: ¿Cómo analizás la problemática de los medios de comunicación en relación a la cultura?
L.F.: Bueno, todo es cultura, de modo que el análisis en relación a la cultura viene de allí. Lo que ocurre es que cuando se habla de cultura se suele hablar de la “otra cultura”, del estereotipo que tiene que ver con la ópera o con los libros, que evidentemente son una parte de ella y que a mí me fascina y me resulta muy agradable. Pero fijate que cuando se hacen encuestas en la calle, todos dicen que habría que dedicarle a esta cultura muchísimo más espacio. Yo hice programas de este tipo e iban a las 10 de la mañana o a las 3 de la madrugada, sin rating o con 1 o 2 puntos. Los mismos que mienten en las encuestas son los que luego no ejercen el poder de poner el canal de televisión donde supuestamente está lo que desean ver.

G.A.: ¿Qué nos muestran la televisión y los otros medios?
L.F.: La televisión y los medios son un reflejo de la realidad del país. Nosotros hemos sido un país culto e integrado no hace demasiado tiempo, pero en estos momentos estamos en franca decadencia, por eso es fundamental rescatar lo que mínimamente va quedando, ciertos hábitos formidables que se ven en la ciudad, en el interior del país, como algunos movimientos culturales y creativos que a pesar de todo perduran.

G.A.: Se considera a la cultura como algo fragmentado y disociado de la sociedad, cuando en realidad forma parte de la misma…
L.F.: Exacto, la cultura es una manifestación más de la sociedad, con mucho poder.

G.A.: ¿Cómo ves las distintas líneas que siguen los comunicadores? Algunos suelen ser implacables, otros manipulan la información o por el contrario, le dan más prioridad a los aspectos reflexivos…
L.F.: Uno opta. A mi me gusta que el que aparece se haga cargo de lo que dice . El lenguaje gestual muchas veces dice más que el lenguaje de las palabras, me gusta que ese poner el cuerpo sea un poner el cuerpo completo. Creo que en este sentido también se está viendo una fragmentación. Como el reino aparentemente es el de la imagen, poniendo imágenes se escamotea la verdad de que estas fueron seleccionadas por una opinión, por una ideología, es decir, por alguien que ha logrado que esto apareciera de una manera y no de otra.

G.A.: ¿La palabra ha perdido peso?
L.F.: El discurso de la palabra está en decadencia porque ha sido muy bastardeado y no está sostenido por algo creible por quien lo dice. En lo personal puedo decir que mi fuerte es la palabra, porque tiene un peso enorme, porque la amo, la sostengo y le pongo el cuerpo. Mi opción es esta, opinar con la información, hacerme cargo y reflexionar, porque es lo que más me gusta y creo que es lo que mejor hago.

G.A.: Esta forma de comunicar con la que vos te manejás no es fácil encontrarla en otros comunicadores…
L.F.: Claro, pero esta es una vocación de mantener el equilibrio, que es lo que a mi me parece que falta, cuando todo va para allá yo opto por ir para el otro lado, simplemente para equilibrar, algo que no logro, porque con un solo programa es imposible, pero es una cuestión de postura personal y ética.

G.A.: ¿A qué aspectos deberían apuntar los futuros comunicadores sociales?
L.F.: Los chicos que se están formando no tienen quien les diga por donde ir y pienso en verdad que no tienen muchos modelos.
Yo tampoco los tenía en los medios de comunicación, pero mi generación tenía otros modelos que estaban relacionados con la postura ideológica, con los libros, con la facultad, había otros movimientos.
En el ’67, cuando tenía 14 años, mi mamá me despertó una mañana y me dijo “mataron al “Che”, más tarde, en el ’73 vino otra mañana, con esa característica que tenía mi vieja de tirarme encima lo que no soportaba y me dijo “murió Neruda”. Ahora, estos modelos han desaparecido, porque en general, mi generación se ha transformado en un flan, ideológicamente hablando, no le puede dar un sostén a nadie y contra eso, los pibes ni siquiera pueden oponerse.

G.A.: Tu referente histórico tiene que ver con el mayo francés y con todo ese período de gran ebullición que produjo cambios socioculturales muy importantes…
L.F.: Claro, una época en la cual había otros referentes. Ahora, el modelo es no tenerlos, todo está minuciosamente pensado para ser puesto en otro lado, en otro costado, en la fugacidad, en el cuerpo, en la histeria, en el dinero, es decir, en todo esto que en verdad no tiene valor por sí mismo, en esto que no necesita la actividad de la cultura.

