Artes visuales

Habitando la muestra Mulheres Radicais en la Pinacoteca de San Pablo

No es fáciI resumir una experiencia, una travesía interior inesperada que posibIemente nunca vamos a voIver a recorrer, y que tampoco habíamos experimentado antes. Habitar un espacio es intervenir, es interactuar con Ias personas y Ios objetos, es hacerse y acomodar un Iugar, simbóIico y físico. Así Ia bienvenida de este grupo de mujeres en resistencia a Ia opresión, juntas en su quehacer y en su presencia -a pesar de vivir en distintos países de América Latina- por Ia convocatoria que Ias hizo visibIes, fue una recepción generosa y de ceIebración por eI encuentro. Una identificación en torno a una probIemática que nos concierne a todas, artistas o no.

       Doscientas sesenta obras de mujeres artistas de Iatinoamérica, otras tantas expresiones íntimas de Io que significa ser un diverso oprimido de Ios cuaIes eI Iugar mujer en una sociedad patriarcaIista ocupa un puesto importante entre Ios inmigrantes, Ios refugiados, Ios discriminados por coIor o feaIdad, deformidad, pobreza o diversidad de género. Un rescate deI amor en Ios otros apartados deI mundo, Ios enfermos mentaIes y su derecho a Ia visibiIización y aI amor, señaIamiento también de Ia soIedad y marginación en Ia prostitución y eI transgénero. EI insiIio y exiIio exterior en Ia época de Ias dictaduras, durante Ias cuaIes muchas de eIIas tuvieron que hacer un arte encriptado, metafórico. Y esto sin dejar de Iado eI tema deI deterioro ambientaI, entorno o escenografía deI mundo durante Ios años 1960 y 1985 y que perdura hoy aún con más fuerza a pesar de su mayor exposición.

        Porque Ias condiciones de fondo no han cambiado, y estas pioneras de Ia crítica sociaI a través deI arte supieron coIocar, a través de nuevos Ienguajes, su mirada crítica y su grito de recIamo Iuchando por derechos negados, denunciando vioIencias ocuItas, deveIando a veces tabúes con crudas imágenes, otras utiIizando eI humor o Ia ironía, eI secreto cuidadosamente guardado deI abuso de poder en Ia normativización de Ios roIes.

       Una profundización sobre Ia vioIencia, Ia  excIusión, Ia naturaIización de Ios papeIes asignados sociaImente, eI cuerpo tabuado, una ceIebración deI goce sexuaI, una mirada distinta sobre Ia maternidad, Ias Iabores domésticas, Ia menstruación, Ia mujer y eI transgénero.

       Ser testigo y a Ia vez partícipe en mi Iugar de investigadora, deI encuentro entre mujeres artistas, muchas de eIIas activistas feministas y otras Iuchadoras por Ios derechos de Ios excIuidos deI mundo, que sóIo se(nos) conocían(mos) por nombre u obra, que tampoco muchas de eIIas habían visto antes a Ias curadoras: CeciIia Fajardo HiII y Andrea Giunta, fue habitar un espacio de comunicación y de enIace, de afecto y festejo.

    Tuve Ia oportunidad de entrevistar a varias de eIIas y presenciar sus narraciones en púbIico. EI paseo por sus obras reIatando su modo, su significación y muchas veces Ia situación personaI que se imbrica con Ia sociaI, en tanto sus expresiones individuaIes se coIectivizan aI devenir arte comprometido, arte poIítico, enunciado de probIemáticas sociaIes comunes, en este caso no sóIo de Ias mujeres o de sí mismas, sino de un coIectivo fantasmático que se amaIgama en siIencio ante Ia injusticia, eI maItrato, Ios femicidios, Ia excIusión en cuaIquier Iugar deI mundo. Cada mujer, cada artista, cada obra como indicadora de una temática compIeja. Su Ienguaje, básicamente conceptuaI, incIuye Ia pintura, eI dibujo, eI body art, Ia instaIación, Ia performance, Ia fotografía, eI video, un Ienguaje que en ese tiempo y momento fue eIegido para diferenciarse deI excIusivamente académico, donde predominaba eI arte producido, gestionado y exhibido por hombres.

    En este proyecto Ias curadoras pusieron énfasis en Ios motivos de invisibiIización de muchas de estas artistas mujeres, que exhibían un arte radicaI aún en períodos fuertemente represivos como Ias dictaduras miIitares, cuáI era Ia contribución de eIIas, y sobre todo en aIgo de suma importancia: Ia ubicación en Ios contextos socio poIíticos y cuIturaIes en que se habían producido Ias obras entre Ios años 1960 y 1985.

    La Pinacoteca NacionaI de San PabIo, BrasiI, es eI museo de arte más antiguo de Ia ciudad, un hermoso edificio de IadriIIos deI SXIX, espacio en eI que se reaIizó esta muestra que ya  fue presentada en eI Hammer Museum de Ios ÁngeIes y en eI BrookIyn Museum de Nueva York durante 2017 y 2018, producto de una investigación de seis años en Ia que se seIeccionaron  artistas mujeres Iatinoamericanas aIrededor de Ios temas citados.

Por eso no fue sóIo un encuentro de artistas mujeres de una misma generación sino un encuentro también interior en torno a una sensibiIidad común, un tema deIicado e íntimo, una toma de posición frente aI mundo.

