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Miles Davis

Fidelidad y consecuencia. El hombre y su leyenda

Por RICARDO REYES

La historia del Jazz reconoce hitos fundamentales en su desarrollo. Si Louis Armstrong representa el primer gran cambio estilístico y Charlie Parker, una revolución, Miles Davis en sí mismo es el cambio permanente , la evolución, hasta convertirse en el icono de una trayectoria sin dobleces, el espejo  de los músicos jóvenes de su tiempo y sin dudas una de las personalidades más influyentes del jazz de la segunda mitad del Siglo XX.

Escucharlo a Miles Davis me sugiere la idea de que nunca antes alguien podría haber tocado así, un sonido único e irrepetible, aún teniendo en cuenta la característica más evidente de su trayectoria; su eclecticismo y su sentido de evolución musical, sea cual fuere el camino musical que emprendiera, el bop, el cool, el free e inclusive el fussion. Miles Davis representa  una identidad , una marca registrada, un sello indeleble que se preocupó en construir durante toda su vida. El mismo Davis lo definió en algunas entrevistas refiriéndose a la originalidad y a su exhaustiva auto exigencia:

“El trabajo básico hay que hacerlo con el sonido. El sonido es tu voz, tienes que buscarlo. no es muy difícil tocar notas originales. El sonido representa a uno mismo. Mira, escúchame: a la primera nota me reconoces, ¿no?, sabes que soy yo. Eso es el sonido. Cada cual tiene que trabajar su originalidad, sus raíces. A veces, cuando me escucho, me parece que sueno demasiado banal,  así que vuelvo a trabajarlo. Es algo muy exigente. Ahora hay mucha competitividad, una especie de rivalidad deportiva. Se busca la perfección para hacer dinero, pero no hay sonido. El sonido, el dibujo, la ropa que llevo sobre el escenario, forma parte de lo mismo, es la búsqueda de un sólo color. Todo contribuye a la expresión de lo que eres.”

El sonido del que habla lo reafirma posteriormente y es importante tener en cuenta que se refiere al mismo tema de la misma manera independientemente del tiempo en que fueron publicadas. Estas expresiones son de 1984 y 1987 y como podemos ver, el sentido es similar en ellas.(1) 

“Para tocar un sonido, tienes que elegir la nota más importante. Aquella que fertiliza el sonido, lo que la gente llama las “notas hermosas”. Se trata simplemente de notas fundamentales que tienen que ser tocadas.”

“Si se leen tantas cosas sobre Beethoven, se debe a que la gente podía comprenderlo. A los demás, los que no eran comprendidos, no se les menciona. Por tanto, mi tono tiene que ser sencillamente el más fácil de entender. Como Louis Armstrong. Pero, sabes, tu sonido es… es como tu sudor. Es tu “sonido”.

Sin dudas lo consiguió. el sonido de Davis es absolutamente propio, con una impronta  personal e intimista, suave, melódico, lírico e introspectivo y por su original utilización de la sordina Harmon y su búsqueda permanente. De cualquier modo no pretende otra cosa, se define como músico y no más que eso.

En 1963 dijo:
“Sólo soy un trompetista. Sólo se hacer una cosa, tocar mi instrumento y esa es la base de toda la confusión. No soy un hombre de espectáculo y no quiero serlo. Soy un músico” .

Lo reafirma en 1987:
“Estoy aquí abajo para tocar música, para interpretarla. Y es lo que hago. Es todo lo que quiero hacer. Y lo hago bien. Podría hacer un montón de cosas, pero lo fundamental, lo que me gusta, lo que está antes que todo, hasta respirar, es la música.”  

Su necesidad de investigar y recorrer nuevos caminos la expresa elocuentemente en una entrevista de 1987. Expresa su preferencia por la no existencia a la ausencia de creación y se define:

“Si no pudiera descubrir o enriquecer el arte, encontrar nuevos enfoques, me sentiría culpable de estar vivo. No tendría ninguna razón para vivir si no pudiera componer, digamos, una composición que me satisfaciese. No que le guste a alguien, sino que me satisfaga, que le guste a mis amigos. Que me digan : “Sííí, Miles, qué bueno”. Sin eso, no querría vivir. Sé que es egoísta. ¡Pero los genios son egoístas!”

Su respuesta al eclecticismo. Nota de 1971

“¿Jazz, rock, underground, clásico? Me niego a compartimentar los géneros. No es así como contemplo la música. Parto de una base completamente diferente. Cuando alguien que se considera un aficionado al jazz me dice que ya no toco jazz, me quedo perplejo. Nunca decido qué tipo de música voy a tocar, sencillamente porque nunca he pensado que la música se divide en diferentes categorías. Además, ¿cómo es un aficionado al jazz? Por lo general es alguien que siempre quiere oír los mismos viejos tópicos. ¿Por qué? ¿Acaso siempre lleva la misma ropa? ¿Sale siempre con la misma mujer? ¿Va siempre con la misma gente?”

