Letras

Virgilio ¿Mago y Profeta?

Por MARTÍN ANDRADE

  

No es menor el dato que atribuye la fundación mítica de Mantua a la adivina griega Manto (madre de Ocno), e hija de Tiresias que, huyendo del tirano Creonte, llega a esa zona pantanosa del norte de Italia con su séquito al que ordena edificar la ciudad. De este hecho fabuloso deriva su toponímia.

La leyenda que atribuye cualidades de mago a Virgilio (Publius Vergilius Maro), se instala a partir de la fecha de su nacimiento: 15 de octubre de 70 a.C., en Andes –hoy Piétole- en un suburbio de Mantua. Ese día, su madre Polla Magia, “que horas antes ha soñado parir un retoño de laurel, lo da a luz sobre el surco de un sembradío propiedad de la familia. El poeta, al nacer, no profiere llanto alguno y mira con serenidad. Ya en su cuna, Virgilio es visitado por un enjambre de abejas que deposita en sus tiernos labios gotas de fresca miel” (Vita Vergilii, Foca, trad. Ital. En VIRGILIO, Ediz. Bottazzi, 1981). Mientras el padre de Virgilio escruta el destino de su hijo, planta semillas de álamo –según la usanza votiva en ocasión de un parto- y “el álamo recién plantado crece rápidamente e iguala en altura a los álamos plantados mucho antes y es llamado el `árbol de Virgilio´, venerado como sacro con la máxima religiosidad, por las mujeres embarazadas que allí piden ventura para sus hijos” (Vita Vergilii, Donato, ibidem). Cuando nuestro poeta inicia sus estudios en Cremona, entre 60 y 65 a. C., comienza a perfilarse su personalidad. Es un niño esquivo, silencioso y tímido. En el 55 a. C., completa su instrucción en Milán y viaja a Roma para estudiar Retórica en la escuela de Epidio en el año 50 a.C. Durante los años 38 y 37 a.C., vive en Nápoles, donde frecuenta la escuela epicúrea de Sirone, circunstancia que marca su existencia pues practica siempre la máxima epicúrea “vive escondido”. Sólo estudia y escribe, alejado de la fastuosidad palaciega y traba amistad con Mecenas (Gaio Mecenate), quien lo ama como a un hijo y se convierte en su protector animándolo a escribir las Geórgicas.
Tal vez, sin proponérselo, es Calígula quien contribuye en gran medida a acrecentar la leyenda de Virgilio después de la muerte del poeta amado por el pueblo. Calígula, ordena destruir todas las estatuas de Virgilio diseminadas por el imperio. Sólo escapa al odio de este una erigida en Mantua que, también por razones políticas será destruida durante el Renacimiento. Pero es durante el medioevo que la fama de Virgilio, mago y profeta, se manifiesta en toda su magnitud: En Nápoles se dice que el poeta ha ocultado una mosca de bronce (signo de buen augurio) en uno de los muros de la ciudad. Dante Alighieri lo incluye en calidad de “maestro y doctor” en la Divina Comedia. Botticelli lo pinta con barba de filósofo y una tiara sobre la cabeza, que indica la actividad de antiguo mago. Pero es la Bucólica IV la que sacude la sensibilidad del mundo cristiano que cree leer en ella el anuncio de la venida de Jesucristo. Aunque la emblemática confirmación de que no son los escritores cristianos los primeros en explicar en sentido profético la IV égloga proviene de la Oración Pascual leída por el Emperador Constantino (entonces no bautizado) durante la Pascua del año 326 ante una asamblea eclesiástica a la que explica dicha égloga como el anuncio profético de la venida de Cristo. También Fray Luis de León en sus “traducciones profanas” incluye significativamente la IV égloga de las Bucólicas.

La realidad es que, como más adelante lo señala la latinista Marta Elena Caballero en las notas a su traducción de Bucólicas, Virgilio dedica la IV égloga al hijo de su amigo Asinio Polión, el orador Gaio Asinio Gallo, que es asesinado con terribles suplicios por Tiberio, en el año 15 d. C.