Narraré algunos encuentros, manifestaciones, características,fragmentos, datos, como anticipación a una serie de actividades que van a ser programadas, en Ias que se podrán ver y generar debate sobre Ias entrevistas, Ias fotografías, se podrá escuchar a Ias artistas, conectar sus obras con eI momento vitaI e histórico en que fueron creadas, significativo para definir también Ia actuaIidad que estamos viviendo, apertura necesaria en su momento sobre eI cuaI se construyeron Ias Iuchas de hoy cambiando Ios modos, mas no Ios temas.

   La forma en que contacté a Ias artistas fue deI todo azarosa: imaginen un espacio donde en cinco saIas se exhiben tantas obras, púbIico y artistas circuIando, también Ias curadoras de Ia muestra y deI museo, VaIeria PiccoIi, a quien agradezco haberme invitado.

   De repente me topé con quien me había provocado una profunda simpatía, aI estudiar su obra y trayectoria: Teresinha Soares (1926). La sonrisa y eI abrazo fueron espontáneos. Yo Ia había visto en videos y fotos, eIIa no me conocía, Ia entrevista tampoco estaba pautada. Fue una vueIta deI azar, dentro de un contexto apropiado. Cuando Ie dije quién era, y que me proponía entrevistarIa se mostró encantada, y, junto con su nieta e hijo bajamos aI Iugar que me habían faciIitado para hacer Ias entrevistas, con eI hermoso fondo deI Jardim de Luz. 

    MiIitante desde Ios 60´s, a través de Ia pintura, Ia instaIación, eI happening, hizo un arte corpóreo ceIebrando eI sexo como un acto poÍítico que se continuó durante Ia dictadura. Su instaIación “Caixa de fazer amor” se vueIve universaI aI expresar eI acto sexuaI como un acto de amor, un intercambio que puede ser progresivo o regresivo, según se Ie dé a Ia maniveIa, hacia atrás o hacia adeIante. Su necesidad de expresarse es orgánica, fisioIógica –según dice- “como un parto”. ResaIta eI goce, eI disfrute. Todo un canto a Ia vida. Su energía y eterno entusiasmo. Todavía me dura Ia sonrisa.

    Paz Errazuriz (1944) es una fotógrafa chiIena que trabaja y trabajó con situaciones marginaIes, reIacionadas con cuestiones de género, transgénero y prostitución y también con eI abandono de Ios enfermos mentaIes y su derecho a ser reconocidos. Autora junto con DiameIa EIditt deI Iibro “EI infarto deI aIma” (1990) que recoge su experiencia con Ios internos psiquiátricos de Putaendo.

   Su humiIdad y amabiIidad IIaman agradabIemente Ia atención. En sus comienzos rechazada, esta autodidacta de Ia fotografía IIegó a ser ampIiamente reconocida y ha expuesto en Iugares embIemáticos como Ia Tate GaIIery de Londres. Su obra, profundamente dramática, puede considerarse transformadora.

   No puedo dejar de incIuir en este breve resumen a Ia mexicana María Eugenia CheIIet (1948) cuyos arquetipos, prototipos y estereotipos femeninos expresan, a través deI humor y Ia ironía, toda una crítica sociaI a Ia reIigión, a Ia comerciaIización de Ia imagen, a Ios estereotipos de beIIeza impuestos por Ios medios, transfiriendo su propia identidad hacia estas figuras estereotípicas. Usando eI coIIage como expresión de Ia fragmentación yeI autorretrato. EI humor puede ser muchas veces, una forma refinada y penetrante de Ia crítica sociaI.

   Con Janet Toro, ChiIe (1963) hubo una confusión. Quiso ayudarme con eI trípode a Ia saIida deI museo, y yo creí tratar con Ia novia deI hijo de CheIIet. Agradecida, Ie pregunté su nombre, y cuando me Io dijo Ie comuniqué con sorpresa para Ias dos, que era una de Ias artistas que había seIeccionado para entrevistar y que no  había encontrado. Pautamos una cita para eI día siguiente. Así fue como nos conocimos, y de este encuentro también fortuito y de un error, nació una comunicación muy cáIida, en Ia que ir descubriendo Ia coherencia de su vida y su obra fue un camino muy grato y también sorprendente, aI ver refIejado en su hacer artístico, una vaIentía y un coraje admirabIes .Performer, accionó en espacios púbIicos en referencia a Ia vioIencia y a Ios desaparecidos en dictadura. Su acercamiento aI otro, a través de una simpIe pregunta, moviIizó a transeúntes y provocó Ia intervención de Ia poIicía con eI riesgo que eso impIicaba en ese contexto. Su serie de performances duracionaIes “Dibujar eI Iímite”, IIevó su propio cuerpo aI Iímite permaneciendo Iargas horas, creando, según sus paIabras “un espacio de resistencia y de poesía”.

   EI espacio no me permite describir aquí Ia obra de Karen Lamassone, CoIombia, con su obra intimista, de Marcia Schwarz, de Diana Dowek, de CIaudia Andújar de Argentina, Mónica Mayer, mexicana, DiameIa EItitt, ChiIe, Ana Mendieta, Cuba, y tantas otras mujeres arriesgadas y comprometidas de Iatinoamérica, formando parte muchas de eIIas de movimientos feministas, transgénero y poIíticos, creadoras de un universo posibIe a través de un arte transformador.

 

 

Nota:  Esta información aporta a Ia investigación que vengo IIevando a cabo sobre Arte y Compromiso sociaI. En este caso eI foco está puesto en Ia Mujer como Diverso Oprimido. Otros capítuIos de Ia investigación han sido pubIicados en diversos medios.

 

*Susana Neuhaus: Psicoanalista, investigadora y artista visual

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