CRÍTICA LIBROS: “Esa pesada carga del silencio”, de Adriana Gaspar y María Marta Donnet, por Edda Sartori
Y Daphne fue enmudecida y convertida en laurel.
De Ovidio, Las Metamorfosis
LA MUDEZ Y EL ESTALLIDO
La pasión de visibilizar en el espacio y la escritura una historia subterránea y colectiva.
Un libro que se desplaza. Un libro mapa a recorrer como un cuerpo con sus intimidades. Susinteriores y sus fugas. Submundo y contorno. Las sombras de los seres- figuras de la obra de Adriana Gaspar desterritorializan el espacio, lo alteran, salen de sí para provocar otras figuras, dicen del silencio y el grito. Figuras y sombras que a la vez replican en las écfrasis de María Marta Donnet, poemas que enmarcan y desmarcan las imágenes de la obra.
Un libro de bifurcaciones y estrías. Por la intercomunicación y por sus envolturas. Una constelación de búsqueda, de orientaciones y concreciones. Un libro pesquisa de los cuerpos invisibilizados, desaparecidos por violencias externas e internas.
El estallido de la mudez cruza los géneros del discurso, visual, lírico, reflexivo desde la indagación de la violencia, la convocatoria de la palabra, la producción de la obra, la lectura de las imágenes, el intercambio, el diálogo de las disciplinas.
Así transitan los ensayos de Adriana Gaspar y María Marta Donnet, los poemas que dialogan con la obra, la vuelta del revés de las tramas de imagen y écfrasis en la dialéctica que vuelve y envuelve (revuelve) cada producción en ese ramaje interdisciplinario.
Una obra elíptica que deviene en búsqueda de nuevos espacios.
En la obra de Adriana Gaspar inquieta el duelo, la mirada de la ausencia y cómo revierte hacia la expectación: cómo aflora, flota, el suspenso. Explora la alteridad, el movimiento. Cómo revivir lo sepultado. Cómo integrar el fragmento, lo sepultado y lo insepulto en la extraviada e infeliz asociación de la violencia.
El estallido está implícito en la expansión de la imagen que desestabiliza los límites. En esa apertura la forma se expone en la sombra que se funde se preña se reproduce en nomadismo, se consolida como un revertido oxímoron, renace provocativamente, en alteración de la figura-expansión de otra sombra– en multiplicado desdoblamiento.
Así el estallido circulariza, recóndito y nómade yéndose en un haz de contornos múltiples.
La obra de Gaspar captura el silencio para mostrarlo.
La artista trabaja la fractura, el quiebre, lo oculto y lo manifiesto. Devela lo subterráneo, lo que desaparece. El reflejo fantasmático se potencia y se diluye. Así, esa doble gestación se reproduce en el vacío, una oscilación que se desmarca del tiempo y del espacio.
La escritura perturbadora de María Marta Donnet. Una especie de diario íntimo que puja el secreto fuera de los límites. El pensamiento hecho expresionismo. Conciencia de duelo y resurrección: No alcanzaban los tules/ para espantar el grito (…). (No pude escapar).
La poeta arrebata con sus imágenes la feroz deshabitancia de los cuerpos, la hipocresía, los mordaces disturbios de la violencia. El rito ancestral de la desaparición se enmascara en la rutina doméstica: Con la comida atragantada/en un alarido que se esconde. (Las historias cotidianas). Así florece el furioso y mudo doblez de la sumisión: Yo miro hacia adelante el rebaño / ovejas blancas como la historia (…). (Con Erre de rota).
Donnet enfrenta el submundo de lo invisible con el gesto grito a lo Munch, con la torsión inesperada y ese gesto narrativo y escénico (el ímpetu) que potencia en sus poemas: A pujar más fuerte hasta el bramido de la loba/que se relame escondida aún/para el zarpazo. (¡Shhh! ¡Silencio!).
Esa pesada carga del silencio trama y destrama en su laberinto sus discursos. Pliega y despliega. Esa fuerza de texto e imagen en indagación y apertura cruza los espacios creativos y se reúne en un avance dialógico que hiere la mudez y convierte el silencio en arte.
¿Fascinación del afuera? O bien la multiplicidad que nos fascina ya está en relación con una multiplicidad que nos habita por dentro?
Gilles Deleuze/Félix Guattari, Mil mesetas.
Edda Sartori

(De izquierda a derecha) María Marta Donnet y Adriana Gaspar

(De izquierda a derecha) Adriana Gaspar, María Marta Donnet,
Edda Sartori, Gabriela Martínez

