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Juan Carlos Baglietto

“En este país somos muy olvidadizos”

Nota y fotografía: Daniel Horacio Grad

 

En el número anterior de “Generación Abierta” dábamos cuenta de diversos festejos relacionados con la música (quizás, distintas excusas para sobrellevar este tiempo que nos toca vivir). Por entonces, mencionábamos a Juan Carlos Baglietto volviendo al Teatro Opera con más de quince años de carrera profesional encima. Aquí, la charla que posteriormente tuvimos con él.

G.A.: Juan Carlos Baglietto ¿Qué tenés hoy para contarnos?
J.C.B.: Tengo para contarles que después de los conciertos que hice en el Teatro Opera -en junio de este año pasaron cosas. Tuve la suerte de que en esos conciertos participaran personas a las que quiero mucho y artistas invitados. El material que se tocó durante esos conciertos que conmemoran los quince años de la salida de mi primer disco, fue grabado en vivo y, con ese material, después nos metimos en el estudio y trabajamos: lo decoramos, lo maquillamos. También por esa época me fui de la compañía discográfica de la que estaba (que era la EMI) y estoy negociando con otra discográfica. Tengo terminado el disco y todavía no sé cuando sale porque no tengo firmado mi nuevo contrato con la nueva compañía discográfica. Estoy en este momento a la espera de que salga este material y planeando la grabación de un disco nuevo junto a Lito Vitale (otro “Postales”) y eso, supongo, será para principios del próximo año. No sé, porque, a su vez, estoy haciendo actuaciones en el interior del país y me estoy dedicando bastante a mi otra actividad, la de llevar adelante una empresa dedicada a la iluminación.

G.A.: ¿Cómo ves hoy esos quince años en tu relación con la música?
J.C.B.: Para mí fueron increíbles. Por lo menos, pasaron muy rápido. Me parece que fue ayer que arranqué grabando “Tiempos difíciles”. Creo que ha pasado mucho y, en general, te diría que, en lo musical y en lo personal, este tiempo me ha dejado experiencia y un cúmulo de vivencias. Creo que ha sido maravilloso haber podido dedicarme a la canción. Realmente viví de manera muy intensa y es probable que por eso los años hayan pasado tan rápido.

G.A.: Aquellos eran “Tiempos difíciles”. ¿Estos?
J.C.B.: Siguen siendo épocas complejas. En lo personal, estoy mejor que en aquellos tiempos difíciles. No deja de ser complicado este momento, pero uno va teniendo otro modo de encarar la vida, otra forma de ver el mundo y, en alguna medida, el paso del tiempo te va haciendo entender mejor eso que te pasa. Yo estoy mejor hoy de lo que podía estar hace diez años. O sea : siguen siendo tiempos difíciles, pero yo estoy mejor.

G.A.: ¿Por qué irte de EMI? ¿Por qué cambiar algo que mantuviste durante tanto tiempo?
J.C.B.: Porque no todo lo que dura mucho tiempo funciona. En mi relación con la EMI lo que pasaba es que, por decirlo de alguna forma, no había más sexo. Estaba todo bien, me trataba con ellos cordialmente, pero yo necesito hacer, estar en actividad, necesito que las cosas que se prometen sucedan y eso no estaba pasando, entonces preferí mirar para otro lado y en eso estoy ahora.

G.A.: Muchas veces escuché planteos sobre compañías que no cuidan suficiente a sus artistas.
J.C.B.: No pasa por una cuestión de cuidado, pasa por una cuestión de efectividad, una cuestión de trabajo. No pasa por la “franela” de tratarte como si tuvieras que vivir en  una burbuja, pasa porque lo concreto no sucede, porque se promete y no se cumple.

G.A.: Me refería también a la compañía discográfica “jugándose” por el artista, apoyándolo.
J.C.B.: No suele pasar o, por lo menos, son contadas las ocasiones en que las compañías se juegan realmente por los artistas. Normalmente son los artistas los que venden discos, los que hacen todo el trabajo.