 

BUCÓLICA IV
Traducción: Marta Elena Caballero
Con la debida licencia de la Universidad Católica de Córdoba (EDUCC)

Musas sicilianas(1), cantemos asuntos un poco más elevados.
No a todos les agradan los arbustos y los humildes tamariscos.
Si cantamos a las selvas, sean las selvas dignas de un cónsul(2).
Llega ya la última edad del poema de Cumas(3).
Una larga cadena de siglos está naciendo de nuevo.                                                      5
Ya vuelve la Virgen(4) y vuelven los reinos de Saturno,
ya una nueva raza desciende del alto cielo.
Tú, casta Lucina(5), favorece al niño recién nacido(6) con el cual
concluirá en primer término la raza de hierro y surgirá en todo
el mundo la de oro: tu Apolo reina ya.                                                                         10
Siendo tú cónsul, oh Polión, tendrá principio la gloria de esta edad
y empezarán a correr los grandes meses.
Siendo tú general(7), si algún vestigio queda de nuestro crimen(8),  
desaparecerá librando a las tierras de un perpetuo temor.
Él recibirá la vida de los dioses y verá mezclados con los dioses                                   15
a los héroes y él mismo será visto entre ellos
y regirá el orbe pacificado por las virtudes de su padre.
Mas para ti, niño, la tierra, sin ser cultivada, hará brotar
por todas partes como primeras ofrendas hiedras trepadoras,
con nardos y colocasias mezclados con el risueño acanto.                                            20
Por sí mismas volverán al redil las cabritas con las ubres
llenas de leche y no temerán los ganados a los grandes leones.
Tu misma cuna hará brotar lindas flores.
Morirá la serpiente y la falaz hierba venenosa
morirá y nacerá por todas partes amomo de Asiria.                                                     25
Mas cuando puedas leer las glorias de los héroes y los hechos
de tu padre y conocer lo que es la virtud,
poco a poco el campo se pondrá amarillo con la blanda espiga,
la uva roja penderá de los zarzales silvestres
y las duras encinas destilarán rocío de miel.                                                                30
Subsistirán, sin embargo, algunos vestigios de la antigua maldad,
que mandarán sondear a Tetis(1) con las naves, ceñir con muros
las ciudades y abrir surcos en la tierra.
Otro Tifis(2) habrá y otra Argo que lleve
héroes escogidos; habrá también otras guerras                                                           35
y de nuevo caerá sobre Troya un gran Aquiles.
Luego, cuando ya la edad madura te haya hecho un hombre,
el piloto mismo abandonará el mar y la nave(3)
ya no traficará: todo terreno producirá todos los frutos.
La tierra no soportará el arado, ni la viña la podadera.                                                 40
El robusto labrador desuncirá ya de su yugo los bueyes.
No aprenderá la lana a teñirse de mentidos colores,
mas por sí mismo el cordero en los prados mudará su vellón,
ya en suave púrpura, ya en amarillo azafranado,
y espontáneamente vestirá la escarlata a los corderos que pacen(1).                               45
“Corred, siglos venturosos”, dijeron a los husos
las Parcas, acordes con el inflexible numen de los hados.
Busca (ha llegado ya el tiempo) los supremos honores(2),
querida estirpe de los dioses(3), glorioso vástago de Júpiter.
Mira el mundo que oscila en su cóncava masa,                                                            50
y las tierras y los espacios del mar y el profundo cielo.
Mira cómo todo se alegra por el siglo que llega.
¡Oh, que me sea larga la última parte de la vida
y me quede aliento suficiente para decir tus hechos!
No me vencerá en el canto ni el tracio Orfeo                                                               55
ni Lino,  aunque a aquél lo asista su madre y a éste su padre:
a Orfeo, Calíope y a Lino, el hermoso Apolo.
Si el mismo Pan compitiese conmigo, siendo juez la Arcadia,
el mismo Pan, siendo juez la Arcadia, se diría vencido.
Empieza, niño pequeño, a conocer a tu madre con una sonrisa                                     60
(diez meses(4) te llevó en su vientre con grandes afanes).
Empieza, pequeño niño. A quien no ha sonreído a sus padres,
ni un dios lo admite a su mesa, ni una diosa en su lecho.