G.A.: En tus programas hacés mucho hincapié en los derechos que como ciudadano tiene la persona que te está viendo…
L.F.: Sí, el acento está puesto en el fortalecimiento y la calificación del otro, a que no se quede solo, a que se junte con los demás. La salvación en la vida de una persona siempre está en armar redes con los otros, con sus pares, aunque estos sean ocasionales, ya que la desvitalización es algo muy bien planificado para poder dominar.
El otro no suele darse cuenta de lo importante que es y todo le indica que en verdad no vale nada, para que se sienta lo suficientemente frustrado como para no exigir el sueldo que merece y los derechos que poseé, porque a uno siempre se le dicen las obligaciones que tiene, lo que debe hacer, que es lo moral, que es lo bueno, siempre para los otros. Nadie está conectado con lo que en verdad es y con lo que verdaderamente desea.

G.A.: ¿Podemos hablar de un periodismo objetivo o el aspecto ideológico siempre está presente?
L.F.: No existe el periodismo objetivo, es una mentira. Uno tiene la obligación de no mentir, lo que hay que exigir es honestidad intelectual. Yo no puedo decir que no hubo un accidente si acaban de atropellar a un chico en la puerta, pero la visión de ese accidente va a ser distinto desde el lugar que uno lo mire.

G.A.: ¿Lo que se transmite a través de los medios implica una comunicación o solo se apunta a informar?
L.F.: Se llega a una comunicación porque se establecen vínculos en donde aparece el afecto o el odio. Hay gente que es vista y está ganando fortunas a través de la antipatía de la gente. Fuera de eso, lo que a mi me preocupa es lo que se comunica. El medio televisivo-por ejemplo- es tan poderoso que comunica de otra manera y uno en definitiva no sabe quien lo está haciendo, si es la empresa, si es la multinacional, si es la CIA… el problema es el contenido de lo que se transmite.

G.A.: Contános que estás haciendo actualmente.
L.F.: Estoy haciendo de lunes a viernes a las 0 hora “SOLO UNA CAMARA” en el canal de cable SIEMPRE MUJER”. En abril va a comenzar a las 0,30 horas.
El 1 de abril voy a comenzar también en SIEMPRE MUJER un programa de una hora de duración, en vivo, a las 13 horas que se va a llamar “OTRA MIRADA”.

La impunidad y el asesinato de José Luis Cabezas

…Vivimos en una sociedad negadora. Esto es como cuando en una familia hay un suicidio. El que lo hace, seguramente antes tuvo mala conducta, le rompió la cabeza a alguien, es decir, de alguna manera avisó que algo estaba pasando en esa familia, hasta que como no lo escucharon, se tira por el balcón.
La muerte de los periodistas me suena como algo patético. Curiosamente, los que terminan poniendo este aviso en letreros luminosos son los que cometen los ilícitos. La gente dice “Ah entonces era verdad”, cuando el mismo que había matado se lo dice, y esa misma gente termina aceptando que es verdad cuando los mismos policías dicen que hay mano de obra que no está desocupada sino que está “muy bien ocupada”.
Esto ocurre porque nuestra sociedad ha vivido negando todo esto, pero hubo avisos, lo de las prohibiciones, censuras, juicios, pero es como que no se quiso escuchar. En realidad tenemos que remitirnos a muchos años atrás, porque los avisos aparecen incluso antes del último golpe militar, pero pongamos como parámetro la última dictadura: ahí se sembró la semilla. Luego vino la gran negación que se logró en cierto modo con el atiborramiento de la información. Lo excesivo neutraliza…
…A esa gente que piensa que se le destina tanta información al caso José Luis Cabezas, simplemente porque era periodista, habría que decirle que hemos tenido que hacer algo porque justamente, ellos se quedan detrás de las persianas cuando matan a tantos pibes o cuando ven que a un chico de 15 o 16 años lo rodea la policía y no lo acompaña o piden datos…
…Sí es verdad, hay muchísimo miedo, pero también hay muchísima negación. No hay olvido, hay negación y mucha culpa. Nosotros no conseguimos la democracia, somos la misma sociedad que aplaudió a Galtieri y que vió “60 minutos” esperando que venga “el principito”.
Si no se tiene registro de culpa tampoco se repara y si esto no se advierte va a seguir ocurriendo, porque siempre se puede estar peor…

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