Letras

Giuliano Ladolfi (2da parte)

Les hacemos llegar la segunda y última parte (la primera parte fue publicada en el número 76 de nuestra publicación) de la entrevista realizada al destacado poeta, editor y profesor en Letras, italiano, Giuliano Ladolfi

Por Luis Raúl Calvo

“A pesar de este escenario, tengo la certeza de que el bien triunfará sobre el mal”

 

G.A.: ¿Pensás que se han producido cambios en tu estética en ese período de tiempo que va del primer al último libro o considerás que hay cierta homogeneidad en general?

G.L.: Mientras trabajaba en la revista, sentí la necesidad de un cambio en la forma de escribir poesía. En un principio traté de “poetizar” los sentimientos, las percepciones, el complejo mundo interior, después me convencí de que la poesía debía buscarse en la forma original en que cada persona mira, vive y sufre su ser en el mundo. Y tal expresión debe alcanzar la mayor simplicidad posible de lenguaje, imagen, representación. Giacomo Leopardi para describir la aflicción del desencanto de la civilización moderna incapaz de encontrar sentido a la existencia comienza así su Canción nocturna de un pastor errante de Asia: “¿Qué haces, luna, en el cielo?”, en un estilo absolutamente coloquial. Virgilio en el cuarto libro de la Eneida para describir el tormento interior de la reina Dido, enamorada de Eneas, afirma: “Omnia tuta timens”: el amor de la mujer la llevó a temerlo todo, incluso lo que no ofrecía motivo de temor, como sucede para cada enamorado.

G.A.: A tu entender ¿el autor, en principio, escribe para sí mismo o pensando en un futuro lector?

G.L.: La pregunta no es sencilla. Personalmente escribo para mí por un impulso interior que me empuja a expresar en la página lo que siento. Durante varias décadas, esto sucedió casi a diario, como en una especie de catarsis: la poesía se presentó como un instrumento de introspección y curación. Estos versos, sin embargo, como dije, escritos en otro momento y de otro modo, están guardados en un cajón y no tengo intenciones de publicarlos.

G.A.: ¿Cómo se da en vos el proceso creador?

G.L.: El proceso creador de las cuatro publicaciones sucedió de manera bastante similar. Durante “años” dentro de mí se agitaron sentimientos, pensamientos, turbulencias emocionales, luego de repente como si el dique se hubiera derrumbado, en tres o cuatro días arrojé lo que sentía sobre el papel … de repente como si el inconsciente se hubiera levantado a nivel de conciencia. Cuando entiendo que se acabó el momento de la producción, dejo el texto en reposo durante al menos seis meses. Luego lo retiro y evalúo si vale la pena volver a verlo. En el caso de un juicio positivo, comienza el trabajo de revisión que toma algunos años, hasta que entiendo que el texto ha alcanzado la forma adecuada para su publicación.

G.A.: ¿Qué te interesa transmitirle como poeta a tus lectores?

G.L.: A mis lectores me gustaría transmitirles la forma en que estoy habitando este planeta en este preciso momento histórico. Me gustaría que mis palabras abrieran horizontes de comprensión sobre la contemporaneidad, sobre la vida, sobre los valores de la existencia. Me gustaría que se convencieran de afrontar una búsqueda interior, de encontrar respuestas personales a las grandes interrogantes existenciales (por qué vivimos, por qué sufrimos, por qué amamos, por qué morimos, cuál es el significado de esta realidad en la que vivimos y nuestra relación con la sociedad, con el mundo y con todo el universo). No aspiro a formular respuestas universales o definitivas, sino a dar un testimonio personal y despertar la conciencia de la dignidad de toda existencia.

G.A.: En 1996 fundás la Revista “Atelier”, de la cual algo nos has hablado. ¿Quiénes te acompañan en la publicación, aparte de Merlin?

G.L.: Junto a Marco Merlin había otros dos jóvenes, Paolo Bignoli y Riccardo Sappa, que se ocupaban respectivamente de asuntos financieros y legales. Pero el corazón de las ideas, el escenario, la configuración y la realización permanecieron vinculados a Marco y a mí. El trabajo de investigación de los principales autores, estudios, ensayos y reseñas también se basó fundamentalmente en nuestra colaboración. Esto no quiere decir que solo escribiéramos nosotros dos en la revista, ciertamente no, porque de inmediato encontramos poetas, autores, críticos de la investigación que ofrecieron sus aportes. Favorecemos el aporte de los jóvenes. No es casualidad que en 1999 publicamos la antología, “ L’opera comune. Poeti nati negli Anni Settanta”, que puso en marcha a 17 autores muy jóvenes, a los que se unió a principios de siglo otro nutrido grupo de autores, que renovó la redacción.

G.A.: ¿Qué temáticas aborda la Revista “Atelier”? G.L.: Como revista militante, «Atelier», sin dejar de ser fiel a los principios estéticos presentes en el momento de su fundación, cambió de tema en relación a las necesidades que fueron surgiendo gradualmente durante los veinticinco años de vida.

Sintetizar una obra de 100 números sin duda implica una limitación, por lo que me limitaré a señalar las cuestiones fundamentales:

  1. la promoción de una poesía “a escala humana”, mediante el debate, pero sobre todo mediante la puesta en valor de obras relacionadas con la temática del ser humano frente al experimentalismo, el romanticismo tardío, el vanguardismo;
  2. la refundación de principios epistemológicos estéticos y poéticos, como base de cualquier tipo de evaluación, partiendo de la distinción entre filología y juicio literario para identificar elementos precisos para juicios en contraposición al estructuralismo, formalismo, textualismo;
  3. establecer una ruta de estudio crítico capaz de resaltar el valor de las obras;
  4. relectura de la poesía italiana del siglo XX y de la poesía contemporánea, basada en nuestros principios críticos;
  5. organizar conferencias, debates, reuniones para promover, discutir, comparar nuestras ideas;

apertura a la poesía mundial en busca de un diálogo igualmente fructífero.

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