 

1 Las ninfas de Sicilia, entre ellas Aretusa (cfr. X.1), inspiraron la obra de nativos como Teócrito y son por eso equiparadas a las Musas.
2 G. Asinio Polión, a quien está dedicada la égloga.
3 Es decir “de la profecía” de la Sibila  de Cumas. Para carmen
como vehículo de profecía, cfr. Cic. Diu.
2. III-12, Prop. IV. 1. 51. Los oráculos de la Sibila, incluido el de Apolo, con el cual la tradición sibilina estaba estrechamente asociado, eran consultados regularmente en tiempos de crisis. La “última edad” es el décimo siglo del llamado magnus annus
del mundo, el largo período formado por diez  magni menses
de duración desigual, a veces superior, a veces inferior a la del siglo. Después del último siglo, el mundo comenzaba nuevamente su giro sideral con la edad de oro presidida por Saturno.
4 El regreso de la Virgen  en esta nueva edad de oro es probablemente el regreso de Astrea, diosa de la Justicia , que en la edad de bronce, a causa de la perversidad de los hombres, había emigrado al cielo como la constelación de la Virgen  (Arato,
Phaen. 96-136).
5 Lucina es la diosa de los alumbramientos, identificada a veces con Juno, a veces con Diana, como en este caso, ya que a continuación se alude a “tu Apolo”, es decir “tu hermano Apolo”.
6 Es mucho lo que se ha discutido sobre la identidad de este niño. Los antiguos escoliastas pensaban que se trataba de alguno de los hijos de Polión. Se pensó también en Octavio o en el futuro hijo de Marco Antonio y Octavia. Pero puede tratarse simplemente de un símbolo del primer representante del nuevo linaje, sin  alusión a un individuo histórico concreto.
7 Alude quizás a la campaña de Polión en Dalmacia (40 a.C.).
8 Lo que pesa sobre la conciencia de los romanos son los crímenes de las guerras civiles, en las cuales hermanos y amigos se asesinaban mutuamente en el campo de batalla, reviviendo el pecado original del asesinato de Remo por Rómulo. Dos poemas de Horacio permiten dilucidar este sentido: el épodo VII y la oda I,2.
9 Tetis es metonimia por “mar”. La maldad residual de los hombres los llevará a intentar atravesar el mar con sus naves.
 Como expresa Horacio en una de sus odas (I.3) son “impiae
“ las naves que contravienen la voluntad de los dioses que han puesto el mar como barrera infranqueable entre una y otra tierra.
Cfr. Ovid. Met. 1.25 dissociata locis concordi pace ligauit.
10Tifis era el piloto de la nave Argo que condujo a los Argonautas a la conquista del vellón de oro. Según la tradición, fue el primero que atravesó el mar (A.R. Arg. I.105-8).
11Por resultar demasiado forzada en español, suprimo la metonimia
nautica pinus, muy frecuente en la poesía latina, y traduzco “nave” en lugar de “pino náutico”.
12 Aquí se suman como símbolos el cordero, el rojo y el amarillo. Esta complementariedad inserta los colores en una estructura y por ende en una simbólica que apunta a la revelación profética de un nuevo orden. El cordero es signo de la iniciación. Relacionado con el púrpura y el oro simboliza la realización y perfección espiritual que Virgilio desarrollará plenamente en
la Eneida, a través de la evolución del héroe.
13 Ya sea en un sentido general o específicamente el cursus honorum: edilidad curul, pretura, consulado.
14Esto no implica necesariamente que el niño sea divino, pero sugiere que es al menos un semidiós comparable a Eneas,
deum certissima proles (Aen. VI. 322).
15 Diez meses es el tiempo normal que dura el embarazo según el cómputo de los romanos (meses lunares). 

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