No es nuestra intención realizar una semblanza de Davis exhaustiva y minuciosa. Hay muchas obras importantes al respecto.  Simplemente,  definir al artista- músico y al hombre utilizando  en algunos aspectos, sus propias palabras y marcar algunos hitos de su trayectoria a los efectos de enmarcarlo cronológicamente  y orientar a quien no está familiarizado con él. De allí la expresión de los breves datos biográficos que se expresan a continuación:

 
Miles Dewey Davis (Nació en Alton, 26 de mayo de 1926 y falleció en Santa Mónica, 28 de septiembre de 1991.Hijo de un dentista, Dr. Miles Dewey Davis, Jr. y de una profesora de música, Cleota Mae (Henry) Davis; creció en el este de San Luis.

 
– A los doce años empezó a recibir clases de trompeta.
– A los 17, se unió a los Eddie Randle’s Blue Devils, una banda regional de San Luis.
– En 1944 cuando, tras graduarse, integró la banda de Billy Eckstine que contaba entre sus músicos con Charlie Parker y Dizzy Gillespie, artífices del emergente estilo bebop
– Asistió a las clases del Institute of Musical Art en Nueva York .
– Hacia 1945 abandonó sus estudios académicos para unirse a la formación de Benny Carter.
– En 1946-1947, nuevamente con Eckstine
– 1947-1948. Miembro del grupo de Parker
– 1948. Organizó un noneto (sección de viento con trompetasaxo altosaxo barítonotrombóncorno francés y tuba) con  arreglos de Gil Evans y la participación de Kai WindingLee KonitzGerry MulliganJohn Lewis,
J.J. Johnson y Kenny Clarke, con los que fueron grabados 12 temas en 1949.
– 1949. Davis formó un nuevo grupo con el pianista Tadd Dameron y participó en el Paris Jazz Festival.
– 1951-1955. Grabó para el sello Prestige y pudo rehabilitarse de sus adicciones.
– 1955. Participó en el Newport Jazz Festival  y un quinteto integrado por el saxofonista John Coltrane, el pianista Red Garland, el bajo Paul Chambers y el batería Philly Joe Jones.
– 1957. Capitol editó los 12 temas del noneto de 1948 en un LP llamado Birth of the Cool.
– 1957. Grabó nuevamente con el arreglista Gil Evans, Miles Ahead.
– 1957. Escribió  la música de la película L’Ascenseur pour l’Echafaud.
– 1958. Creó el Miles Davis Sextet con Cannonball AdderleyBill Evans y Jimmy Cobb
– 1959. Experimentó con la música modal, basando sus improvisaciones en escalas antes que en cambios de acordes. Graba, Kind of Blue, de marzo y abril de 1959
– 1960. Davis con Gil Evans, grabó Sketches of Spain,que es premiado en los Grammy.
– 1964-1968. Organizó el quinteto formado por Wayne Shorter en saxo tenor, director musical y compositor, Ron Carter en contrabajo, Herbie Hancock en piano y el Tony Williams en batería. La discografía de ese tiempo incluye “E.S.P.” , “Miles smiles” o “Nefertirti”.
– La búsqueda de Davis representada en “Filles de Killimanjaro” y en “In a silent way” lo ubicaron nuevamente en la vanguardia, el jazz rock, ya con David Holland, el guitarrista John McLaughlin, Chick Corea como segundo tecladista y Joe Zawinul. Luego grabó “Bitches Brew”, que cambiaría la escena del jazz de la década del setenta. También pasaron músicos como Bennie Maupin, Keith Jarrett, George Benson, Billy Cobham y Jack de Johnette. Todos estos músicos trabajaron posteriormente la fusión con el rock  con muy buenos resultados
– Volvió nuevamente en los 80 grabando Decoy, Aura, The Man with the Horn y   Tutu ya definido en los ritmos funk y acid jazz como sus últimos trabajos.
 
Miles fallece en 1991 a los 65 años, dejando el ejemplo de una búsqueda permanente, de la experimentación de nuevos caminos, de no encasillarse ni compartimentarse, siempre a la vanguardia, tal como George Avakian tituló uno de sus trabajos ejemplificándolo, “Miles Ahead” (Miles Adelante).
 
Representó en si mismo, toda una escuela.
 
(1)Publicado inicialmente en Jazz Magazine. Traducido por Juan Carlos Hernández y Diego Sánchez Cascado

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