Educación

La orientación educativa

Ámbito para la inclusión

Por ANA MARÍA RUIZ
(Desde Santa Cruz)


A  partir del contacto directo con los organizadores y los participantes del  “1er. Congreso(1) Internacional y Segundo Simposium de Orientación Educativa y Vocacional”, Mexicali 2007, Méxicopresentaremos en el presente artículo algunos de los  diferentes temas que facilitaron el debate y las conclusiones del mismo.

INCONCIENTE COLECTIVO…

Los educadores  seguimos creyendo en la tarea docente y orientadora como medio ideal para combatir la exclusión social.
Se trata simplemente y no inconscientemente de hacer más explícita, más sistemática la función que cada docente desempeña como acompañante y facilitador del proceso de enseñanza y aprendizaje. 
Todo educador, por su esencia, asume una función orientadora porque resulta inconcebible pensar que hoy en día transmite sólo contenidos e información pretendiendo que el educando desarrolle por sí solo un pensamiento lógico y crítico. Con mayor razón, quienes optan por desempeñar el rol de orientador educativo han  de formarse para esta  tarea.
Ser orientadores educacionales supone partir de los contextos macroscópicos que inciden en el sistema educativo, para ir afinando la brecha que pareciera separar al orientando  de la sociedad. Es esencial mejorar las condiciones en las que formamos a niños, jóvenes y adultos, promover la construcción de un proyecto de vida que incluya su inserción social como participantes de un sistema democrático. 
Resultaría entonces pertinente hacer alusión a las temáticas que a menudo se abordan desde esta práctica social compleja. Entre ellas se encuentran: (2) los temas clásicos (el estudio psicométrico para fines de orientación vocacional, reflexiones sobre las funciones del orientador, la práctica del orientador en la escuela); los temas emergentes (la ética profesional, la moral, la sexualidad, la escuela inclusiva); y finalmente los temas  miscelánea (multiculturalidad, la familia, la democracia, inteligencia emocional, seguridad pública, etc.).
Otra particularidad que adquiere la realidad orientadora actual en  nuestros países es la carencia de investigación educativa en instituciones públicas o privadas.
Entre algunas ideas de tipo inconsciente puede creerse que la orientación se ocupa de competencias docentes que permiten cubrir las necesidades de los estudiantes en riesgo. Ciertamente existe un punto clave, el tratamiento de los temas transversales resulta todo un aprendizaje significativo para aquellos grupos vulnerables y allí la orientación personal pone su sello de identidad. También se convierten en experiencias significativas para los estudiantes en la heterogeneidad de nuestras aulas, el
asesoramiento en la selección de itinerarios académicos, la participación en encuentros educativos interescolares, por mencionar algunos.
Es necesario tener la firme convicción que  la educación debe estar al servicio del cambio social y que los planes y normas  deben ser  objeto de  debate  público.

UN RETO MÁS ALLÁ DE LAS AULAS…

El lema presentado en el  Congreso fue: “Aprendizaje significativo, un reto más allá de las aulas” dado que “en el momento que decidimos conocer a nuestros estudiantes mediante entrevistas, resultados de sus evaluaciones, puntajes obtenidos, identificación de sus estilos de aprendizaje, capacitarlos en el desarrollo de habilidades de pensamiento, desarrollo de la creatividad, inteligencias múltiples, trabajo colaborativo, incidimos en  su formación para la vida, que va más allá de las aulas, (…) se dirige hacia quienes necesitan al humanista y educador como sujeto de cambio y transformación social” (Joaquín Vázquez G. , Comité Organizador).
Algunas de las  temáticas abordadas fueron  las competencias profesionales y la tutoría.
 En primer lugar, un trabajo expuesto acerca de la evaluación de competencias profesionales partió de la idea de la cultura del trabajo, textualmente:
(3) “la nueva cultura del trabajo por tanto, requiere un conjunto de nuevas competencias cognitivas, sociales y tecnológicas. La actual gestión y organización empresarial, ha adoptado cambios en, al menos, tres categorías (Vargas, R., 1998):
*El trabajo en redes: las estructuras piramidales, jerárquicas y cerradas, han comenzado a ser  reemplazadas por redes de empresas  interactivas  y abiertas, aumentando la descentralización de la toma de decisiones a las unidades que adquieren mayor autonomía, la cual requiere la adquisición de competencias relacionales, organizativas, cognitivas y tecnológicas.
*La adaptabilidad: el paradigma de la productividad basado en la estandarización y el volumen, se ha transformado en un modelo regido por la calidad, la innovación permanente y el diseño. Esto da lugar a la noción de fábrica flexible y adaptable a mercados cambiantes en volúmenes y especificaciones. En este contexto, surgen como competencias la adaptabilidad, la polivalencia y la conformación de equipos.
*La mejora continua: las condiciones de competitividad han hecho que la empresa moderna deba estar en permanente cambio. Ello implica que la nueva organización se concibe como una estructura dinámica, identificando problemas y procurando soluciones. Esta situación se traduce en la necesidad de una política de recursos humanos que estimule la capacitación sistemática y la creatividad”.

Estos  cambios han generado evidentemente una nueva demanda al sector educativo.
Los sistemas educativos y de  formación profesional están llamados a responder a este  desafío que plantea una  nueva cultura del trabajo.  El aprendizaje permanente de valores, capacidades, destrezas y competencias técnicas y organizativas, la capacidad de emprendimiento y autoempleo, se está transformando en el eje articulador de las demandas de la sociedad productiva.

 

(1) Organizado por la Universidad Autónoma de Baja California, Sede Mexicali, cuyo Comité Organizador estuvo formado por el Mtro. Joaquín Vázquez García, Jessica Martínez Soto y la Lic. Armida Montaño Fernández.
(2) Según Conferencia Magistral del 1° Congreso Internacional y Segundo Simposium de Orientación Educativa: Héctor Magaña Vargas.
(3) Según Memoria Académica (ISBN 970-735-071-7. Número de registro 94). Autores: Ma. Concepción González del Rosario – Jesús Antonio Medina Soto, Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud Unidad Milpa Alta IPN.
(4) Según Memoria Académica (ISBN 970-735-071-7. Número de registro 41). Autora: Manuela Chica Jiménez, Universidad Regiomontana, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.
(5) Se alude a “Remo”, Revista Mexicana de Orientación, http:/www.remo.ws

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