G.A.: Hablabas, en tu caso, de 15 años con la música. Pasó la muestra/homenaje a los 30 años del rock nacional ¿Cómo ves todo este tiempo de música?
J.C.B.: También pareciera que fue ayer. Yo tengo 15 años de grabar discos y otros tantos-antes- de tocar. Conozco esto desde la visión de un tipo que viene del interior desde el principio. Me parece que se ha ganado en estos 30 años un terreno, creo que se ha generado una cultura muy fuerte, una forma cultural muy fuerte y sería ilógico que la tiremos por la borda. Lo digo porque no quiero que nos pase lo que nos pasa a los argentinos normalmente con todo: olvidamos fácilmente o no le damos valor a lo que tenemos más cerca.

G.A.: ¿Para vos cuál es la importancia de la imagen?
J.C.B.: Creo que tiene una importancia fundamental dentro del conjunto que tiene que cuidar un artista. Me parece que la estética tiene que ver con una forma, con la idea de cómo es esa persona como artista. Creo profundamente en la estética relacionada con el hecho artístico. Creo que es una parte importante del conjunto a tener en cuenta.

G.A.: Te lo preguntaba porque en el espectáculo en que festejaste tus 15 años de contacto con la música hubo mucha imagen.
J.C.B.: Insisto: creo en la imagen, me gusta, me parece que ayuda a ilustrar y a que las ideas lleguen en forma más intensa.

G.A.: Hay un último disco – de los editados hasta ahora-que quizás no se difundió demasiado. ¿Qué nos contarías de “Luz quitapenas”?
J.C.B.: Ya no es tan reciente para mí. Siento que es un gran trabajo que sufrió las consecuencias -nuevamente-de las desavenencias con la compañía discográfica, de los problemas internos que ellos tienen, y ése fue uno de los desencadenantes para rescindir mi contrato con ellos.

G.A.: Hace poco, Spinetta también tuvo problemas en su relación con las discográficas. ¿El músico -aún el consagrado- tiene que estar constantemente revalidándose?
J.C.B.: Esta es una carrera que no acaba nunca. No sólo en la música sucede: todo el tiempo uno está rindiendo examen -más allá de las inquietudes personales de generar algo nuevo- . En este país, como en tantos otros temas, con los artistas somos muy olvidadizos.

G.A.: Tenés además una empresa de iluminación. ¿Cómo es estar del otro lado del escenario?
J.C.B.: Es hermoso. A mí me encantan ambos lados. Son distintas funciones en pos de un mismo objetivo. Cuando me toca estar arriba del escenario, soy el artista y exijo de todos los que tengo alrededor que se pongan la camiseta y que laburen en pos del objetivo de Baglietto. Cuando estoy del lado de abajo, soy yo el que se pone la camiseta y quien trabaja en función del artista o del producto en cuestión. Trato de que el resultado sea fantástico y, por eso, también disfruto mucho de estar detrás del escenario.

G.A.: Hace poco estuviste en un escenario con el cubano Santiago Feliú. ¿Cómo lo viviste?.
J.C.B.: Feliú es un amigo -además de ser un gran músico-. Entonces, se siente afecto y la alegría que te lleva a querer participar de los conciertos de ese alguien que es buen artista y “buena gente”.

G.A.: ¿Qué le dirías a los jóvenes hoy?
J.C.B.: Que no se cansen antes de tiempo, que sean muy porfiados, que trabajen mucho y que vale la pena.

G.A.: ¿Qué le dirías a la gente de tu generación?
J.C.B.: Eso dejémoselo a los curas, a los políticos, que les encanta dar consejos. A mí no me gusta dar consejos ni para la juventud ni para los no jóvenes.

G.A.: Sobre tu relación con las “Abuelas de Plaza de Mayo”.
J.C.B.: Estuve hace poco con ellas en el acto que hicieron en el Teatro Presidente Alvear a 20 años de la formación de la agrupación “Abuelas de Plaza de Mayo” y fue muy emocionante.

G.A.: ¿Para qué sirve la memoria?
J.C.B.: Uno, sin memoria, no es nada. Uno, sin tener en claro qué fue lo que sucedió, no puede planear el futuro.

* Juan Carlos Baglietto es músico. Para darlo a conocer, para no decir lo ya dicho, transcribimos palabras suyas que pueden encontrarse en el disco “Luz quitapenas” : “…dedico este disco a los que amo : Jorgela, Julián, Joaquín, a papá, a toda mi familia, a mis amigos y a todas aquellas personas que tienen como lenguaje en común la pasión por lo que hacen”.

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